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El edificio de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro se inauguró en 1970
La no aprobación del presupuesto para el edificio de la Biblioteca Carlos Monge preocupa a sectores universitarios
El edificio de la Biblioteca Carlos Monge Alfaro se inauguró en 1970
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El Consejo Universitario excluyó del presupuesto extraordinario los recursos para este inmueble
13 jul 2018Gestión UCR

La falta de espacio, una red eléctrica agotada y el constante colapso de la instalación de agua son solo algunos de los problemas que presenta la Biblioteca Carlos Monge Alfaro (BCMA). Además, después de 50 años de haber sido construido, es un edificio que no cumple con las necesidades actuales de la comunidad universitaria.

Ante esta problemática, entre el Sistema de Bibliotecas, Documentación e Información (Sibdi) y la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones (OEPI) se desarrolló un proyecto para dotar a la Universidad de Costa Rica de una biblioteca que cumpla con todos los estándares modernos.

Según explicó María Eugenia Briceño Meza, directora del Sibdi, el espacio para las colecciones y las áreas de estudio ya no dan abasto para cumplir con todos los propósitos que debe tener una biblioteca del siglo XXI y esto provoca inconvenientes no solo en la Carlos Monge, sino también en las otras bibliotecas del sistema.

Por ejemplo, detalló que según los indicadores de calidad para bibliotecas universitarias en América Latina, estas deben ofrecer un puesto de estudio por cada cinco usuarios. La BCMA cuenta con 269 puestos de estudio y la población potencial de usuarios en el 2017 fue de 50 092 usuarios, es decir, se cuenta con un puesto de estudio por cada 186 usuarios.

El proyecto para la construcción del nuevo edificio planeó dejar a la Biblioteca en la misma ubicación, con el objetivo de mantener su lugar en el campus, pero con una infraestructura moderna, flexible, con más espacios para estudio e investigación, tecnológicamente vigente y adaptable, desde donde se ofrezcan servicios de información y documentación innovadores. En este momento, con la infraestructura disponible, tales condiciones se ven seriamente limitadas.

No obstante, el pasado 3 de julio, el Consejo Universitario (CU) excluyó del presupuesto extraordinario el monto de ¢5 713 716 976,06 que estaba destinado para la construcción del inmueble.

El plenario aprobó un dictamen de minoría presentado por el Dr. Guillermo Santana Barboza, miembro de la Comisión de Asuntos Financieros y Presupuestarios, en relación con dicho presupuesto extraordinario.

En el acuerdo, el CU mencionó que “La demolición de un edificio en plena vida útil debe ser justificada en todos sus alcances; estos son técnicos, económicos, financieros y políticos, elementos ausentes en los documentos enviados por la Administración, por solicitud de la Comisión, al revisar este Presupuesto extraordinario 2. En consecuencia, la propuesta tampoco es consistente con las necesidades expresas de mantener la sostenibilidad financiera en la UCR”.

Además, solicitó a la Rectoría las recomendaciones técnicas, planos, especificaciones y memoria de cálculo de este proyecto, al igual que un informe detallado de las acciones que ha ejecutado la Administración para atender las recomendaciones de dicho estudio. Asimismo, se requirió un informe del proceso de contratación administrativa para construir la nueva biblioteca.

Ante esta circunstancia, Briceño expresó que buscarán acercarse al Consejo Universitario para que este conozca la situación real de la biblioteca y las necesidades de infraestructura que tienen, pues durante el estudio del proyecto, tanto en la Comisión de Asuntos Financieros y Presupuestarios, como en el plenario, no tuvieron espacio para exponer su caso.

De igual manera, estarán informando sobre el proyecto y buscarán el apoyo de la comunidad universitaria para las acciones que realicen ante el CU, con el fin de que este reconsidere su decisión de aprobar o no los recursos presupuestarios requeridos para construir el edificio.

Igualmente, el Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, señaló que el edificio actual de la BCMA ya cumplió su vida útil y sus características ya no se adaptan a los estándares actuales (que demandan espacios de encuentro para compartir, estudiar y reflexionar) y no es posible adaptar la infraestructura existente a estos requerimientos.

Asimismo, agregó que la UCR merece tener una biblioteca moderna, por ello, le parece lamentable que no se aprobaran los recursos para levantar el inmueble. Destacó, también, que el proyecto es para beneficio del estudiantado que es la razón de ser de la Institución.

Por su parte, Armando Arauz Cavallini, ingeniero estructural de la OEPI, explicó que el hecho de que un edificio esté bien estructuralmente no significa que funcionalmente también lo esté, y que como ingenieros lo que se debe hacer es usar el ingenio para buscar soluciones, criterio con el cual se abordó el proyecto de la BCMA.

“Esta unidad ha tratado seriamente este tema, se estudiaron distintas propuestas, se analizaron las necesidades de los usuarios y de la Universidad, y se llegó a la conclusión de que el edificio ya no es funcional”, comentó Arauz.

Del mismo modo, señaló que es conveniente que se haga un análisis del edificio con base en el código sísmico más reciente, independientemente de cualquier opción que se elija.

El dinero presupuestado para la construcción de un nuevo edificio para la BCMA proviene del superávit específico para proyectos de inversión y del superávit libre.

