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Gabriela Cruz Volio, Premio Academia Costarricense de la Lengua en la rama lingüística del 2020

Un premio a la cortesía

El estudio ahonda en cómo se decía “por favor” y “gracias” en la época medieval, entre otras muchas manifestaciones de cortesía y descortesía en el idioma
12 dic 2023Artes y Letras

Plano medio de Gabriela Cruz en la sede de la Academia Costarricense de la Lengua

Gabriela Cruz Volio es docente de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura e investigadora del Instituto de Investigaciones Lingüísticas.

Gabriela Cruz Volio, docente de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la Universidad de Costa Rica, se hizo acreedora del Premio Academia Costarricense de la Lengua (Premio ACL) en la rama lingüística del 2020 por su obra titulada Actos de habla y modulación discursiva en español medieval. Representaciones de (des)cortesía verbal histórica. Sin embargo, la premiación se realizó hasta el pasado miércoles 6 de diciembre del 2023 por razones de la pandemia de COVID-19.

El pleno de la Academia destacó que la obra de Cruz Volio constituye un riguroso acercamiento al tema de la cortesía y descortesía verbal mediante el análisis de los actos de habla y la modulación discursiva en el español medieval.

“A partir de una pesquisa rigurosa de textos medievales que contienen pasajes dialógicos, la autora elabora un amplio inventario de realizaciones de actos de habla directivos, comisivos, expresivos, interrogativos y asertivos, para los cuales interpreta sus valores y con ello establece cómo se formulaban los diferentes actos de habla en esta etapa de la lengua”, resaltó Víctor Sánchez Corrales, presidente de la Academia Costarricense de la Lengua.

Sánchez recordó que el Premio ACL constituye un reconocimiento y estímulo a los estudios lingüísticos, filológicos y sobre literatura, así como a la creación literaria, que contribuyen a la protección y enriquecimiento del patrimonio lingüístico y literario de Costa Rica.

Por su parte, Gabriela Cruz Volio manifestó sentirse muy feliz por el galardón en vista de que fue un trabajo sumamente difícil de realizar porque no existen investigaciones similares para el español medieval.

“Había momentos en los que yo sentía que estaba con un pañuelo en los ojos tanteando aguas desconocidas, porque sobre el español no había casi nada y menos sobre esa época en particular. Eso da un poco de vértigo y fue una gran sorpresa recibir este premio porque veo que fue una obra importante y que marca un punto de partida para más estudios sobre pragmática histórica”, resaltó.

El libro recoge la investigación doctoral en Lingüística que Cruz desarrolló en la Universidad Johannes Gutemberg de Maguncia, en Alemania, y fue editado en el 2017 con el sello Peter Lang Edition, Frankfurt am Main. Algunos ejemplares están disponibles para su préstamo en la Biblioteca Carlos Monge Alfaro de la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio.

A continuación, Gabriela Cruz Volio se refiere a algunos aspectos de su obra y a la relevancia que siempre ha tenido el tema de la cortesía y la descortesía para las relaciones humanas:

¿Qué la motivó a escoger el tema de las representaciones de la cortesía y descortesía en el español medieval?

GCV: Yo llevé la maestría en Lingüística en la Universidad de Costa Rica y allí llevé el curso de Pragmática, la pragmática tiene que ver con cómo usamos el lenguaje y uno de los temas era, precisamente, el de la cortesía verbal. Todos, como hablantes comunes y corrientes, sabemos lo que es la cortesía, todas estas normas que a veces se relacionan con etiqueta, que son muy importantes para el trato social, para que no haya conflictos interpersonales; pero esto tiene una realización lingüística, quizás la más obvia es cuando decimos “por favor” cuando vamos a pedirle a alguien que haga algo o cuando damos las gracias, incluso los saludos son actos de habla prototípicos de cortesía. Pero hay otras formas que no son tan obvias y que son muy interesantes para los lingüistas y es que cómo a la hora de pedir un favor o hacer una solicitud, en lugar de simplemente decirlo como “cierre la puerta” o “páseme la sal”, recurrimos a formas algo complejas como “¿podría pasarme la sal?”. Ahí lo que uno está haciendo es preguntándole a la persona si puede, si tiene la capacidad de hacerlo o no. O, “si quiere cierra la puerta” porque tengo frío, en lugar de “cierre la puerta”. Ese “si quiere” es apelando a la voluntad del destinatario y con eso uno le está dando opciones.

