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Reserva Leonelo Oviedo en la Sede Rodrigo Facio Brenes, mide 1,94 hectáreas. 
Suplemento C+T
Pulmones urbanos contribuyen a la conservación ambiental
Reserva Leonelo Oviedo en la Sede Rodrigo Facio Brenes, mide 1,94 hectáreas.  Foto: Karla Richmond.
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Una red de áreas protegidas, a cargo de la Universidad de Costa Rica (UCR), resguarda la naturaleza y aporta a la calidad de vida en los sitios urbanos
14 ago 2019Ciencia y Tecnología

Cuando de cuidar los recursos naturales se trata, todo cuenta, desde unas pocas hectáreas hasta extensos bosques o humedales.

Con esta filosofía, la UCR destina parte de su territorio a la conservación, existen áreas boscosas que sobresalen en medio de las ciudades, donde los espacios verdes son cada vez más escasos.

La Universidad también administra algunas áreas protegidas, mediante convenios con otras instituciones públicas. Esto le permite realizar investigaciones científicas en diversas disciplinas y contribuir de esta forma a salvaguardar el patrimonio natural del país.

En algunos casos, las fincas dedicadas a la preservación fueron donadas por personas particulares, quienes le confiaron a la UCR la responsabilidad de protegerlas y de desarrollar allí actividades científicas, académicas y de proyección social.

Actualmente, trece reservas forman parte de la Red de Áreas Protegidas (RAP) de este centro de educación superior. En conjunto, suman 8 078 hectáreas distribuidas en distintos puntos de la capital y en las provincias de Guanacaste, Alajuela y Cartago, por lo general, cerca de las sedes universitarias.

La RAP fue creada en el 2013 como una instancia de la Vicerrectoría de Investigación, encargada de contribuir con las gestiones para conservar cada uno de los sitios que la componen.

Su director por seis años, el profesor de la Escuela de Biología, Bernal Rodríguez Herrera, comentó que la Red no impone criterios o decide qué hacer, sino que facilita espacios y promueve acciones de gestión y planificación de las áreas protegidas.

“La RAP es una herramienta para que las direcciones de las unidades académicas que administran estas reservas tengan un aliado administrativo con el fin de lograr una mejor gestión”, afirmó Rodríguez, quien concluyó su período en el cargo como director en julio pasado.

Las fincas y reservas son manejadas por diversas instancias. Entre estas, la Escuela de Biología, las vicerrectorías de Investigación y de Acción Social, las sedes regionales de Guanacaste, del Atlántico (Turrialba) y de Occidente (San Ramón, Alajuela) y el Instituto Clodomiro Picado. 

Esta última posee la finca Coralillo, donde se protegen las fuentes de agua, los recursos forestales y un parche de bosque. Otra parte se dedica para producir pastos y dar mantenimiento adecuado a los caballos que se utilizan en la producción de suero antiofídico.

Igualmente, existen ejemplos de comanejo con otras instituciones, como ocurre con la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela. Durante 43 años, esta área ha sido administrada conjuntamente por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y la UCR, por medio de la Sede de Occidente.

La UCR aporta el personal básico para la administración de esta área, mientras que el Sinac se encarga de la vigilancia. 

Gracias a la presencia de esta universidad, en el sitio se ha efectuado una gran cantidad de trabajo científico, el cual ha generado más de 300 publicaciones entre artículos y libros.

El reto es convertir a la Reserva en una estación de investigaciones científicas de primer nivel, así como de recepción de visitantes.

La Reserva Ecológica Leonelo Oviedo es un parche de bosque situado en el corazón del cantón de …
La Reserva Ecológica Leonelo Oviedo es un parche de bosque situado en el corazón del cantón de Montes de Oca, en la Sede Universitaria Rodrigo Facio.  Fotografía: Pedro Murillo. 

De acuerdo con Rodríguez, la alma mater debe planificar y definir cómo se visualiza en 30 años en cada uno de sus campus o sedes y qué áreas debe conservar. 

A futuro, se requieren estudios para identificar algunas zonas, sobre todo en las sedes regionales, que deberían destinarse a proteger la naturaleza.