Algunos aspectos que contempla el proyecto

Espacio con conectividad inalámbrica y conexiones eléctricas para 1 000 usuarios

Sala de estudio disponible 24/7

9 cubículos equipados tecnológicamente para el trabajo en grupo

4 salas multiuso con capacidad para 50 personas cada una

Laboratorio de cómputo con capacidad para 50 computadoras

Sala de talleres para capacitar en el uso de recursos y servicios de información, con capacidad para 50 computadoras

Estaciones de autoservicio para préstamo y devolución de materiales

En coordinación con Metics:
Un área de equipos de tecnología emergente para docencia (Tech Hub)

2 salas acondicionadas como aulas flexibles de aprendizaje

Andrea Marín Castro
Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información.
Destacada en administración y artes
andrea.marincastro@ucr.ac.cr

Comentarios:

5

  • Sergio Campos Loaiza 14/07/2018 07:40pm
    Esta decisión tiene que ser reconsiderada por el CU. La BCMA fue diseñada con base en las necesidades de la década de 1970. Ya pasaron 48 años y se observa que el edificio ya colapsó con solo detenerse al frente de él. No se trata de efectuar ninguna demolición, sino de realizar una remodelación (arquitectónica y estructural) profunda y de calidad que responda a las nuevas necesidades del siglo XXI, tal y como sucedió con la Facultad de Derecho.
  • Doris Lucia Jimenez Gomez 16/07/2018 11:37am
    Una triste noticia en realidad, más triste no haber recibido nunca la visita del Consejo Universitario para ver las condiciones reales del Edificio, a simple vista se nota que ya no es funcional: colecciones colapsadas, salas de estudio en condiciones lamentables (no las que merecen nuestros estudiantes), no tiene las condiciones para que estudien adecuadamente con sus dispositivos porque no hay tomacorrientes, la Instalación Eléctrica es un peligro constante, lo que hace peligrar no solo las vidas de quienes aquí nos encontramos trabajando y estudiando sino también la Colección Bibliográfica que además de ser activos muy valiosos de la UCR, son también patrimonio de la Sociedad Costarricense. Y todo esto no es nuevo, lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo, año tras año se solicita el cambio de la Instalación Eléctrica, de las alfombras que dan lástima, del piso que se cae a pedazos, una estantería de madera que en un eventual sismo puede convertirse en un peligro, la cañería casi colapsada también, los baños son una calamidad, para muestra todas las solicitudes de reparación que semana a semana hacemos a la Oficina de Servicios Generales. Pero en fin en mi humilde opinión, pero también con el derecho que me dan mis 35 años laborados en mi amada biblioteca, que desición tan lamentable, obtusa, mezquina y falta de razón.
  • Bruno Lomonte Vigliotti 16/07/2018 08:02pm
    Como bien dice el titular, "preocupa a sectores". Todos quisieramos muchas cosas, pero hay que tomar en cuenta un numero importante de factores a nivel de presupuestos e integrarlos en la ecuacion. Obviamente la Carlos Monge juega un papel importante en la UCR, pero quisiera pensar que la decision no fue antojadiza, sino bien razonada. Si no fue asi, lo importante seria escuchar los argumentos. Tambien se debe pensar cuidadosamente en el rumbo hacia donde estan evolucionando las bibliotecas con la mente puesta en el futuro - me da la impresion de que se estan dando cambios importantes en el concepto tradicional de biblioteca.
  • Emilio M. 12/08/2018 01:18am
    Nada extraño de esperar de un Consejo que desde hace unos años atrás ha venido mostrando una serie de decisiones que al contrario de contribuir y mejorar a la educación integral de los estudiantes (la razón de vida de esta universidad), más bien ha perjudicado al desarrollo y estabilidad y hasta el bienestar (en parte) de los 45000 estudiantes que cursan sus estudios en la UCR. Esta serie de decisiones inadecuadas tomadas por el Consejo, las confirmo como estudiante que cursa su tercer año consecutivo en esta aclamada casa de enseñanza, y que además, las comparte con centenares de estudiantes que me han señalado sus molestias e incomodidades con las nuevas normas y reglas interpuestas por este órgano.
  • Alfonso Zúñiga 14/08/2018 08:19pm
    Totalmente lamentable la no aprobación del presupuesto por parte del CU para la construcción de la Biblioteca Carlos Monge, símbolo de la Universidad de Costa Rica. De mi parte conozco la necesidad inminente de este proyecto, desde mis tiempos de estudiante, así como de tantos años como funcionario, viendo como estudiantes se turnan los espacios de estudio y hasta en el suelo terminan sin importarles con tal de cumplir con sus deberes. Los pocos tomacorrientes son recargados con cables, sin considerar el peligro para el inmueble, a fin de conectar los dispositivos ahora indispensables para desarrollar trabajos académicos y de investigación. Las salas de estudios son absolutamente insuficientes y no cuentan con las condiciones adecuadas para reunir grupos de estudiantes o espacios individuales acordes a las necesidades y condiciones de los usuarios. Vemos como la Universidad de Costa Rica se ha preocupado en modernizar la infraestructura de la mayoría de sus facultades y no posee una biblioteca de vanguardia al nivel de esos nuevos requerimientos. Es por esta razón que insto a la comunidad universitaria (docente, estudiantil, administrativa e investigadora) que unan esfuerzos para que esta decisión de un C.U. miope sea reconsidera con la intención de que nuestra Alma Mater pueda tener una Biblioteca a la altura de su reputación.

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