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Entre líneas

Escribir lo que se vive: el secreto para inmortalizarse “un toquecito”

La poesía y los relatos de Sebastián Arce Oses
21 jul 2021Artes y Letras

Sebastián Arce Oses

Algunas poesías y relatos cortos de Sebastián Arce Oses figuran en antologías de autores jóvenes latinoamericanos.

Anel Kenjekeeva

Desde pequeño, Sebastián tenía claro que quería ser escritor, inventor o “algo así”. Por eso, en el colegio empezó a crear historias y a elaborar poesías que sometía al escrutinio de un naciente taller de escritores en Heredia. El paso natural en la universidad fue estudiar Filología y Literatura. Ahí se encontró con un personaje imaginario al que llama “gramático”, el cual se convirtió en un pequeño monstruo que lo limitó en su procesos creativos. Sin embargo, con el tiempo ha aprendido a domar a esa pequeña criatura para disfrutar plenamente de su ejercicio como escritor, sin perder la compostura que debe tener el idioma para una acertada comunicación con quien lee sus obras.

Originario de Barva de Heredia, Sebastián se traslado a vivir a Liberia, Guanacaste, para asumir un tiempo docente en la Sede de Guanacaste de la UCR. Pero, desde que iniciaron las medidas sanitarias por la pandemia del COVID-19 decidió refugiarse en Playas del Coco para hacer este tiempo más llevadero. Ahora su oficina es un banco de arena donde se tiende a repasar los escritos de Virginia Woolf, Jorge Luis Borges y Vladimir Nabokov, entre otros.

Consciente de que sus primeros escritos tenían una fuerte dosis de nihilismo, confiesa que ahora piensa distinto y que se asombra cada vez que lee Emigrar hacia la nada, su primer poemario. Sin dejar sus posturas existencialistas de lado, prefiere pensar en que siempre hay un mañana, aunque sea el fin del mundo; se inclina por escribir todas las experiencias que la vida le suple, porque, según dice, “la poesía es una forma de inmortalizarse un toquecito”.

Esta palabra es mía abordó a Sebastián para conocerlo un poco mejor y leer “Entre líneas” algunas de sus obras, entre las que destacan los poemarios Emigrar hacia la nada, Variantes de una herida y La grieta en el espejo. Algunos de ellos están disponibles en las bibliotecas de la UCR.

- ¿Cuándo decidiste empezar a escribir?

SAO: Sé que desde pequeño yo ya había ubicado que quería ser escritor o inventor o alguna cosa así. En el colegio ya escribía. Durante esos años conocí la librería Nezahualcoyotl en Heredia. Fue cuando comenzamos a tallerear fuertemente y a exponer los textos a otras personas y ver qué reacciones había. Siento que ese fue el inicio.

- ¿Por qué escribir?

SAO: Es una forma de expresión y de comunicación muy útil, muy práctica, tiene muchos recursos que se pueden aprovechar y lo podés juntar con otras cosas, porque uno se da cuenta que escribir no solo es escribir un cuento o un poema, sino que también podés hacer ensayos o artículos. Después uno no puede parar simplemente. En La grieta en el espejo está ese diálogo con Enrique Lihn de por qué escribí. También es como dejar un rastro de la particular subjetividad que tienden a tener los escritores.

- ¿Por qué género literario te sentís más atraído?

SAO: Por cuentos y las narraciones, cualquier cosa en la que pueda mezclar diálogos y narraciones. Eso me llama, me encanta. Crear personajes. Ahorita estoy escribiendo puros cuentos y cuentos cortos, pero igual a veces escribo poemas. Últimamente he estado escribiendo poemas en inglés. A veces me siento a tallerear con una poeta de California en español y en inglés, es una loquera. Pero, a mí me llama mucho la atención las novelas, la narración.

- ¿Qué valor tienen los microcuentos en esta época de la inmediatez?

