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Explosión de color y vida reunida en 19 acrílicos

El Caribe de Guillermo Porras On

5 jul 2013Artes y Letras
El pintor Guillermo Porras On junto a su obra Gallo pal (foto Anel Kenjekeeva).
El pintor Guillermo Porras On junto a su obra Gallo pal (foto Anel Kenjekeeva).

Las aguas cristalinas de los arrecifes, el mar impetuoso, el olor a lluvia, los cacaotales y palmeras, los niños pintados de negro como las semillas del carao, los pescadores con piel curtida de sal y sol, y el tren cargado con toneladas de banano, son algunas de las imágenes que conforman su mundo caribeño de sueños e ilusiones.

“Vento Sub”, “Calipsonian”, “Lluvia en mayo”, “Chaman y los maestros”, “El cuento del zanate”, “Titiritero” y “Saltinbanquis” forman parte de esa explosión de color y vida.

En su exposición ¡Gracias Caribe! que se exhibe en el vestíbulo del edificio administrativo A de la Universidad de Costa Rica, Guillermo Porras On deja patente su amor y sus recuerdos por la tierra que lo vio nacer: la costa Atlántica de nuestro país.

Esta muestra artística está conformada por 19 acrílicos, de pequeño, mediano y gran formato, elaborados en los últimos dos años.

Acrílico Mujer y gato, del artista Guillermo Porras (foto Anel Kenjekeeva).
Acrílico Mujer y gato, del artista Guillermo Porras (foto Anel Kenjekeeva).

“Es una parada obligatoria para el transeúnte de la comunidad universitaria, que visite este vestíbulo, en donde encontrará el mundo mágico de un artista marcado, por siempre, por la felicidad vivida en su niñez y adolescencia en el caribe de nuestro país”, según expresa el artista y curador de esta muestra Luis Paulino Delgado Jiménez.

Agrega que en esta exhibición Guillermo expresa “la influencia del mar, del entorno natural salvaje, del mar turbulento o quieto y en cuyas aguas, nació y creció su imaginación de pintor, inspirado en algas, arrecifes, peces de colores y cuya transparencia del agua marina utiliza su “paleta de arena” como él la llama”.

Para Delgado es un “momento imaginario del contraste del mundo humano con virtudes y vicios que son interrumpidos por el rugir del tren que atraviesa con la música estridente el silencio en la llanura del Atlántico selvático, inspiración pictórica inolvidable de recuerdos de niño y adolescente que en la madurez se convierten en la magistral temática de su obra”.

Esta exposición es auspiciada por la Sección de Extensión Cultural de la Vicerrectoría de Acción Social, y permanecerá abierta hasta el 12 de julio, de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 4:30 p. m.

“La obra de Guillermo Porras no tiene tiempo. No sabemos si nos rememora el pasado o si tiene un …
“La obra de Guillermo Porras no tiene tiempo. No sabemos si nos rememora el pasado o si tiene un sentido futurista”, según expresó el Dr. Ángel Ocampo, quien admira la exposición del artista (foto Anel Kenjekeeva).

“El mar, siempre el mar…”

“El haber nacido a orillas del mar, en la costa Atlántica de nuestro País, ha sido el inmenso crisol donde, a través de los años, he podido atesorar infinidad de sentimientos, sueños e ilusiones”, declara en sus Reflexiones el pintor Guillermo Porras On.

Además confiesa que “De niño, junto a mi hermano, cuando me escapaba hacia las aguas cristalinas de los arrecifes más cercanos, infinidad de formas y colores dibujaban los más increíbles paisajes abstractos, esponjas, cangrejos, peces, algas y erizos eran los colores que sobre la paleta de arena del fondo, tentaban mi imaginación para sumergirme en el infinito mundo de los sueños y de la fantasía. El mar, siempre el mar…, sereno coloso, teñido de azul profundo en los meses de marzo y abril, impetuoso y furioso en época de lluvia”.

Agrega que “Es ahí donde tejo todos mis pensamientos. Años después, todavía logro retener en mi memoria los olores del Atlántico, olor a lluvia…, olor a verde, olor a un escondite en medio de la jungla en donde crecían las helicóneas en los ojos verdes de la musa”.

En sus Reflexiones también están presentes sus amigos, “niños del mar, pintados de negro como las semillas del carao jugaban entre los cacaotales y las palmeras, dejándome imágenes que nunca se borrarían de mi retina”. Y los pescadores, “hombres con piel curtida de sal y sol, valientes silenciosos que enfrentaban las más duras condiciones en tierra y mar”. Además, “el silencio de una noche caribeña, donde las luces de un burdel reflejaban figuras de colores sobre un manto inmóvil en un mes de octubre, un trampolín, una cuerda…, un sueño”.

El artista Guillermo Porras y el curador de esta muestra Luis Paulino Delgado, junto a la obra …
El artista Guillermo Porras y el curador de esta muestra Luis Paulino Delgado, junto a la obra Lluvia en mayo (foto Anel Kenjekeeva).

Finalmente aparece el tren, “despertándome en medio de la noche, gigante de acero cargado con toneladas de banano, estrepitosa mole come rieles y a veces come hombres”.

El artista

Guillermo Porras On estudió pintura al óleo y tiza pastel en la Casa del Artista. Luego continuó su formación en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, de donde se graduó con énfasis en Pintura.

También colaboró con el pintor austriaco Herberth Bickner en su taller, en donde aprendió esmaltado en cobre, y llevó seminarios de pintura en porcelana con la profesora mexicana Martha Barradas, y en el taller de la profesora Ana Giselle García.

Ejerció la docencia en la Escuela de Artes Plásticas de la UCR, donde impartió dibujo y pintura, y en el Área Cultural del Instituto Tecnológico.

Guillermo ha expuesto sus obras en numerosas ocasiones tanto en Costa Rica como en Estados Unidos e Italia.

Entre los galardonados que ha recibido figuran el Premio Nacional “Aquileo J. Echeverría” en Pintura en 1991 y en 1994, y el premio y beca “International Fellowships and Residenciers de la United States Information Agency.

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