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Ciencia más tecnología

La ciencia será clave para el sector cafetalero de cara al cambio climático

La transferencia de conocimiento al sector cafetalero para la toma de decisiones fundamentadas es una necesidad debido a los nuevos escenarios ambientales
16 jun 2020Ciencia y Tecnología

El cultivo del café en Costa Rica se encuentra en un proceso de cambio con el fin de mejorar la productividad. Foto: cortesía Coopedota.

¿Quién no ha disfrutado del aroma y sabor de una taza de café costarricense? Ese mismo que se destaca dentro y fuera de nuestras fronteras por su alta calidad.

Sin embargo, no conocemos las circunstancias y presiones ambientales a las que ha estado sometido este cultivo, el cual está fuertemente influenciado por las variaciones climáticas. De hecho, su ciclo de producción depende en gran medida de la cantidad de agua que recibe y de los periodos secos.

En los últimos años, la actividad cafetalera nacional y regional se ha visto muy afectada por estos cambios en el clima, lo que se refleja en la tendencia a la baja mostrada por la producción de café fruta de las últimas cosechas.

Como lo muestra el Instituto del Café de Costa Rica (Icafe) en un informe, la cosecha del 2018-2019 fue 14,88 % menor que la anterior, y la más baja de Costa Rica desde 1975-1976 (ver gráfico).

Frente a este nuevo contexto, los productores nacionales han empezado a responder y a introducir algunas innovaciones para adaptarse a las condiciones climáticas y de esta manera poder mantener la capacidad productiva.

El cambio de variedades, modificaciones en el diseño de las plantaciones, uso de coberturas vegetales para mejorar la calidad del suelo, reducción del uso de herbicidas y la introducción de árboles de sombra en los cafetales son algunas de las estrategias adoptadas.

No obstante, se carece de datos científicos sobre los resultados de estas medidas y de los efectos del cambio climático en los actuales sistemas de producción del otrora llamado “grano de oro" nacional.

Para solventar esta situación, la Universidad de Costa Rica (UCR) y el Grupo Santa Eduviges impulsan conjuntamente el proyecto denominado Flujos de carbono y eficiencia en el uso del agua en agroecosistemas cafetaleros innovadores.

Esta iniciativa es liderada por los investigadores Dr. Marco Vinicio Gutiérrez Soto, de la Estación Experimental Fabio Baudrit Moreno; Dra. Ana María Durán Quesada, del Centro de Investigaciones Geofísicas (Cigefi) y Dra. Cristina Chinchilla Soto, del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA), de la UCR.

Por parte del sector productivo, participa el Ing. Mariano Vargas Chinchilla, gerente de operaciones de la finca La Hilda Estate, ubicada en San Pedro de Poás (Alajuela), y perteneciente al Grupo Santa Eduviges.

Rendimiento y cambio climático

De acuerdo con Gutiérrez y Vargas, la tecnología y los modelos de producción de café en Costa Rica no han estado aparejados con el cambio climático, que ha ocurrido muy rápido.

Básicamente, el país mantiene el modelo de producción impulsado desde los años 70, cuando se dio una expansión del café y se implementaron tecnologías novedosas, se introdujeron nuevas variedades y densidades mayores en este cultivo.

“Si nos metemos hoy a un cafetal es como si estuviéramos en uno de los años 70 u 80. El cambio que hemos tenido en el ambiente no se ha considerado ni se han hechos los ajustes y las adaptaciones necesarias, que es lo que llaman ahora resiliencia”, aseguró Vargas.

Eso significa que todavía sigue predominando un enfoque de producción basado en el rendimiento y no en la sostenibilidad del cultivo, lo que ha implicado que la siembra se haga al sol y el uso de fertilizantes químicos de forma intensiva.

Según Gutiérrez, antes de los 70 el agroecosistema era muy diverso y con mucha resiliencia, pero al sustituirse por otro de mayor rendimiento, su vida útil es menor. “El sol es un ambiente estresante para las plantas y el suelo”, indicó.

Este deterioro en varios aspectos relacionados con la sostenibilidad se ha agravado con el calentamiento global y, en algunos casos, ante procesos de aridez.

A eso se suman otros factores, como la roya, enfermedad que se le considera un producto del cambio climático y del sistema de producción actual, ante la existencia de las mismas variedades y los sistemas de fitoprotección y nutrición de las plantas.

“Esa premura por producir altos rendimientos implica que a las plantas se les da toda la luz y todo el fertilizante para forzarlas a rendir, pero ese forzamiento hace que fisiológicamente ellas se debiliten en otros aspectos, como en la defensa contra las enfermedades”, explicó el especialista en fisiología vegetal.

La roya ha sido el principal dolor de cabeza para los caficultores, como lo relata Vargas: “la crisis de la roya se agravó en la cosecha del 2014. Esta enfermedad entró al país en los años 80 con una sola raza, luego mutó y hoy tenemos 25 razas de roya. Ha cambiado la virulencia, la severidad y el comportamiento de la enfermedad”.

Decisiones con fundamento científico

La UCR inició este año el proyecto de investigación antes citado, con el fin de evaluar científicamente los sistemas de producción de café modernos y brindar al sector cafetalero soluciones específicas para las condiciones agroecológicas de las distintas regiones del país.