SAO: Nosotros miramos la realidad completamente filtrada, a través de las aplicaciones, de los videos, una perspectiva acerca de algo. Siento que el microcuento te enseña algo muy inmediato, un chispazo que es sorpresivo y que, además, es inesperado. Eso lo decía Borges. Algo tan chiquito tiene que mostrarnos algo fuerte. Yo uso mucho eso. Sé que en la poesía tiene que estar y lo estoy usando mucho en narraciones. Es usar la excusa de que me llegó un video de un hombre que lo apuñalaron frente a una licorería para hacer otras historias a la par de esa. El microcuento te tiene que enseñar que algo pasa, algo se movió en lo que pasó y compactito. También siento que las formas de leer ahora son muy distintas. Leerse una novelota puede ser muy rico, pero cuesta mucho ahora. Ahora las lecturas están hechas como para ser cortas y directas.

Poemarios de Sebastián Arce Oses

Emigrar hacia la nada, Variantes de una herida y La grieta en el espejo son los 3 poemarios de Sebastián Arce Oses.

- Tu poesía no persigue una estructura típica. ¿Perseguís un objetivo específico con esta desestructuración?

SAO: Eso se ve sobre todo en la primera parte de La grieta en el espejo que es pura poesía en prosa o prosa poética o como lo quieran llamar. Cuando me decidí a desarrollar esta parte en prosa, sin versos, y también las partes versificadas, mi era que el poema fuera a puro ritmo, que se pudiera decir en voz alta. Entonces, eso me parece muy simpático, fue un ejercicio que hice dentro de la prosa. Ahí se va notando la idea de meterle mayor narratividad a la imagen, hacerlo más narrativo pero sosteniendo un simbolismo.

Lo otro es la batalla de los significantes que está en todo el libro, el hecho de que no tengás un reflejo completamente construido o completo, sino que te salen diferentes sorpresas, diferentes puntos de vista de esa realidad que tenés. Entonces, la desestructuración que vos decís es completamente estructural del mismo texto. También es que implica una manera de escribir y por eso es que ahora tengo más onda con andar narrando que escribiendo poesía. Yo nunca pienso la poesía como que voy a hacer un libro a partir de un concepto determinado. Generalmente se va armando todo. Con la narrativa sí escojo el tema y es como más sencillo.

- A partir de este juego que tenés con la palabra y por tu personalidad te percibo irreverente, cuestionador, incómodo, a quien no le gustan los límites, sino que quiere ir más allá. ¿Así sos?

SAO: Sí, en La grieta en el espejo está superevidente. Yo no me había dado cuenta. Un amigo notó que la palabra “rebeldía” aparecía 5 o 6 veces y yo nunca me he puesto a contar cuántas veces sale una palabra en un texto mío. Está muy de la mano con mis principios de vida, que es no tomar las cosas como me son dadas, sino tratar de cambiarlas, de transformarlas, para eso también me sirve mucho la literatura y sobre todo la ficción.

- ¿Cómo se empata este espíritu tuyo con las normas establecidas para crear literatura?

SAO: Lo de las normas establecidas no estoy muy seguro de ello. Al final de cuentas lo que uno hace es escribir y poner en juego lo que se sabe o lo que pueda hacer. Obviamente, hay muchos recursos y elementos. Lo que uno hace es como jugar en ciertas canchas, como un futbolista, a veces jugás en el Estadio Nacional con zacate natural, bien podadito, el mejor del país, y después te toca hacerlo en un estadio con cancha sintética, puro caucho. Uno se va acostumbrando a ese descubrimiento que vos hacés, que es vital en relación con la escritura y es que uno nunca sabe cómo es. Aunque uno desde pequeño diga que quiere ser escritor, uno no sabe cómo hablarle a un escritor, rara vez le ponen a uno a un escritor para aprender de él. En esta vida simplemente hay cosas que se van mostrando y que uno va conociendo. Por eso mi tesis de hacer un mapeo de todas las editoriales y grupos que habían en Centroamérica de literatura y colectivos, porque me parece que muchas cosas se gestan muy espontáneamente, pero muy estructuradamente a la vez, es simpático.

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- Parte de tu poesía es la expresión de un deseo inalcanzable, ¿de qué forma eso nos ayuda a vivir?

