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La danta: jardinera del bosque en riesgo

13 jun 2017Ciencia y Tecnología

La danta o tapir (Tapirus bairdii) es el mamífero terrestre más grande que habita el neotrópico. En Costa Rica, vive tanto en zonas bajas (Guanacaste, Parque Nacional Corcovado) como en zonas altas, como el Cerro de la Muerte.

Su comportamiento varía según el lugar que habiten; por ejemplo, las que viven en Corcovado son bastante tranquilas y están acostumbradas a las visitas constantes de turistas, mientras que la población presente en el Cerro de la Muerte se comporta de manera discreta y tímida.

La danta no es el alimento predilecto de ningún depredador en particular, debido a su gran tamaño. Se le llama popularmente la “jardinera del bosque” debido a su papel fundamental en el ecosistema, ya que dispersa semillas y abre claros en el bosque. El tapir se alimenta del sotobosque, uno de los principales obstáculos para la germinación, por lo que su presencia facilita el crecimiento de las plántulas en las zonas boscosas.

“Las actividades que realizan las dantas se relacionan con la mitigación del cambio climático”, explicó el biólogo Esteban Brenes Mora, especialista en el tema. Estudios revelados por la revista Science en el 2015 demuestran que hay menor secuestro de carbono en bosques donde faltan herbívoros grandes.

Lamentablemente, estos herbívoros tan importantes han desaparecido, hasta el punto de ser la danta una especie considerada en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Entre sus causas de mortalidad en Costa Rica resalta la cacería, la pérdida de su hábitat y los atropellos en carreteras. Las tres amenazas son provocadas por el ser humano.

Aún se reciben reportes de la caza de dantas, especialmente para alimento. Su carne no es particularmente popular, pero se considera provechosa debido al gran tamaño del animal.

El atropello de dantas es un fenómeno muy reciente, percibido principalmente en la Carretera Interamericana Sur, que atraviesa el Cerro de la Muerte. Se han reportado 23 dantas atropelladas en los últimos siete años en esta zona y sólo en el 2015 se contabilizaron nueve de esas muertes en carretera. Diez de estos accidentes ocurrieron frente al Parque Nacional Los Quetzales.

Al rescate de la danta

En el 2015 se comenzaron a realizar estudios acerca de esta especie amenazada a cargo de la organización no gubernamental Naí Conservation, fundado por Brenes, con el apoyo de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR). Las investigaciones de la danta y sus poblaciones se realizan mediante la colocación de cámaras trampa en el hábitat de este animal, con lo cual se logran descifrar detalles sobre su distribución y comportamiento.

“Parte del resultado de nuestra investigación fue estimar la tasa de ocupación de las dantas en el Cerro de la Muerte”, indicó Brenes. El investigador explicó que se encontró una ocupación alta en esa zona. No se sabe con exactitud cuántas dantas hay en este momento en ese lugar, pero agregó que el próximo año se comenzará a investigar la densidad.

Sin embargo, las poblaciones de dantas se encuentran en constante decrecimiento.

En relación con los accidentes en carretera, se estima que la combinación entre el exceso de velocidad y la falta de educación ambiental son posibles causantes de los atropellos de esta especie en el Cerro de la Muerte.

Brenes señaló que se requiere capacitación para lograr incidir en la reducción de las muertes de las dantas en las carreteras. Es necesaria la creación de protocolos y la preparación de personal encargado de atender casos de accidentes de fauna silvestre, ya que es indispensable tener los conocimientos necesarios para atender a una danta herida. En algunos casos, esa ausencia de formación complica la posibilidad de rescatarlas.

“Creo que las soluciones de conservación deben ser bien pensadas, porque si no podríamos generar un problema mayor que el ya existente, entonces el primer paso es recopilar la información y entender bien el problema”, opinó Brenes.

Se ha sugerido la colocación de estructuras que disminuyan la velocidad de los conductores o que faciliten el paso de los animales, pero aún estas iniciativas requieren un desarrollo más profundo.

También se ha trabajado con el programa de Gestión Ambiental Comunitario del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para la colocación de señales en ubicaciones estratégicas.

“Las señales no tendrían nada de sentido si no se educa a las personas. Es otro eje que nosotros tenemos, un programa de educación con la comunidad y los conductores”, aseguró el biólogo.

En el 2016 se produjo Los caminos de la danta, un documental elaborado con el propósito de sensibilizar y fomentar el conocimiento de esta especie. El filme fue realizado por las Escuelas de Biología y de Filosofía de la UCR y muestra los estudios que se están realizando y los esfuerzos para proteger a la danta. Pedro Murillo Rodríguez y Hannia Rodríguez Jiménez fueron los realizadores de este documental.

Costa Rica es un país privilegiado, ya que su posición geográfica le permite ser el hogar de especies tan exclusivas como el Tapirus bairdii (se estima que sólo existen 5000 ejemplares en todo el mundo).

Aunque el secreto no está en tener privilegios, sino en saber conservarlos. A pesar de su tamaño, la danta es una de las piezas más frágiles dentro del ecosistema, y está en las manos de las figuras dominantes, como los seres humanos, poder mantener el equilibro para que el resto de las piezas no se derrumben.

Identidad en peligro de extinción

Naí significa danta en bribri y es un animal representativo para los indígenas bribris. De ahí el nombre de la fundación que el biólogo Esteban Brenes creó.

La cultura bribri describe a la danta como la hermana del dios Sibö y es símbolo de la sabiduría, la vida, la supervivencia y la identidad.

“Para nosotros la danta es la imagen del ser humano. Ella definió cómo se organizan los indígenas en clanes, ella definió toda la identidad de nosotros”, expresó Alí García, indígena bribri y experto en lenguas indígenas de la UCR.

García añadió que la danta es “el estereotipo de la figura femenina ideal para los bribris y debido a su importancia existe todo un código de consumo en términos de alimentos”.

“Mucha gente mayor con la que yo hablo me dice que la extinción de ellas (las dantas) es un símbolo de que nosotros también estamos en vías de extinción”, concluyó.

 

 

 

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