Emisión postal reconoce a dos compositores y dos compositoras costarricenses
Anel Kenjekeeva
Las composiciones de Dolores Castegnaro Catellani, Carlos Enrique Vargas Méndez, Ricardo Ulloa Barrenechea y Rocío Sanz Quirós forman parte del legado de la música costarricense del siglo XX. Su talento trascendió las fronteras y fue reconocido mediante galardones nacionales e internacionales.
Muchas de sus obras se encuentran bajo el resguardo del Archivo Histórico Musical (AHM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el objetivo de que las generaciones actuales y futuras tengan acceso a sus trabajos para conocerlos, estudiarlos e interpretarlos.
Estos cuatro artistas ahora son los protagonistas de la tercera edición de la colección postal Músicos y Compositores Nacionales que emite Correos de Costa Rica.
El matasellos ha sido ilustrado con la síntesis de un piano, acompañado por el nombre de la emisión y las leyendas.
Anel KenjekeevaLa producción de esta emisión postal se realizó con la colaboración del AHM, en cuyas colecciones se encuentran las fotografías que se utilizaron como base para las ilustraciones realizadas por el artista costarricense Alex Núñez para el diseño de cada sello postal.
La presentación de la emisión se llevó a cabo en un acto especial en la Sala María Clara Cullell de la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la UCR, en la que estuvieron presentes autoridades universitarias y representantes de Correos de Costa Rica.
La Mag. María Clara Vargas Cullell, decana de la Facultad de Artes, manifestó que “la entrega oficial de la emisión postal “Músicos y compositores” del 2022 es una contribución importante de Correos de Costa Rica a la celebración del 80 aniversario de la Escuela de Artes Musicales. Es además importante porque destaca a cuatro músicos cuya obra está en el Archivo Histórico Musical de la EAM: dos hombres y dos mujeres, que dejaron huella en tres momentos diferentes de la historia de la música en Costa Rica y que no todos ellos han recibido suficiente reconocimiento”.
También destacó que la capacidad comunicativa que tienen los sellos postales, permitirá que diferentes públicos conozcan la existencia de estos artistas y se interesen en saber más acerca de su obra y su contribución al país.
Por su parte, el Mag. Ernesto Rodríguez Montero, director de la EAM, resaltó que junto con Correos de Costa Rica remarcan y perpetúan el acervo musical costarricense y el legado composicional de cuatro personajes, a través del reconocimiento filatélico que llevarán sus imágenes en diáspora por el mundo.
Por su parte, el Gerente General de Correos de Costa Rica, Jorge Solano Méndez, comentó que “cada vez que circula una nueva emisión postal compartimos con el mundo entero el legado de quienes a través del arte transmiten emociones, sentimientos y pensamientos. Este reconocimiento a quienes con su música han dejado huella en nuestras tierras, nació en el 2018 y se realiza cada dos años”,
La emisión está conformada por un mini pliego con dos sellos postales, en uno de ellos se aprecia la imagen de Rocío Sanz y Ricardo Ulloa, mientras que en el otro encontramos a Carlos Enrique Vargas y Dolores Castegnaro. La emisión se imprimió en Francia, con una perfora especial que permitió incorporar al diseño la representación de un disco de acetato saliendo de su caja.
El matasellos del primer día ha sido ilustrado con la síntesis de un piano, acompañado por el nombre de la emisión y las leyendas.
Nació en Costa Rica, y desde muy temprana edad estudió canto y
piano en Italia. En Milán, escribió en 1926 su primera composición.
De 1933 a 1941 inició su carrera como compositora en París,
Francia. En ese periodo le fueron editadas once de sus canciones,
para luego ser grabadas e interpretadas por cantantes como Tino
Rossi, Lucienne Dugard, Vanni Marcoux y Montserrat Caballé. A
finales de 1941 regresó a Costa Rica y realizó diferentes
actividades musicales. En 1945, emigró a la Ciudad de México en
donde permaneció hasta su muerte, en 1979.
Texto y fotografía: Archivo Histórico Muscial de la Universidad de
Costa Rica.
Estudió música en Costa Rica, Italia y Alemania. Desde 1936, fue
concertista de piano. Entre sus obras destacan la Misa en Re para
coro al unísono y órgano de 1940, la Elegía a la memoria de Sergei
Rachmaninoff de 1943, el Concierto para piano y orquesta de 1944,
la Sinfonía en Mi menor de 1945 y la Música incidental de Antígona
de 1961. Fue delegado en el International Music Council (IMC) de
1952 a 1968 y miembro del Consejo de Artes y Letras del Ministerio
de Educación. El Premio Nacional de Música lleva su nombre.
Texto y fotografía: Archivo Histórico Musical de la Universidad de
Costa Rica.
Fue un escritor, pintor y músico costarricense. Tuvo su
formación pianística en Madrid. Cuando volvió al país fue profesor
de Música en la Universidad de Costa Rica y en la Escuela Normal.
Fue miembro de honor del Ateneo Universitario, Cavaliere de la
Orden de Stella della Solidarietá Italaina y de la Asociación
Internacional de Críticos de Arte. En 1981 obtuvo el premio Aquileo
J. Echeverría en música. Su obra escrita incluye la publicación: La
música y sus secretos (1979).
Texto y fotografía: Archivo Histórico Musical de la Universidad de
Costa Rica.
Estudió música en Costa Rica, Estados Unidos y México. En 1971,
obtuvo el primer lugar en el Concurso Musical del Sesquicentenario
de la Independencia Centroamericana, convocado por el Ministerio de
Cultura de Costa Rica, con La cantata de la Independencia, cuya
letra es de Carlos Luis Sáenz. En el catálogo de sus obras se
encuentran composiciones para diferentes agrupaciones
instrumentales, canciones para voz y piano, música de cámara, obras
corales y orquestales y música para puestas escénicas. Algunas de
estas obras fueron editadas por la Sociedad de Autores de
México.
Texto y fotografía: Archivo Histórico Musical de la Universidad de
Costa Rica.