“Las sedes regionales están a tiempo de planificar mejor el suelo y definir si determinado cordón debe quedar como zona boscosa o si una cancha de fútbol va a ser dedicada a la conservación, por ejemplo”, agregó.

Por lo tanto, es necesario precisar para qué se quieren las reservas, cuáles son sus objetivos, sus beneficiarios, los indicadores de eficiencia en la gestión, desarrollar planes de manejo y el amojonamiento de las distintas áreas. 

A esta labor se ha abocado la RAP, la cual ya cuenta con un diagnóstico del estado actual de las áreas protegidas.

No obstante, según expresó Rodríguez, este es un trabajo lento y depende de las instancias universitarias que las administran. “La incorporación de las áreas a la RAP ha sido de forma voluntaria y mediante un acuerdo de las asambleas de cada unidad académica. Ha sido un proceso de convencimiento”, detalló el investigador.

Pulmones urbanos

No hay bosque pequeño que no sea importante. Tan significativo es fomentar el conocimiento científico en un bosque extenso, como la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, ubicada en San Ramón de Alajuela, como en un sitio pequeño, como el Jardín Botánico José María Orozco, que se localiza en el centro de San Pedro de Montes de Oca.

Todas las áreas tienen en común que constituyen pulmones urbanos, lo cual es de mucho valor para la calidad de vida de las personas.

La UCR posee las áreas protegidas más grandes en el Valle Central. “Son bloques de bosque que con la unión de ríos y quebradas dan conectividad para el movimiento de los animales y la dispersión de las plantas. Tenemos murciélagos, pájaros, perezosos, plantas que están amenazadas con desaparecer del Valle Central y se mantienen como remanentes”, resaltó Rodríguez.

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Los campus universitarios son pequeñas urbes y deben ser un ejemplo para el resto del país. “Dentro de ese modelo de ciudad, todos los espacios protegidos son muy importantes”, argumentó.

A su vez, la existencia de dichos sitios permite fomentar las investigaciones científicas y sociales. Tal es el caso de la finca Siete Manantiales, ubicada en Concepción de La Unión, que presenta un gran potencial para realizar estudios con la comunidad aledaña. 

“Hay un fuerte vínculo entre la comunidad y esta finca. Los vecinos llegan los domingos a hacer pícnics; además, dentro del terreno existe un colegio. Se busca fomentar los espacios verdes en las comunidades”, añadió el biólogo.

Conozca las áreas protegidas de la UCR

En agosto se festeja el Día de los Parques Nacionales. Por esto, nos sumamos a las celebraciones y les presentamos un edición del C+T dedicada a la conservación del medio ambiente y al valor de las áreas naturales como un patrimonio que debemos cuidar por ser espacios esenciales para la calidad de vida de la población. Empezamos el suplemento con una reseña sobre la Red de Áreas Protegidas (RAP) de la Universidad de Costa Rica.

Finca Experimental Siete Manantiales: Dedicada en su totalidad a la conservación, esta finca tiene una extensión de 17,3 hectáreas. Se encuentra ubicada en Concepción de La Unión, en Cartago. Fue donada a la UCR en la década de los años 80 y desde esa fecha se consideró necesaria su protección como un área verde y un espacio abierto que desempeña un papel importante en el bienestar y la calidad de vida de las personas y las comunidades aledañas. Anel Kenjekeeva
Reserva Leonelo Oviedo: Esta área mide 1,94 hectáreas y se ubica en la Sede Rodrigo Facio, en San Pedro de Montes de Oca. Entre sus aportes más destacados están la producción de cientos de publicaciones científicas, la descripción de nuevas especies y 60 años de regeneración natural.  Karla Richmond
Jardín Botánico José María Orozco: Está ubicado en la Sede Rodrigo Facio, en San Pedro de Montes de Oca. Conserva cerca de 1000 especies de plantas en poco menos de media hectárea. Su principal reto es mantenerse como un área boscosa en medio de una zona urbana. Karla Richmond
Finca 4 (Reserva Ecológica Los Gómez): Situada en Mercedes de Montes de Oca, detrás de las Instalaciones Deportivas de la UCR. Esta reserva ecológica de 5,2 hectáreas tiene un 60 % de su espacio declarado como área protegida. Su importancia radica en la cantidad de árboles existente, los remanentes de bosque secundario y las zonas de charral para mantener una comunidad de aves muy diversa.  Karla Richmond
Finca Experimental Santa Ana (FESA): Mide cerca de 3,2 hectáreas y se ubica en Santa Ana, San José. Se encuentra dentro del bosque húmedo tropical. La finca tiene como objetivo desarrollar actividades de investigación, docencia y acción social, además de tener un 25% de su territorio a la conservación ambiental. María José Zambrano. 
Bosque Ramón Álvarez: Tiene una extensión de 11 hectáreas y se ubica en Santa Cruz, Guanacaste. Posee una gran riqueza biológica, pues cuenta con distintas especies de plantas, aves, mamíferos, reptiles, anfibios y macrohongos. Es utilizada en actividades de investigación, de recreación y de educación ambiental. Victor Madrigal.
 
Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes: con 7800 hectáreas, es la de mayor extensión entre las que componen la Red de Áreas Protegidas. Situada en San Ramón de Alajuela, esta reserva es administrada desde hace 43 años por la UCR y el Ministerio del Ambiente. Cuenta con más de 304 especies de aves, 60 de mamíferos, 92 de reptiles y anfibios, 1300 de plantas y es uno de los reservorios de bosque húmedo premontano más importantes del país.  Laura Rodríguez Rodríguez
Finca en Venecia de San Carlos: La familia Koss Stupp realizó en julio del 2019 la donación de una finca que se ubica en Los Alpes, en Venecia de San Carlos, Alajuela. El terreno se dedicará a la investigación y a la docencia de la Escuela de la Biología, así como a la conservación ambiental y a la educación biológica. El área es de aproximadamente 6.3 hectáreas y allí se encuentra un bosque premontano húmedo. Por su cercanía con el Parque Nacional del Agua Juan Castro Blanco y debido a que en sus alrededores hay potreros y cultivos de piña, este espacio es un pulmón para la zona gracias a la cobertura vegetal que aporta. Anel Kenjekeeva
Bosque Demostrativo San Ramón: Busca proteger y manejar los recursos naturales de la zona de vida del bosque premontano húmedo para su restauración. Se espera que esta área protegida se fusione con El Laguito y se convierta en la Reserva Ecológica de la Sede de Occidente. Actualmente ocupa un espacio de 1,3 hectáreas en Alfaro de San Ramón, Alajuela. Pedro Murillo.
El Laguito: Busca ser un espacio verde donde la población universitaria y ramonense puedan realizar actividades de investigación, esparcimiento, conservación y educación ambiental. Es conocido por ser un reservorio de agua dulce y de abastecimiento de aguas subterráneas, pues se ubica sobre un acuífero. Mide 2,95 hectáreas y se encuentra en Alfaro de San Ramón, Alajuela. Cindy Rodríguez.
Nueva San Ramón: Tiene una extensión de 87 hectáreas y está situada en San Ramón de Alajuela. Fue donada por Guillermo Monge Amador con la idea de la preservación de los distintos recursos naturales. Laura Rodríguez Rodríguez
Finca Coralillo: Con un parche de bosque muy cercano al Parque Nacional Braulio Carrillo, esta finca de 120 hectáreas se encuentra en Cascajal de Coronado. Su objetivo es darle mantenimiento a los caballos de producción del ICP, producir pastos y conservar las fuentes de agua y los recursos forestales. Se le reconoce por alcanzar un equilibrio entre la producción de pastos y la conservación de los recursos naturales. Laura Rodríguez Rodríguez
Finca Experimental Interdisciplinaria de Modelos Agroecológicos (Feima): Está situada en La Suiza de Turrialba, contiguo al embalse Angostura del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Mediante un convenio con esta institución, la UCR administra 37 hectáreas que se utilizan para la conservación y para actividades de agroecología. Esta área protegida constituye un caso de restauración ecológica de importancia en un entorno eminentemente agrícola. Cristian Vásquez.
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