SAO: No sé si a alguien le sirva eso. Puede que sí. Lo que sí sucede es que es muy manifiesto dentro de mí ese tipo de necesidad existencial y vital, que es la de estar haciendo cosas y logrando varas que, a lo mejor, uno solo se imagina porque piensa que no pueden ser factibles, y después se da cuenta que sí se pueden hacer.

- Sobre Emigrar hacia la nada, ¿emigrar es el destino ineludible del ser humano?

SAO: No necesariamente. Pero, es algo que yo siempre me estoy preguntando de mí mismo, por qué siempre me gusta estarme moviendo de un lugar a otro. Me imagino que es un viaje y el viaje está lleno de aventuras. Entonces, esa idea me seduce mucho. Pero, el emigrar no siempre es esa cuestión tan placentera, también tiene otros matices. Lo que pasa es que sí es una constante, casi que en cualquier lado está esta cuestión de estar moviéndose de un lugar a otro en lo que escribo.

- Entonces, ¿para vos la literatura es un “emigrar hacia la nada”?

SAO: No. No soy tan nihilista, pero cuando escribí ese libro sí que lo era. Me sorprende verlo después de varios años de haberlo escrito porque es una forma tan obstinada de ver las cosas. Ahora, no lo pienso de la misma manera, como si no haya nada después del viaje. Lo pienso mucho. En relación con la literatura sobre el fin del mundo, lo que me parece muy simpático es que siempre hay un nuevo día después. Después del desmadre queda el otro día. Entonces, la literatura es como lo mismo. Lo que pasa es que hay que vivir en medio de todo eso y hay que encontrar el justo lugar.

- De Variantes de una herida, ¿por qué insistimos en el amor que hiere?

SAO: Eso es pacho porque lo que escribo también me sirva para una cosa, y es para acordarme de no repetir eso. Creo que también tiene que ver con toda una estética del amor y de la fiesta y del romance. Es una cuestión muy de plancha, que aunque no se cante bien se siente el hígado vivo. Lo que pasa es que a mí no me gusta mucho la tradición esa de que el amor destruye y luego crea. Hay ejemplos de esa postura en la literatura, pero yo no me identifico mucho con esa onda. Lo que pasa es que no tengo un filtro y me doy la libertad de crear.

- Sobre La grieta en el espejo, ¿es tu vida o la vida de muchos?

SAO: Siento que es la vida de muchos en tanto que muchos se pueden identificar con eso, sobre todo en las imágenes fragmentadas que presenta el final de La grieta en el espejo donde podemos vernos reflejados ahí.

- A partir del poema “Historieta”, ¿cuán difícil es la tarea del escritor?

SAO: Esta es una historieta, entonces es una exageración. Lo que pasa es que no soy muy obsesivo con las palabras. Estoy muy enamorado de los libros, de las palabras, de la creación, de todas esas varas. Es muy hermoso concebir una poesía. Cuando uno está tallereando está muy obsesionado en cuanto a qué va a dejar y qué va a quitar, después uno lo disfruta más. De hecho, eso es fundamental. Por eso digo que hay un cambio radical en cuanto a la forma en la que estoy escribiendo ahorita porque no me puedo imaginar que uno no disfrute lo que está haciendo. La verdad es que se disfruta mucho. Eso me está encantando: la cuestión de ser escritor en este tiempo. Nunca me lo imaginé y me parece que es una sorpresa muy bella.

Sebastián Arce Oses en el puente

Para Sebastián Arce Oses, la literatura es un puente de comunicación imprescindible para el ser humano.

Anel Kenjekeeva

- ¿Considerás la literatura como un intento por trascender la pequeñez del ser humano aunque sea por unos instantes?

