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Daniel Gallegos Troyo

La violencia se combate con educación

11 jul 2013
El reconocido dramaturgo costarricense Daniel Gallegos contestó diversas preguntas que le …
El reconocido dramaturgo costarricense Daniel Gallegos contestó diversas preguntas que le formularon en torno a su obra En el séptimo círculo (foto Catalina Ramos).

Abierto, cordial, ameno y con una visión muy clara de la realidad actual, el abogado, escritor y dramaturgo costarricense Daniel Gallegos Troyo dialogó ampliamente con docentes de primaria y secundaria en torno a su obra En el séptimo círculo.

Lo hizo en el marco del Taller de capacitación para docentes de Español, que se ha estado realizando durante toda la semana, con la coordinación de la catedrática Helena Ospina Garcés. Es organizado por el Instituto de Investigación en Educación de la UCR, con la colaboración del Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes (Colypro).

El reconocido dramaturgo inició el diálogo refiriéndose brevemente a su obra de teatro En el séptimo círculo, la cual fue estrenada por primera vez en 1982, para luego escuchar las consultas de los docentes en torno a esta creación.

En su opinión esta obra no debió ser recomendada como libro de lectura para noveno año, ya que el discurso que contiene es poco asequible, y se ajusta más para estudiantes de años superiores o universitarios.

Agregó que en ella intentó hacer una crítica de la sociedad de consumo, del “capitalismo salvaje”, como lo denominaba el papa Juan Pablo II y que está encaminado hacia los valores de consumo.

También señaló que los nombres empleados en ella -Esperanza, Feliz, Dora, Rodrigo- no son casuales sino que responden a un objetivo y vienen a reforzar la tesis principal de la obra: la violencia no es casual, siempre hay algo que la produce.

A la pregunta de cómo fue el proceso creador de esta pieza teatral, Gallegos indicó que fue motivada por un artículo que leyó en un periódico en donde se informaba acerca de un grupo de jóvenes en California que se dedicaban a lanzar ácido a otros jóvenes. También le sirvió de referencia la película La naranja mecánica, de Stanley Kubrick, la cual trata el tema de la violencia juvenil y los esfuerzos del estado por reinsertarlos a la sociedad.

El escritor dialogó ampliamente con docentes de Español de diferentes regiones del país (foto …
El escritor dialogó ampliamente con docentes de Español de diferentes regiones del país (foto Catalina Ramos).

Además, mencionó que el nombre de esta obra hace alusión al poema épico La Divina Comedia, de Dante Alighieri, en la cual el sétimo círculo es donde están los violentos: contra los demás, contra sí mismos, contra Dios y contra la sociedad.

Al respecto señaló que la violencia es un fenómeno muy complejo, y como enfermedad social estriba mucho de los adultos, que no han sabido trasmitir valores a los jóvenes. Como ejemplo citó el darle a los hijos lo último de la tecnología, aunque se carezca de recursos económicos para ello. “Esto refleja la vorágine consumista en la que vivimos, y eso justamente fue lo que quise transmitir en mi obra”, apuntó el escritor. Para él en el futuro la tarjeta de crédito será un símbolo de decadencia.

Consultado si el poner este libro como texto de lectura en los primeros años de la secundaria es quizá una forma de llegar a esa comprensión de la violencia, el dramaturgo indicó que eso va a depender mucho del trabajo que realicen los docentes, para que los estudiantes lleguen a ese entendimiento.

En su opinión muchos de los cambios que se están dando son irreversibles, como el avance tecnológico. Sin embargo, considera que tiene un inconveniente y es que los jóvenes ya no se relacionan personalmente, pues pasan horas pegados a la pantalla de la computadora. “Están viviendo un mundo irreal, casi esquizofrénico, y se están perdiendo lo maravilloso de poder comunicarse con la otra persona mirándolo a los ojos”.

Gallegos considera que lo único que nos puede salvar de la violencia es la educación, la formación en valores que se le de a los niños y a las niñas. Al respecto, recordó la confianza, el respeto y el cariño que de niño sentía por sus maestros y maestras; no ese temor que se experimenta hoy día, que todo se resuelve con demandas.

Añadió que la violencia que evidencian los jóvenes en su obra, en el fondo es resultado del hastío que experimentan ante la actitud asumida por los viejos, quienes les han transmitido esos valores. “Esa juventud es como es, por lo que les han dado”, expresó el escritor.

Los niños son el futuro

Al consultársele acerca del final de esta obra, el cual gira en torno al futuro, don Daniel comentó que cree que los niños son el futuro de este mundo, pero esto va a depender de cómo se les forme. Para ello instó a las y los docentes a darles un buen trato, a transmitirles valores solidarios y a enseñarles disciplina.

Don Daniel indicó que sigue pensando que lo único que nos puede salvar de la violencia es la …
Don Daniel indicó que sigue pensando que lo único que nos puede salvar de la violencia es la educación (foto Catalina Ramos).

También indicó que cuando escribe obras para teatro siempre trata de tomar un tema para discutirlo y a la vez dar alguna solución; mientras que cuando escribe novelas tienen otro sentido: recordar nuestra manera de ser y nuestros valores.

Al respecto, considera que todavía hay posibilidad de que nuestro país se salve y para ello es necesaria la educación. Piensa que el ser humano tiene que tener valores y sentir amor y compasión por los demás.

A la pregunta de qué otro final le hubiera dado a esta obra, el autor de En el séptimo círculo indicó que de hecho tenía pensado otros, pero decidió que este era el único, porque si no sería un juicio personal.

En cambio, añadió, en su última obra Expediente confidencial, cuyo tema es político, deja que sea el público quien decida el final.

Cuestionado acerca del teatro como posibilidad literaria, Gallegos manifestó que el teatro permite representar lo escrito. Además de que es acción y es más inmediato que el cine.

Citó como ejemplo su obra teatral La Colina, en la que trata lo que pasó en el Concilio Vaticano II, y en la que cuestiona la existencia de Dios, lo cual produjo un gran escándalo y se la censuraron. En ella llega a la conclusión de que la relación con Dios se manifiesta en el amor al ser humano. Al respecto el dramaturgo se confesó creyente.

Para concluir este rico diálogo entre el escritor  y los docentes, se le preguntó el por qué leer literatura. El Premio Magón, Premio Aquileo J. Echeverría y Premio Áncora  expresó que siempre habrá jóvenes que descubran el valor de la literatura.

Agregó que en la actualidad las personas se han acostumbrado a que se le de todo por Internet o por medio del cine, pero se les está quitando la posibilidad de poder imaginar, pues están viendo lo que otros imaginaron por ellas. “Le estamos quitando una parte fundamental del ser humano”, apuntó.

Por eso es que el escritor pretende ser parte de una conciencia colectiva, casi de supervivencia, que es la mayor de las fuerzas que tiene el ser humano, concluyó don Daniel Gallegos.

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