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La bióloga que se dejó encantar por las mariposas

23 mar 2019Ciencia y Tecnología
Sonia Bertsch Hernández es bióloga y tiene su mariposario en Tres Ríos, cantón de La Unión, donde …
Sonia Bertsch Hernández es bióloga y tiene su mariposario en Tres Ríos, cantón de La Unión, donde produce estos insectos. Además, recibe visitantes que desean aprender sobre las mariposas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El mariposario Kekoldi, propiedad de Sonia Bertsch Hernández y situado en Tres Ríos de La Unión, está pronto a cumplir diez años de existencia. Hoy, además de funcionar como sitio de producción de mariposas, también abre sus puertas a visitantes con objetivos de educación ambiental.

A Bertsch, bióloga de profesión graduada en la Universidad de Costa Rica (UCR), las mariposas le encantaron desde que visitó algunos mariposarios en San José y Alajuela. Pero no fue sino hasta que Greivin Mungrillo llegó a trabajar con ella, que decidió emprender el negocio.

“Un día se me metió que quería hacer mi propio proyecto, pero no arrancaba. Greivin llegó y me dijo: ‘¿usted conoce los huevitos de mariposa?’ Entonces decidí intentarlo con mariposas y comenzamos en pequeñito, en tarritos”, dijo.

Entre las labores cotidianas, Bertsch y su ayudante se encargan de recoger los huevos que las mariposas ponen en las plantas hospederas para llevarlos a un tipo de laboratorio, donde las larvas y las pupas se desarrollan hasta que estén listas para ser comercializadas.

“Lo que hacemos es alimentar a los gusanos. Si en la naturaleza se obtienen solo dos mariposas de 100 huevos, nosotros, en los mariposarios, logramos un 75 % de éxito”, explicó.

Las mariposas crecen en una antigua lechería de su familia materna, que después de mucho tiempo de funcionar como bodega, ahora recibe la visita de decenas de turistas, niños y niñas.

Entre las especies que más se encuentran en el sitio se encuentra la Morpho helenor, propia de los bosques de Centroamérica y Suramérica, y la más apetecida por los compradores y los visitantes.

Para Bertsch, una de las mayores dificultades de su trabajo es mantener en buen estado las plantas hospederas, ya que este es uno de los factores de los que depende la producción de los insectos. “Ese es es el secreto, si se logran obtener muchas plantas, entonces se puede aumentar la producción de mariposas”, comentó.

Para eso sembró un jardín de plantas hospederas para cada una de las especies que cría y así poder regenerar las consumidas por las larvas.

Asimismo, posee el permiso del Sistema Nacional de Áreas de Conservación para capturar mariposas, acción que realiza en su propiedad. “Esta es la forma como atraemos los pie de cría nuevos para reponer las mariposas anteriores y lograr que las que vienen no se nos deformen y nos salgan pequeñitas”, indicó.

Además de las mariposas, está emprendiendo en el cultivo de café, dos productos que se entrelazan para atraer más visitantes a su terreno. Así, a un lado del mariposario, un pequeño café envuelto en puertas transparentes, que permiten ver la naturaleza alrededor, hace más amena la experiencia.

En este lugar, en el mariposario y en la vieja lechería, la educación ambiental forman parte del día a día, por medio de juegos y dinámicas con las que se conoce acerca del clima de la zona, las plantas hospederas y el ciclo de vida de las mariposas.

“Las mariposas son ideales para la educación ambiental, unen la planta y el animal y representan todas esas ideas de la interrelación, de las cadenas tróficas, de los ciclos de vida, de las transformaciones de la naturaleza”, expresó.

Para Bertsch, debe existir una mayor comunicación entre los productores de mariposas del país para compartir los conocimientos sobre estos insectos, así como las dificultades a las que se enfrentan a diario, y poder entre todos mejorar la producción de mariposas.

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