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"A partir de la elección presidencial del 2018, se ha desatado una especie de paranoia moral".  Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
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Por Ana Lucía Fonseca R., docente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica

Voz experta: La retórica del conservadurismo religioso en Costa Rica

6 ago 2019Sociedad

¡Qué lejos estamos en la actualidad de la finalidad estética y formativa de la retórica! El discurso que prevalece en el campo político, además de monotemático, solo busca la persuasión. ¿Cuál es este discurso?, ¿por qué es monotemático?, ¿a quiénes quiere persuadir?

Se trata del discurso del conservadurismo religioso de las ultraderechas, se estructura a partir de un solo tema: el peligro de perder los valores que sostienen la sociedad, y se dirige, ¿cómo no?, a todos los sectores sociales partidarios de la “Única Moral Verdadera”.

El conservadurismo religioso traspasa la puerta de las iglesias y de las sectas; habiendo colonizado “las almas” invocando el miedo al infierno, se propone, una vez más, colonizar la “polis” fundando “nuevas repúblicas”. En la actualidad, son tres sus soportes discursivos: unidad nacional, tradición y valores.

Sobre la unidad nacional. Se vale de creencias aglutinadoras, tales como la “identidad nacional”, “la esencia de nuestras costumbres”, el “legado de nuestros abuelos” para trazar una gruesa línea que separa a la nación de sus enemigos. ¿Cuántas veces escuchamos decir a los predicadores del conservadurismo que es necesario defender nuestra nación, nuestro ser costarricense, de los ataques de sus enemigos? El problema es que este aparente patriotismo parte de un falso dilema maniqueo: “Quien no está con nosotros, está contra nosotros”. Dilema que fácilmente alimenta el odio propio del etnocentrismo, la xenofobia, el elitismo, el racismo, la homofobia…

Sobre la tradición. Defiende la autoridad y el orden establecido. Y esta defensa reedita la vieja creencia en el derecho divino; sí, ese que sirvió a las antiguas teocracias y a las monarquías absolutas para legitimar el poder del sacerdote o del rey, porque a través de las manos mortales actuará, como ha actuado siempre, la mano divina. En la retórica del conservadurismo no es concebible la separación iglesias-Estado. En especial en Costa Rica, único Estado constitucionalmente confesional en toda América Latina, hay un acercamiento, impensable en otras épocas, entre la Iglesia Católica y diversas denominaciones evangélicas, para defender los alcances políticos y jurídicos del artículo 75 de la Constitución Política: el fundamentalismo evangélico del texto sagrado como única verdad, y el integrismo católico, verticalista y autoritario, se han aliado en esta defensa de la tradición. Pero como suele pasar, esta defensa va acompañada de la creencia en las “razones” de las mayorías, solo que en nuestro país cada vez se invoca menos el poder de la “mayoría” católica, para ceder el espacio discursivo a la “mayoría” que defiende los “verdaderos” valores es decir, ya no conviene hablar en nombre de una iglesia “verdadera” (de por sí cada vez más debilitada en número de fieles y en credibilidad), sino en nombre de unos valores consagrados y compartidos por todo “el pueblo de Dios”.

Sobre los valores. La estrategia retórica del conservadurismo se ha vuelto más astuta, más persuasiva. Recurre a dos elementos efectistas para impresionar y ganar adhesiones.

  1. La creación del “villano”. En los últimos años, pero muy particularmente a partir de la elección presidencial del 2018, se ha desatado una especie de paranoia moral contra lo que el conservadurismo considera el componente maligno de una conspiración neomarxista y feminista: la “ideología de género”. ¡Qué gran astucia! Se inventa un enemigo a partir de una caricatura tendenciosa de las teorías de género, se le llama “ideología” en el mismo sentido que se usa en la filosofía política del marxismo (como “falsa conciencia”) y se le declara un “peligro global” que, de no detenerse, acabará con la “verdadera” familia, el “verdadero” matrimonio, la “verdadera” sexualidad y, por supuesto, marcará el fin de la humanidad por su defensa del aborto y de la eutanasia.

