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Conozca cómo se gestionan los árboles en la UCR
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29 feb 2016Sociedad

El campus universitario, en la sede Rodrigo Facio, se caracteriza por ser uno de los pocos parches verdes que quedan en el sector este de la capital.

La institución cuenta con más de 1.300 árboles distribuidos en sus cuatro fincas, principalmente de especies exóticas de más de 40 años, y tambien jóvenes ejemplares de especies nativas, los cuales brindan importantes servicios como la protección de los suelos o el hábitat para especies de aves, mamíferos y roedores.

Al estar ubicados dentro de una zona urbana, los árboles de la UCR se encuentran expuestos a factores como la contaminación ambiental y a las personas, además enfrentan enfermedades y signos de deterioro propios de su ciclo de vida natural. 

Por eso, un equipo técnico de la Comisión de Foresta Universitaria conformado por especialistas en biología, ingeniería forestal, paisajismo y mantenimiento, entre otras disciplinas, se encarga de evaluar periódicamente el estado de los árboles de la sede Rodrigo Facio en sus cuatro fincas: el campus central, la Ciudad de la Investigación, las Instalaciones Deportivas y Finca 4.

Conozca en este fotoreportaje las característcias de los árboles de la UCR, las problemáticas asociadas a su mantenimiento, cómo se evalúa su estado de salud y los esfuerzos que realiza la institución para conservarlos y repoblar el campus para asegurar su permanencia en próximas décadas.

El campus de la Universidad de Costa Rica (UCR) está poblado con especies exóticas que fueron introducidas durante los años 70. La casuarina, el eucalipto, el poró y los de la familia de las coníferas como el pino y el ciprés suelen presentar deterioro y riesgo de caerse una vez que han llegado a su etapa de senectud (foto Laura Rodríguez)
El eucalipto es un árbol que alcanza hasta 40 metros de altura y es una de las especies exóticas que genera más dificultades para su mantenimiento (foto Laura Rodríguez).
La casuarina o pino australiano es una de las especies introducidas que actualmente presentan mayor deterioro y riesgo de caerse (foto Laura Rodríguez).
El Pino patula es un árbol que llega a medir hasta 30 metros de altura y es una de las especies introducidas durante los años 70  (foto Laura Rodríguez).
Los árboles de poró de la Finca 3 tienen más de 40 años y muchos de ellos presentan signos de deterioro (foto Laura Rodríguez).
La Comisión de Foresta Universitaria valora criterios técnicos como la edad, el estado de las raíces y la presencia de agentes patógenos como hongos y bacterias que pudren el tronco (foto Laura Rodríguez).
Todos los árboles con un diámetro mayor a los 30 centímetros son analizados periódicamente con un sistema de ultrasonido, una técnica que no produce daños al árbol (foto Laura Rodríguez).
Los árboles son hospederos de especies de aves, roedores y mamíferos que habitan el campus universitario y las reservas José María Orozco, Leonel Oviedo y la Finca 4 (foto Laura Rodríguez).
De acuerdo con las condiciones de deterioro que presenta cada árbol se aplican diferentes medidas preventivas o de mantenimiento para proteger la vida humana y la vida silvestre (foto Laura Rodríguez).
Por cada árbol que se pierde por causas naturales o preventivas la Comisión de Foresta Universitaria siembra dos nuevos árboles con el fin de reponer la cobertura vegetal con especies nativas adecuadas para la zona urbana del Valle Central (foto Laura Rodríguez).
Los árboles nuevos que se siembran son de especies nativas del Bosque Premontano Húmedo. Entre ellas: Damas, Lagartillo, Ronrón, Uruca, Targuá, Higuerón, Güitite, Sotacaballo, Vainillo, Cortez negro, Yos, Ojoche y Cerezo (foto Laura Rodríguez).
Con colaboración de estudiantes, docentes, personas de la comunidad y personal de paisajismo cada 5 de junio, Día Mundial de Ambiente, se realizan siembras de árboles en las cuatro fincas de la Sede Rodrigo Facio (foto Laura Rodríguez).
En la Sede Rodrigo Facio entre el 2013 y 2015 se han sembrado 213 árboles en los meses de junio, setiembre y octubre. Para el 2016 se iniciará una nueva etapa del plan de repoblamiento que incluirá la siembra de 245 árboles más (foto Anel Kenjekeeva).
Eventos naturales pueden provocar la caída de ejemplares sanos. El 5 de febrero de 2016 ráfagas de viento de 55 kph derribaron un higuerón saludable y fuerte, con una copa frondosa, que puso resistencia y acabó quebrándose (foto Laura Rodríguez).
Katzy O`neal Coto
Katzy O`neal Coto
Periodista Oficina de Divulgación e Información
katzyhpud.oneal@ucr.oeaoac.cr
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