Un aspecto de gran influencia son las hojas que se utilizan para envolver los tamales. Actualmente son las hojas de plátano que se soasan -asar la hoja- para liberar los aceites naturales que aportan a su sabor y preservación.
En la época prehispánica, entre más colorido era el tamal, mayor valor cultural poseía. Para lograrlo, se rellenaba con vegetales, aves, camarones de río, así como semillas. Al llegar los españoles esta preparación varió y se incorporó el cerdo.