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Dra. Marcela Hío Soto, docente del Centro Infantil Laboratorio (CIL).
Dra. Marcela Hío Soto, docente del Centro Infantil Laboratorio (CIL).
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Por la Dra. Marcela Hío Soto

Voz experta: Aniversario 36 del Centro Infantil Laboratorio... tantas historias por relatar

Docente del CIL comparte algunas de sus experiencias
22 jun 2020Sociedad

Hace más de 30 años conocí el Centro de Infantil Laboratorio (CIL). En ese tiempo, me formaba como guía Montessori y dentro de este grupo de estudio conocí a Mabel Ovares. Ella nos habló de su trabajo como directora del CIL, de su compromiso e interés por esta institución y de su labor en la Universidad de Costa Rica.

Ese día mi sueño inició, me dije, “algún día voy a trabajar ahí”. Y el momento se dio en 1991, cuando tres estudiantes de preescolar llegamos a realizar nuestra práctica educativa. Al siguiente semestre, me invitaron a formar parte del equipo de trabajo del CIL, donde institución, familias y comunidad trabajábamos sin distinción.

Un reto, un proyecto “Montessoriano”

"La esencia de la educación es ayudar al niño en su desarrollo y adaptarse a cualquier condición que el presente le requiere".

María Montessori

 

Foto: Periódico La Nación (1998). Constructivismo: el niño creador del conocimiento (Montessori …

Foto: Periódico La Nación (1998). Constructivismo: el niño creador del conocimiento (Montessori una filosofía de vida). Clases. Suplemento publicitario especial. Viernes 6 de febrero. pp 8-12.

La propuesta Montessori que incorporamos en el Centro Infantil Laboratorio (CIL) inició como un plan y se convirtió en un proyecto a gran escala, donde muchos niños y niñas, familias y gran cantidad de personas interesadas en la pedagogía científica Montessori se han beneficiado.

Durante el primer año, el aporte y entusiasmo de las familias al organizar el aula Montessori fue primordial, compramos y realizamos materiales "montessorianos" y hasta nos donaron libros.

Emilia Molina, exmamá del CIL, nos recuerda “Niños y niñas inquietos, alegres, sumamente observadores e interesados en cosas poco comunes a los niños de su misma edad. Esos son los niños Montessori” (Asociación Montessori Costarricense,1993).

Su hijo, Ignacio Azurdia (generación 1991-1993), siempre tiene un abrazo y mucho cariño para sus maestras y gratos recuerdos del CIL.

Año tras año, la experiencia educativa en el CIL creció. Siempre ha sido más que un kínder, un espacio de encuentro y vivencias únicas donde las docentes trabajamos diversas propuestas educativas, de acuerdo a la pedagogía en que nos hemos ido especializando:

  • El Curriculum con Orientación Cognitiva

  • La Pedagogía Científica Montessori

  • La Educación Personalizada

  • El curriculum Integral

  • El Lenguaje Integral

Grandes momentos

Con las puertas abiertas, el CIL ha ofrecido a su población y visitantes un sinfín de experiencias para la vida y como no recordar cuando:

  • Delfina Collado compartía sus historias, cuentos y hermosos libros.

  • Joaquín Gutiérrez nos envolvió en sus cuentos.

  • Guadalupe Urbina recibió con agrado los dibujos que los niños y niñas le hicieron luego de escuchar su disco “Madremonte”

  • Franklin Chang sigue en la memoria del grupo de niños y niñas que llevamos a conocerlo a la rectoría (Rector Luis Garita) en 1992.

  • Ana Carcedo les habló de civismo y compromiso.

  • Carlos Rubio, escucho conmovido cuando nuestros niños y niñas le narraron sobre su libro “Candelaria Soledad”

  • María Celina Chavarría con su trabajo (libros, artículos e investigaciones) ha dado grandes aportes sobre el desarrollo del niño, adaptación y es de resaltar los ejercicios Montessori de Vida Práctica y ciencias que puso en práctica con nuestros niños y niñas.

  • Maryorie Farmer nos guio y compartió desde nuestros inicios sus vivencias montessorianas.

  • Griselda Hine, pintora y abuelita CIL, con sus obras plasmo con colores a nuestra población infantil.

 

Foto: periódico La Nación, domingo 15 de noviembre de 1992.
Foto: periódico La Nación, domingo 15 de noviembre de 1992.

 

¿Qué ha sucedido en estos años?

Las experiencias y el trabajo en conjunto nos han llevado a desarrollar una propuesta educativa muy diversa y los cambios nos han permitido reflexionar y encontrar otro sentido, desde:

  • La educación ambiental usamos aboneras, reciclamos, cuidamos el uso del agua, celebramos una vez al mes el viernes verde con actividades prácticas y útiles, sembramos y motivamos a las familias y la comunidad a reducir, sembrar, cuidar el ambiente y confeccionar aboneras en sus casas.

En el 2002 solicitamos apoyo a la Municipalidad de San Pedro para que nos proporcionaran rótulos (no tirar basura) y el permiso para ponerlos y sembrar en la comunidad cercana al kínder.