Los primeros estudios de filosofía del lenguaje lo que se plantean es que no hay una correspondencia entre forma y función, porque con una pregunta “¿podrías pasarme la sal?” yo, en realidad, estoy formulando una solicitud que debería ir en imperativo que es el modo en español para dar órdenes o para hacer solicitudes. Eso a mí me pareció sumamente interesante y es un tema muy en boga en estos momentos y se han hecho un montón de estudios. Pero, yo me empecé a preguntar ¿cómo era antes?, ¿cómo es que tenemos estas formas?, ¿siempre han existido?, ¿siempre han sido así? Porque, si bien se manifiestan en la lengua española y también en otros idiomas, son formas de hablar que están muy ligadas a convenciones sociales y culturales, y lo social y lo cultural siempre está cambiando y las lenguas también y sobre todo estos mecanismos del lenguaje por esta asociación cultural. Por eso fue que decidí averiguar. La idea de hacer esta investigación surgió por una curiosidad legítima de mi parte.

¿Por qué el período medieval? ¿Por qué alejarse tanto en el tiempo considerando que cuanto más nos alejamos en el tiempo más desconocemos aspectos sociales y culturales de los hablantes?

GCV: Yo quería irme lo más próximo al origen. Entre más distinto el contexto y la realidad social esperaba encontrar más diferencias. La otra razón es que sí había estudios, pero con textos a partir del siglo XVI, estudios de historia de la cortesía, pero nadie había hecho investigaciones sobre lo que estaba sucediendo antes, entre los siglos XIII y XV.

Hay que tener muchísimo cuidado porque el peligro es darle un valor, porque la cortesía es una evaluación. Yo, como lectora, estoy leyendo textos que están completamente alejados de mi realidad con el foco del presente. Entonces, hay que ponerse los lentes del pasado y tomar en cuenta cuestiones sociales y culturales del período para no dar una interpretación anacrónica.

En la actualidad, la cortesía verbal se ha estudiado muchísimo. Hay un modelo muy famoso que proponen dos autores para estudiar sobre todo los mecanismos de cortesía en inglés, pero sí hacen comparaciones con otras lenguas. Yo iba muy segura y muy feliz a aplicar ese mismo modelo a los textos, porque uno necesita un modelo de análisis, pero cuando me enfrenté a los textos me di cuenta de que era imposible porque el modelo está diseñado para lo que sucede en el presente. Me di cuenta de que no es posible usar un modelo como una receta, sino que había que partir del corpus. Al principio pensé en formular un modelo de cortesía verbal, pero después cambié por una representación de la cortesía verbal en este período, porque depende 100% de los asuntos culturales y sociales del momento.

Ceremonia de premiación. Se aprecian cinco personas en una mesa junto a Gabriela Cruz Volio. De …

Víctor Sánchez Corrales, presidente de la Academia Costarricense de la Lengua, lee el fallo que le otorga el premio a Gabriela Cruz Volio.

¿Cuáles fueron los criterios de selección del corpus?

GCV: Busqué textos de ficción que tuvieran muchos pasajes dialógicos. Uno podría pensar que es para descubrir cómo se hablaba en ese período medieval, pero los pasajes dialógicos son una especie de oralidad fingida, de ninguna manera es una representación fiel, fidedigna de la oralidad. O sea, simplemente no podemos saber cómo se hablaba en el pasado, lo que podemos tener es un acercamiento. Pero, las obras de ficción sí están sujetas a cierto grado de verosimilitud porque tienen que apelar a los lectores y estos tienen que identificarse con las escenas que están sucediendo. Entonces, en ese sentido tienen este acercamiento a la realidad de la época y, además, como están contándose historias, hay una mayor variedad de situaciones comunicativas y son distintas personas las que “hablan” entre sí, personas que pertenecen a una misma clase social o personas de diferentes clases sociales que se relacionan entre sí.

