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La Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica conmemoró sus cincuenta años de brindar …
Cincuenta años de aportes a la comunidad de Turrialba
Sede del Atlántico festeja su cincuentenario por todo lo alto
La Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica conmemoró sus cincuenta años de brindar educación superior y trabajar de la mano con la comunidad de Turrialba. En este momento hay 2348 estudiantes matriculados, 12 proyectos de investigación y 41 de acción social.  Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
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23 ago 2021Vida UCR

La Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica en Turrialba festejó por todo lo alto su cincuentenario de aportes a la comunidad de Turrialba y localidades circunvecinas. 

Su creación obedeció a una necesidad planteada en el marco del Tercer Consejo Universitario en 1970 acerca de regionalizar a la universidad activa más longeva del país, de modo que no solo tuviera presencia en su sede Central, sino que también brinde sus aportes, saberes y genere proyectos a personas de diferente comunidades a lo largo y ancho del país. 

Aunque esta vez se tuvo que admitir un aforo reducido y selecto, con unos cuantos representantes estudiantiles, administrativos y exfuncionarios, así como autoridades municipales locales y del Cuerpo de Bomberos por culpa de la COVID-19, nada impidió una conmemoración festiva y exitosa en la cual se dio cuenta de cómo a lo largo de este medio siglo de la Sede se han graduado más de 5 600 profesionales en 16 diferentes carreras adecuadas a las necesidades de la zona, y dos que se enseñan exclusivamente en esta sede, como Informática Empresarial e Ingeniería en Desarrollo Sostenible. Además, se incluye turismo ecológico y cursos libres de cabécar para la población indígena. 

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Estudiantes, personal administrativo actual y personal pensionado rememoraron sus vivencias y los aportes que brindaron a la Sede y que obtuvieron de ella. La actual presidenta de la Asociación de Estudiantes de la Sede, Paola Marín Pérez, oriunda de Tucurrique de Jiménez e hija y nieta de agricultores, manifestó su agradecimiento ya que ella fue pionera en su familia en el acceso a los estudios superiores y en destacarse como profesional. "Ser parte de la Universidad de Costa Rica y estudiar en la Sede del Atlántico es algo que valoro y agradezco mucho, ya que esta institución se ha caracterizado por dejar en sus estudiantes más allá del conocimiento una huella marcada de humanidad. Esta sede ha formado grandes profesionales que destacan en la sociedad costarricense y es un orgullo pertenecer a ella". 

Por su parte, el exdirector de la Sede del Atlántico, Gerardo Rojas Royo, comentó que desde su período como funcionario y director hasta el presente ha habido varios cambios. "El desarrollo académico es notorio, nuevas carreras que es fundamental. La universidad es una institución de enseñanza superior y su objetivo principal es formar profesionales y en eso se han destacado las nuevas administraciones, y en el espacio físico, ha sido evidente un mejoramiento progresivo, cada administración ha logrado avances no solo en construcción sino en beneficio del desarrollo de la comunidad". Rojas Royo destacó que sus tres principales proyectos durante su gestión fueron la Residencia Estudiantil, la Etapa Básica de Música y contribuir a un ambiente laboral y estudiantil agradable. "Los mejores recuerdos de mi vida adulta los tengo en este lugar, con la gente de este lugar, tanto administrativos y docentes, la fraternidad, el cariño y el don de servicio que pude sentir y vivir durante todo el periodo que estuve aquí (25 años)". 

Los también exfuncionarios de esta sede Ana Isabel Sánchez Córdoba y Marcos Camacho Vargas también relataron sus vivencias a lo largo de su tiempo. "Yo desempeñaba todos los trabajos, secretaria, conserje, de todo, porque éramos como unas 10 personas, había que trabajar en todo, de atender estudiantes, profesores, y hacer investigación y acción social, era un trabajo muy arduo porque no había muchas personas para cumplir con toda clase de necesidades de trabajo. Fui secretaria de acción social, docencia, investigación (…) Esta fue mi segunda casa por 25 años, mis hijos disfrutaron de las Escuelas de Verano, de todos los cursos que dieron aquí y se hicieron profesionales en esta sede. Teníamos becas especiales para que estudiaran aquí, eso para mí ha sido una alegría”, fue el testimonio de Sánchez Córdoba.

“Yo tenía diversas funciones y aquí estuve yo para el año 1975. Antes ya estaba de chofer, y después en el Laboratorio de Química, servicios generales, bodega de suministros, en muchas funciones. Recuerdos hay muchos,  pero hay de mucha satisfacción de haber trabajado desde un principio desde abajo, y subir. Tuve mucha relación con profesores y directores. Le puedo mencionar a don Carlos Caamaño, don Guillermo Mata, don Luis Arias, don Gerardo Rojas Royo, ahí estuve hasta el tiempo que me pensioné, creo que en el tiempo de don Gerardo. Desde que se inició la Sede del Atlántico hubo mucho auge en la sede tanto en lo administrativo como en lo académico”, amplió Camacho Vargas.

Finalmente, la actual directora Rosibel Orozco Vargas compartió los logros de su gestión, para los cuales tuvo la ayuda de su equipo de trabajo. “Nosotros constituimos un equipo de trabajo muy comprometido, responsable y teníamos un plan de gestión establecida. Tuve el honor de coordinar el plan estratégico de la sede, a partir de ahí buscamos seguir la ruta que ya estaba planificada. Hemos tenido una gestión muy horizontal en el recurso humano de la Sede e hicimos un diagnóstico de las necesidades, las fortalezas, aquello que había que resolver y a partir de ahí empezamos a trabajar, readecuar, reaprender y buscar las ventanas de oportunidad que dentro de la crisis nosotros podríamos potenciar para alivianar el impacto. Hemos cohesionado la comunidad universitaria, porque tenemos claridad de que la Sede no se construye sola, y que nosotros como administración vamos a lograr el desarrollo que queremos. Hemos logrado que toda la comunidad universitaria se sienta parte de la ruta hacia la que estamos trabajando. Eso para nosotros es muy importante para todo lo que viene”.

Sin embargo, toda época trae distintos retos. Para Orozco Vargas los mayores desafíos son más inmediatos. “En este momento de pandemia es el tema de la salud mental en la comunidad universitaria dándole prioridad a la persona. En el nivel de gestión estamos trabajando fuertemente con el plan de desarrollo académico en una forma colaborativa y participativa con las coordinaciones y las direcciones de las diferentes carreras, trabajando muchísimo con la finalidad de obtener una ruta más clara de modernización de la oferta académica, potenciando la investigación y fortaleciendo la acción social con las comunidades, la cual se vio afectada con la pandemia, sin embargo el trabajo que se ha hecho es maravilloso porque tanto las poblaciones como nosotros hemos encontrado la manera de seguir proyectando la universidad a la comunidad”.

Esta no será sin embargo la única actividad conmemorativa, porque desde julio y hasta diciembre habrá una serie de recitales, charlas y conciertos por parte de las diferentes unidades de la Sede.

Actualmente hay cerca de 2 350 estudiantes en la Sede, así como una docena de proyectos de investigación y 41 de acción social. 

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