Por tiempo por situaciones especiales, llevamos a almorzar al comedor estudiantil a los niños y niñas, época en que ahí usaban vasos desechables por lo que compramos tazas plásticas y cada día las llevábamos, fue un gran ejemplo. También los desechos de basura disminuyeron considerablemente en el CIL cuando iniciamos con el reciclado, hicimos abono orgánico, lo vendíamos y de los fondos se compraban plantas y materiales de reciclado, motivado especialmente por Mabel Ovares.

Este trabajo se publicó en revistas y se dio a conocer a la población universitaria e intercambiamos correspondencia con el Rector de esa época.

 

 

 

 

  • Otro de nuestros ejes ha sido la educación con perspectiva de género, nuestro lenguaje cambio y hasta nos cuidamos en el uso de los colores en tarjetas, tazas, sabanas, paredes, juguetes, así como material educativo. Lorena Sáenz, psicóloga del CIL, me motivo y decidí cursar una Maestría en Estudios de la Mujer en la UCR, especialmente por el trabajo constante que realizábamos con las mamás, niñas y nosotras.

Aún recuerdo una payasita que llevaron para animar una fiesta de cumpleaños en el aula, antes de iniciar la actividad le comente que desde el CIL era muy importante el lenguaje inclusivo, pero ella insistió en decir “niños hagan una fila” para iniciar sus juegos y para su sorpresa ninguna niña se le acercaba, hasta que les dijo “vengan niñas y niños”, tiempo después Yalena de la Cruz escribió en la Nación un pequeño artículo de esa experiencia.

  • Un boletín, organizado desde el CIL, para que las familias conocieran sobre las nuevas canciones, cuentos y experiencias educativas se difundió por un tiempo.

Las Familias

  • La escuela para Padres y Madres que inicio Gilda Pacheco (psicóloga del CIL), fortaleció el trabajo desde el CIL a las familias, experiencia que ha servido de ejemplo a muchas instituciones educativas.

  • El trabajo con abuelas y abuelos es muy apreciado, se les invita a visitarnos, es que en el CIL cantan, realizan actividades en las aulas, comparten con sus nietos y nietas, se les dedica un mes al año y muchos vienen día a día a dejar a sus nietos o nietas.

  • Los talleres, charlas, acompañamiento y material que facilitamos a las familias nos ayuda a fortalecer el trabajo con cada niño y niña, por lo que los temas son muy variados.

La comunidad universitaria

  • Gran cantidad de estudiantes nos visitan cada semestre para realizar investigaciones, prácticas educativas, tesis y observaciones por cursos de diferentes carreras. Es un intercambio donde se benefician tanto la población infantil, nosotras y los estudiantes que vienen de Arquitectura, Odontología, Psicología, Educación, Trabajo Social, Enfermería, Terapia Física, Educación Física de todas las sedes.

  • Canal 15 nos ha ofrecido hermosos e interesantes videos sobre educación con perspectiva de género, Educación Montessori y experiencias educativas cotidianas del CIL.

  • El instituto Confucio nos ha compartido lindas e interesantes experiencias.

  • Nuestros chicos y chicas en el antiguo CIL, corrían detrás del camión de la basura a saludar a los señores, saludo siempre correspondido.

  • En el nuevo CIL saludan a las personas que pasan en el autobús universitario cuando estamos en el patio.

Desde el CIL

Cada mañana atendemos muchos niños y niñas posibilitándoles una educación alternativa, donde lo emotivo, los valores, lo cognitivo, la no competencia les prepara para “la VIDA”.

Es que, en el CIL todas tenemos mucho que compartir y aportar (psicología, trabajo social, compañeras de la cocina, compañeras(o) conserjes), tantas docentes que día a día estamos dando educación y corazón, cada una realizamos en nuestros ambientes gran variedad de actividades, construimos materiales, tejemos sueños, lo anterior nos ha posibilitado crecer y compartir nuestro trabajo:

  • Convenios de intercambio con instituciones educativas dentro y fuera del país, como el logrado con la Universidad del Valle, Colombia donde fuimos coautoras del Diplomado en Pedagogía Científica Montessori. (2001-2008)

  • Participamos en Congresos Educativos y/o mantenemos contacto en Colombia, Brasil, Nicaragua, México, Guatemala, Argentina, Chile, El Salvador y Costa Rica.

  • Durante estos años nos han solicito gran cantidad de Talleres y Charlas sobre la Pedagogía Científica Montessori diferentes instituciones como el Ministerio de Educación Pública, Ministerio de Salud, Ministerio de trabajo, Museo de los Niños, CIENTEC, Instituto Nacional de las Mujeres, Universidad Nacional, Universidad de la Salle, Universidad Hispanoamericana, UACA, así como en las diferentes facultades de la Universidad de Costa Rica y muchos centros educativos en Monteverde, Limón y en diferentes lugares del país.

Convivir “En casa aunque pasen los años”

Más que un kínder, es que el CIL ha sido como una casa, en la que muchos (as) regresan cuando quieren un abrazo, un saludo o recordar momentos de su niñez, como sus maestras, las señoras de la cocina, el carro de bomberos, el árbol de guayaba, los pájaros bobos y tantos juegos en el patio, la montaña y los pericos que pasaban volando por las tardes.