Otra opción que es válida es utilizar textos jurídicos donde hay denuncias, donde haya una declaración por parte de testigos, pero eso siempre es muy convencional. Uno no va a juicio a hablar como habla normalmente, sino que sigue ciertos patrones. Entonces decidí no emplear ese tipo de documentación jurídica que sí se ha utilizado, sobre todo para ver la historia de actos de habla directivos, pero yo preferí emplear estos textos de ficción. Idealmente hubiera sido contar con teatro, por ejemplo, pero no hay en la época.

¿Cuán confiable es que las formas discursivas que se analizan en su trabajo se hayan utilizado en el habla cotidiana?

GCV: No lo podemos saber. Lo que podemos tener es una aproximación, pero sí es muy importante tener presente que con solo haber sido puestas por escrito ya están siguiendo normas retóricas y, además, es alguien que está conscientemente plasmando por escrito un diálogo imaginario. No vamos a tener nunca una representación 100% fiel a la realidad, pero los diálogos en textos de ficción son un acercamiento, siempre y cuando sepamos contextualizar y saber que no son representaciones de oralidad, porque eso simplemente no existe.

¿Por qué es importante este tipo de estudios para nosotros hoy?

GCV: Porque nos permite ver el origen de nuestra forma de comunicarnos y de establecer normas de cortesía. Por ejemplo, lo que a mí más me impresionó fue que dar órdenes y hacer solicitudes se hacía de forma completamente directa, no se empleaban este tipo de modulaciones como preguntas, como “¿podría pasarme la sal?”, sino que se usan imperativos o verbos que hacen explícita la intención del hablante, como “le pido”, “le ordeno que haga tal cosa”. Ya con eso estamos marcando una diferencia con respecto al presente, pero sí hay una continuidad y eso nos enlaza también con el pasado, por ejemplo, sí se usan fórmulas que apelan a la voluntad del destinatario y es algo que nosotros usamos a menudo, como el “si quiere”, “si quiere pasa a la pizarra”, pero sabemos que ese “si quiere” se ignora, nada más es “pase a la pizarra”, pero sí existían ese tipo de fórmulas apelando a la voluntad del destinatario. Entonces, no todo es diferente, no todo es igual, pero sí hay una continuidad y es algo que nos permite ver ese origen, que nuestra forma de comunicarnos o de establecer estas normas de cortesía no surgen de la nada, sino que hay un enlace con el pasado.

¿Dónde encontramos esos actos de habla relacionados con la cortesía y la descortesía en nuestro hablar cotidiano?

GCV: A veces se hace esta distinción a priori que hay actos de habla corteses y actos de habla que no son corteses. Si bien uno lo puede criticar, no deja de ser algo cierto. Por ejemplo, estos actos de habla prototípicamente corteses, como los saludos, los tenemos todos los días, eso es siempre y eso es algo que también está sujeto al cambio, por más de que sean completamente convencionales y que sean fórmulas, no siempre han sido así. De hecho, en los pasajes dialógicos de mi trabajo encontré varios saludos y muchos de estos saludos son fórmulas donde se le expresan buenos deseos al interlocutor o son buenos deseos dirigidos, inclusive hacia un dios, pero es una forma de cortesía hacia el otro. Igual con los agradecimientos, se le agradece a Dios, pero es dirigido hacia la otra persona y estos actos de habla son fundamentales en nuestra vida, en la forma en la que nos interrelacionamos.

¡Imagínese un intercambio en donde no haya saludos! A pesar de que las formas están sujetas a cambios, las seguimos utilizando; hay variación, pero son fundamentales y es que, desde un punto de vista más psicológico que otra cosa, es la forma en la que iniciamos ese reconocimiento del otro. O sea, los saludos son completamente cruciales y pienso que es precisamente por ese carácter formulaico que tal vez no pensamos mucho en ellos, pero igual, sí es motivo de ofensa si una persona no saluda a otro, eso puede ser el rompimiento total de una relación, igual con los agradecimientos o el simple acto de decir “por favor”, eso puede ser motivo de pleitos si una persona no agradece a la otra o no le pide por favor que haga algo. Entonces, estos actos por más formulaicos que sean tienen muchísima significación en la vida cotidiana.

Me da la impresión de que antes existían más formas de decir por favor y gracias. ¿Hemos perdido diversidad en nuestros actos de habla o se han transformado?