SAO: ¡Claro! Es que la poesía también es canto, entonces cantar es hacer vibrar las cuerdas vocales, es lanzar hacia el aire sonidos, música. O sea, para mí la poesía y la música son como la misma vara, así como la literatura. Por eso pienso que ahora estoy menos nihilista que en esa época, ahí me veía muy difuso, ahora me veo muy bien. Me gusta mucho este estadio de creación que estoy teniendo ahorita. Entonces, la poesía le sirve a uno para inmortalizarse un toquecito, porque la inmortalidad tiene que ser ese disfrute que se hace en el presente.

- En tu condición de lector, ¿a cuáles escritores repasás?

SAO: Por ahora he estado leyendo de nuevo Los cuentos completos de Vladimir Nabokov. Estoy leyendo mucho novelas gráficas y toda esa onda porque me fascina. Yo no pienso que la escritura es solamente escribir textos, sino que también se pueden sacar cosas bien chuzas. Siempre se vuelve a Borges. He estado leyendo a Virginia Woolf. Con ella me sucede algo muy pacho, siento que no estoy entendiendo todo lo que me está diciendo y, a la vez, siento lo contrario.

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- ¿Cómo combinás tu trabajo como escritor con tu formación como crítico literario?

SAO: Es algo muy distinto a cuando escribía en el tiempo en el que estaba estudiando Filología, que iba a los talleres y organizaba las cuestiones de los festivales internacionales de poesía, yo estaba en proceso de formación y la filología tiene este cariz de la corrección estilística. Para mí era como muy frustrante ponerme a escribir en esa época porque no solo era tratar de escribir como escritor, sino que ya tenía implantada la idea de la corrección. Con el tiempo ya he aprendido a manejar a ese gramático que está ahí encima. Eso ha cambiado bastante en este momento. Además, uno tiene un ojo muy especializado para leer y buscar las cosas que uno está intentando conseguir.

- En tu estudio Aproximación historiográfica a la poesía centroamericana entre 2000 y 2015, investigaste las “redes poéticas” de Centroamérica. ¿Qué papel han tenido esas redes de contacto en la difusión de tu obra?

SAO: Son fundamentales porque nos recomendamos de boca en boca, nos organizamos. Así se sacan muchas cosas. El diálogo entre nosotros nos permite reflexionar sobre los métodos que estamos utilizando. Es chiva porque es como ir reconociendo cuáles son los emprendedores de la literatura que hay en diferentes momentos.

Creo que hay mucho debate en torno a qué uso le damos a las redes, porque crear redes es importantísimo. En esta región centroamericana es muy extraño, es como si siempre comenzáramos desde cero, es rarísimo. Ya se han hecho muchas cosas antes, pero cada vez que se va a hacer algo nuevo es como comenzar de cero otra vez. Eso es lo que necesitamos explicarnos.

- ¿Los viajes deben finalizar?

SAO: Es que todo el tiempo estamos en movimiento, empezando porque estamos en una galaxia que se mueve y todavía seguimos pensando que nos movemos como en elipsis alrededor de sol. Es cierto que la literatura y el viaje y el movimiento y la designación de una conciencia se pueden experimentar mucho viviendo y escribiendo. A mí me gustaría mucho poder juntar eso. Estoy trabajando en ello.

Podés consultar las obras de Sebastián Arce Oses en las siguientes bibliotecas:

La grieta en el espejo:

  • Biblioteca Nacional

Variantes de una herida:

  • Biblioteca Arturo Agüero Chaves (Sede de Occidente de la UCR)

  • Biblioteca Luis Ferrero Acosta (Sede del Pacífico de la UCR)

  • Biblioteca Sede de Guanacaste de la UCR

  • Biblioteca Sede del Sur de la UCR

Emigrar hacia la nada:

  • Biblioteca Carlos Monge Alfaro (Sede Rodrigo Facio de la UCR)

  • Biblioteca Sede de Guanacaste de la UCR

También podés adquirir sus libros en los siguientes puntos:

 

“Entre líneas” es una sección del proyecto Esta palabra es mía, un espacio de divulgación lingüística y literaria de la Oficina de Divulgación e Información de la Universidad de Costa Rica
Fernando Montero Bolaños
Fernando Montero Bolaños
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
fernando.motonznterobolanos  @ucrjtib.ac.cr

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