  2. La táctica de las “artes marciales”. El conservadurismo tiene bien medido a su oponente y lo combate utilizando la fuerza de éste en su contra. ¿Cómo? Llevando a las últimas consecuencias las tesis del pensamiento progresista, ilustrado y crítico, sobre todo en relación con la libertad de expresión, la libertad religiosa y la tolerancia. Sólo que alevosamente esta retórica del conservadurismo no se hace cargo de la dimensión pragmática de los límites de estos principios. No es posible aceptar de manera irrestricta la libertad de expresión si esta incita al odio, a la exclusión, a la violencia y al crimen. La libertad religiosa es un derecho incuestionable (del que no deberían seguirse privilegios), pero el conservadurismo olvida que este principio implica también el derecho a no practicar ninguna religión y el derecho al disentimiento. En cuanto a la tolerancia, es sano en un Estado de Derecho, preguntarnos, aunque sea de vez en cuando, si hay obligación de tolerarlo todo, aun las posiciones intolerantes y discriminadoras.

Concluyo entonces estas consideraciones sobre la retórica del conservadurismo religioso con un pensamiento de Leonardo Boff sobre los límites de la tolerancia:

“La tolerancia ilimitada acaba con la tolerancia, así como la libertad sin límites conduce a la tiranía del más fuerte. Tanto la libertad como la tolerancia necesitan la protección de la ley. Si no, presenciaremos la dictadura de una única visión de mundo que niega todas las otras. (…) ¿Dónde están entonces los límites de la tolerancia? En el sufrimiento, en los derechos humanos y en los derechos de la naturaleza. Donde se deshumaniza a las personas termina la tolerancia. Nadie tiene el derecho de imponer un sufrimiento injusto a otro”.

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Comentarios:

2

  • david 06/08/2019 09:34pm
    El día de hoy (que curiosamente coincide con la Manifestación Provida frente a Casa Presidencial) la Universidad de Costa Rica publicó en su sitio oficial la siguiente nota. Lamentamos su contenido, ya que promueve la intolerancia en los espacios universitarios, propiciando un clima de hostilidad hacia las posturas conservadoras que son parte de la Universidad de Costa Rica y merecen tener un espacio libre de discriminación. Estimada señora Ana Lucía Fonseca tenemos un par de comentarios ante su afirmación, en la cual expresa que: "El conservadurismo religioso traspasa la puerta de las iglesias y de las sectas; habiendo colonizado “las almas” invocando el miedo al infierno, se propone, una vez más, colonizar la “polis” fundando “nuevas repúblicas”. La defensa de la vida y la familia tradicional no son expresiones propias del conservadurismo religioso sino del sentido común que nos enseña que el respeto por la vida y la familia crean sociedades estables. Si ser conservador es evitar la putrefacción social de las ideologías que reducen al ser humano a un objeto desechable en una pila de restos médicos con gusto asumimos el estigma. La colonización de las almas no es un fenómeno propio de las iglesias, ya que en las universidades muchos profesores utilizan sus cátedras para imponer sus dogmas a los estudiantes. Nos parece paradójico que se hable de visión única cuando es lo mismo que pasa dentro de la Universidad de Costa Rica, que se utilizan las plataformas universitarias para promover el feminismo, marxismo y progresismo, mientras se ataca a la ideología contraria. #NoNosCallamosMás
  • Melvin Badilla Monge 07/08/2019 08:52am
    Doña Ana Lucia: le recomiendo muy respetuosamente que se lea o escuche en forma completa la homilía del Obispo de Tilarán Manuel Eugenio Salazar en la Misa del 2 de agosto pasado en honor A La Virgen de los Ángeles.Después de que la lea me gustaría saber su opinión para discutirla ( si así lo desea.)

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