GCV: Yo pienso que se han transformado. Siguen existiendo formas nuevas. A mí me llama la atención que actualmente el uso de la palabra ‘bendiciones’, como fórmula, se ha popularizado un montón y ya se está utilizando como una especie de saludo, nada más para contrarrestar la idea de que hemos perdido. Pero, hay una continuidad, las formas de los saludos iniciaban con una bendición, pero dirigida a Dios, o sea, tenían este matiz religioso, que primero no están completamente dirigidas al destinatario, porque las de ahora sí, uno le dice ‘hola’ a la persona, o ‘¿cómo estás?’, ¡que te vaya bien!’, siempre son dirigidas al tú y no como un deseo pidiéndole a Dios que la otra persona esté bien. Yo no he hecho ese estudio, nada más analicé los saludos en las obras que me encontré, pero sí hay un profesor en la Universidad de Kracovia que está investigando sobre la historia en las formas de saludar a través del tiempo.

¿Los emojis han venido a llenar un poco ese vacío en una sociedad más visual y tecnológica?

GCV: Sí, puede ser, porque definitivamente sí son ejemplos de cortesía: la carita feliz o la carita con beso para despedirse de alguien, el abrazo. Ahí también encontramos los símbolos descorteses, de los que no estamos hablando, porque ese es otro tema que se ha hecho popular después de los estudios de cortesía, los estudios de la descortesía, o sea, los insultos, con los emojis también.

Tenemos diferentes parámetros para evaluar la descortesía y esa es una de las críticas principales que le hicieron en su momento al modelo de Brawnie y Levinston, que aunque ellos sí comparan el inglés con otras culturas, el modelo pretende una universalidad que no aplica. Eso de que en Costa Rica tenemos una forma de hablar más indirecta que en España, no significa que el hecho de que ellos hablen de forma más directa sea descortés, esa equiparación no puede hacerse en automático de que lo directo es descortés y lo indirecto es cortés, porque está sujeto a normas culturales. Si en un mismo momento histórico tenemos variación cultural, igualmente aplica cuando uno vuelve a ver hacia el pasado, que va a haber variación cultural.

¿Cuáles actos de habla descorteses llamaron más su atención?

GCV: Como estaba trabajando con un corpus limitado en tamaño, encontré un par de insultos, pero eso no fue lo más interesante, sino que lo que más me llamó la atención fue el uso de amenazas como cuando se le está pidiendo un favor, una solicitud, dándole una orden a alguien, que en lugar de hacerlo más suave, más atenuado, es como “si usted no hace esto, se rompe la relación”. Eso es algo que para nosotros sería absolutamente descortés porque es una imposición, es casi un chantaje emocional, pero en la cultura medieval las relaciones de amistad son muy fuertes y están unidos por lazos de obligación. Entonces, no es cuestión de si usted puede hacerme el favor, sino que usted lo tiene que hacer porque a mí me importa muchísimo y estoy en todo mi derecho de amenazarlo con romper la relación si no cumple con lo que le estoy pidiendo.

¿No fue muy difícil realizar este estudio en Alemania tomando en cuenta la diferencia de idiomas?

No. Sí tuve que llevar un curso de alemán que cubría la beca, pero eso fue una gran herramienta porque justo uno de esos estudios sobre actos de habla directivos en la historia del francés medieval estaba en alemán y en Costa Rica yo no conocía ese estudio y yo acá, probablemente, no hubiera hecho el esfuerzo por leerlo, que me costó muchísimo, pero la romanística, o sea, toda la tradición de estudio de las lenguas romances en Alemania es muy fuerte, entonces las bibliotecas son increíbles en cuanto a los repositorios que tienen, no solo de los textos originales, sino de los estudios porque es desde el siglo XIX que hay una tradición de estudios en lenguas romances en Alemania. Entonces, aparte de la dificultad del idioma que la superé, por lo demás se sintió más bien muy apropiado estar tratando un tema de lingüística diacrónica del español en un país con tanta tradición y esa pasión por las lenguas romances desde afuera, desde los alemanes.

Fernando Montero Bolaños
Fernando Montero Bolaños
Periodista, Oficina de Comunicación Institucional
fernando.mozvtqnterobolanos  @ucrzdqc.ac.cr
Etiquetas: #estapalabraesmia.

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