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50.° aniversario

Una Facultad con todas las Letras

Los cimientos de la Facultad de Letras se extienden hasta antes de la Independencia de Costa Rica
10 jun 2024Artes y Letras

Vista general de la plazoleta renovada de la Facultad de Letras en la que se aprecia los bustos …

En el centro de la recién remodelada plazoleta de la Facultad de Letras se encuentran los bustos de la pintora Margarita Bertheau y de las escritoras Eunice Odio y Yolanda Oreamuno.

Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Decir que la Facultad de Letras está cumpliendo 50 años es correcto hasta cierto punto, porque, si bien fue en 1974 que se creó como parte de un proceso de reorganización universitaria, sus orígenes se remontan a 1814, cuando se fundó la Casa de Enseñanza de Santo Tomás en San José. Ahí se impartieron de manera regular los cursos de Filosofía y Gramática para la división superior y, posteriormente, se ofrecieron cursos optativos de Latín, Inglés y Francés.

Cuando este centro de estudios adquirió el rango de universidad en 1843 también se establecieron las cátedras de Filosofía y Gramática castellana y latina, las cuales legitimaron las que ya venían funcionando y, más adelante, surgieron las cátedras de Literatura e Idiomas, entre los que figuraban el alemán, el griego, el italiano, el francés y el inglés.

Al cerrarse la Universidad de Santo Tomás en 1888, los estudios de Filosofía, Castellano, Literatura, Francés, Inglés, Griego y Latín se refugiaron en los nacientes Liceo de Costa Rica y Colegio Superior de Señoritas, donde estuvieron a cargo de educadores europeos traídos para esos efectos, así como de académicos e intelectuales costarricenses.

Las Letras tuvieron que esperar más de 50 años para retornar a una casa de estudios superiores. Fue hasta 1940 que, con la fundación de la Universidad de Costa Rica, se creó la Escuela de Filosofía y Letras, compuesta por las secciones de Filología e Historia, las cuales se unían en las ciencias de la Filosofía y la Sociología. Para entonces, se ofrecían los grados de licenciatura y doctorado en Letras y Filosofía.

El documento constitutivo de esta Escuela destaca que fue creada “para cumplir la doble misión de estimular y dirigir la cultura por medio de los estudios superiores de humanidades y dar al país el cuerpo de profesores que han de servir en los colegios de segunda enseñanza y en la Universidad misma”.

Diez años después, se empezó a desarrollar una iniciativa denominada Escuela de Temporada, la cual impartió cursos de inglés y francés a partir de 1954. Ese mismo año, la Asamblea Universitaria aprobó una reorganización institucional que incluyó la creación de la Facultad de Ciencias y Letras, a la que fue incorporada la antigua Escuela de Filosofía y Letras. Este cambio terminó de hacerse efectivo en marzo de 1957.

Esta nueva estructura organizó a las disciplinas por departamentos. De esta manera, se estableció el Departamento de Filología, Lingüística y Literatura, el cual amplió sus funciones en 1962 con la incorporación de la sección denominada “Otras Lenguas”, herencia de la desaparecida Escuela de Temporada. Sin embargo, un año después se le elevó de rango y se constituyó el Departamento de Lenguas Extranjeras, en vista de sus características particulares de formación y la necesidad de ofrecer cursos de lenguas extranjeras a los nuevos cuadros profesionales.

En cuanto a Filosofía, inicialmente funcionó como una comisión permanente que ofreció cursos a los demás departamentos, pero pronto se convirtió en un Departamento independiente y se consolidó como tal.

Pasaron dos décadas y el crecimiento de la Universidad obligó a que se pensara en una nueva estructura organizativa. Así fue como en 1974 se disolvió la Facultad de Ciencias y Letras para dar paso a una serie de Facultades y Escuelas agrupadas en grandes áreas del conocimiento. De esta manera, se creó la Facultad de Letras, la cual abriga desde entonces a las Escuelas de Filosofía, Lenguas Modernas y Filología, Lingüística y Literatura.

Posteriormente, surgió el Instituto de Investigaciones Lingüísticas (INIL), el Instituto de Investigaciones Filosóficas (INIF) y el Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (Ciicla).

Entre las múltiples labores que ha realizado la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura a lo largo de las últimas cinco décadas destaca la creación de sistemas lingüísticos para diversos pueblos indígenas de Costa Rica y zonas aledañas del Caribe. A partir de ahí, ha elaborado diccionarios, publicaciones periódicas y material didáctico para estas comunidades.

Por su parte, la Escuela de Filosofía no ha cesado en su objetivo de fortalecer los estudios profesionales universitarios en el ámbito humanístico y ampliar el horizonte cultural de quienes se dedican a las Letras o a las Ciencias. Por medio de los cursos de ética profesional, esta unidad académica contribuye con la formación de la conciencia social y moral de todas las generaciones estudiantiles próximas a integrarse al mercado laboral.

En cuanto a la Escuela de Lenguas Modernas, ha seguido respondiendo a las necesidades de un país inmerso en las demandas multiculturales y plurilingües producto de la globalización. Adicionalmente, está liderando a nivel de todo el continente el tema de la evaluación de lenguas extranjeras, sobre todo en inglés, español y francés por medio de la inteligencia artificial.

El documento “Facultad de Letras. Historia, Quehacer e Impacto nacional”, en el que se basa el presente artículo, finaliza su primera sección diciendo que:

“En síntesis, más allá de la docencia, investigación y la acción social, la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica ha nutrido de fuerza laboral a Costa Rica, ha contribuido con el enriquecimiento de la cultura nacional, ha dotado a sus estudiantes de saberes y conocimientos más allá del ámbito académico gracias al contacto con las realidades sociales de nuestro país y ha formado a sus profesionales bajo la égida del Humanismo, para poner en alto el nombre de la Facultad y de la Universidad, su hogar.

“Hoy por hoy, se cuenta con una Facultad de Letras madura, que trabaja en una amplísima gama de quehaceres y ámbitos, establecida no solo en la Sede Rodrigo Facio de San Pedro de Montes de Oca, sino también en las Sedes universitarias del Sur, de Liberia, de Limón y de Puntarenas, gracias a procesos de desconcentración y descentralización de carreras. Día a día enfrenta así los retos del crecimiento de su comunidad universitaria, de las nuevas, múltiples y variadas problemáticas sociales y, desafortunadamente, la lucha por mantener viva la llama del Humanismo y de las formaciones académicas humanistas relegadas a segundo plano por las políticas económicas y gubernamentales que priorizan, canalizan y auspician con mayor interés las áreas de ciencias exactas, tecnologías, ingenierías y matemáticas, pasando por el alto el rédito que aportan las Letras al desarrollo de un país y la robustez de una persona formada como ser humano gracias al pensamiento crítico, la cultura y el espíritu de las Letras.”

Para ahondar en los detalles de la historia y actualidad de la Facultad de Letras puede descargar la reseña completa en este enlace.

 
Fernando Montero Bolaños
Fernando Montero Bolaños
Periodista, Oficina de Comunicación Institucional
fernando.moqijwnterobolanos  @ucrhdce.ac.cr

Comentarios:

1
  • Sergio Campos Loaiza 2024-06-10 16:56:07
    La Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica es icónica en la cultura costarricense. Se ha posicionado muy fuerte dentro de la institución hasta convertirse en un eslabón clave para su éxito nacional e internacional. Grandes pensadores e intelectuales de Costa Rica han estado asociados con esta extraordinaria organización universitaria. Felicitaciones!!!!
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