Alejandro generación (1991-1993) se despertó una tarde del reposo y empezó a leer, como nos decía la doctora Montessori en sus libros, fue la explosión de la lectura, con 4 años se sentaba en la biblioteca a leer cuentos a sus pares.

Es que Memo, me busco en la feria de las Artes para enseñarme que estaba entre los mejores del examen de admisión, Guillermo sigue siendo dulce, cariñoso amable.

 

Foto: periódico La Nación, 2004.
Foto: periódico La Nación, 2004.

 

José Manuel pasó una tarde a darme un abrazo ahora que ya está en la U., aún sigo muy interesada en sus pasos, sus hermanas Mariana y Julia también fueron chicas CIL.

Ignacio, Lucía y Alejandro, los tres estuvieron en mi clase, muy diferentes, una familia Montessori-CIL.

Silvia Solano, mamá de Tamara (generación 2000-2004) escribió “¿Qué significo para mí ser mamá CIL? Tranquilidad, madurez, responsabilidad, y mucho amor. Aprendí a ser una mamá responsable y con plena conciencia de que debía formar una personita integral” Hío, M. (2004)

Para Isabel Avendaño, el paso de su hijo Alejandro (generación 2001-2004) por el CIL fue “…una aventura de exploraciones y descubrimientos. Faltan palabras, sobran los eternos agradecimientos y reconocimientos a las maestras y al personal administrativo por su profesionalismo, pues el CIL es un lugar tan seguro como mi hogar…” Hío, M. (2004) Actualmente Alejandro estudia en la UCR, ingeniería.

Cuando Dulytimi y su familia ingresaron al CIL, aprendimos juntas, su cultura me hizo respetar más a sus ancestros.

Camilo y Rubén, hermanos montessorianos inteligentes, creativos, observadores, muy orgullosa de sus logros, años después en un periódico vi a Camilo reconocido como un joven genio (adjunto periódico la Nación. 2004)

Sandor llego en estos días a tocar guitarra por los 36 años del CIL y su abrazo me cubrió, era tan pequeño y en esta ocasión me impresiono su altura, pero es el mismo niño dulce, simpático y de gran corazón.

Irene llego tan pequeña y sonriente que ilumino a su grupo, se hizo mi amiga y cuando nació su hermanito pidió que le llamaran Marcelo.

Emma y Luanna, (generación 2017-2019) mellizas que llegaron tan pequeñitas y al irse Emma me envió un mensaje “Marce te extraño y te amo, es que yo te quiero”.

Niños y niñas, tantos nombres, (Abril, Fabricio, Anthony, Catalina, David, Ignacio, Felipe, María José, Gabriel, Mariana, Valeria, Ricardo, Neo, Aurora, Tomas, Rubén, Adriano, Amanda, Émile, Javier) recuerdos infinitos que como un rompecabezas arman pieza a pieza nuestro CIL.

Fuentes

Asociación Montessori Costarricense. (1993). La experiencia de una Madre Montessoriana (Emilia Molina Cruz). Boletín de la Asociación Montessori Costarricense. p.5

Farmer. M. Consejo Interamericano Montessori. Fotocopia. p 10-15.

Hío M. (2004).Conversando con las familias del Centro Infantil Laboratorio. Fotocopia. 1-9.

La Nación. (1992) Astronautas piden en UCR conservar recursos naturales. Domingo 15 de noviembre. p 23.

La Nación. (1998) Constructivismo: el niño creador del conocimiento (Montessori una filosofía de vida). Clases. Suplemento publicitario especial. Viernes 6 de febrero. pp 8-12.

La Nación. (2004) Jóvenes genios premiados por Expo ciencia. (Concluyó XVIII Feria Nacional de Ciencia y Tecnología). Artículo de Alejandra Vargas. Sp.

Universidad de Costa Rica. (1992). Boletín “Hoja de comunicaciones”. Costa Rica. pp. 1-11.

 

Dra. Marcela Hío Soto
Docente, Centro Infantil Laboratorio
marcepgwpla.hio@ucr.ikanac.cr
Etiquetas: #vozexperta.

Comentarios:

2

  • Sandra Zúñiga 23/06/2020 02:58pm
    Felicidades, Doctora Hío, que historia más enriquecedora, me da gusto el saber que usted forma parte de cada uno de esos niños y niñas. Yo me siento muy feliz, el saber que formo parte del Centro Infantil Laboratorio al día de hoy. Un abrazo.
  • Ana Lucía González Castro 26/06/2020 09:21am
    El CIL significó para nosotros como familia un gran apoyo, como padres crecimos y fortalecimos nuestras habilidades para ser mejores cada día para y con Aarón. Marcela Hio y Nela con su inmenso amor y experiencia al lado de la directora Rocío Barquero el CIL vio grandes momentos llenos de alegría y felicidad. Me sobran los recuerdos que atesoro y me faltan palabras para agradecerles!

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