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Árboles de ron-rón y caoba fueron trasladados en la Ciudad de la Investigación

8 feb 2017Gestión UCR
Mover árboles de un lugar a otro es un procedimiento delicado; debe hacerse con estudios previos y asegurando las condiciones para que la nueva ubicación les dé bienestar (Foto: Karla Richmond).
 

Un ejemplar de ron-rón y otro de caoba fueron trasplantados en el campus Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica (UCR) para conservarlos y mitigar el impacto de las nuevas construcciones que se realizarán en esta área.

Estos árboles lograron ser trasladados a pocos metros de distancia de la zona donde actualmente se construye la Plaza de la Autonomía Universitaria, en la Ciudad de la Investigación (Finca 2), en donde el movimiento de maquinaria y el diseño de esta obra no obstruyan su crecimiento.

La Comisión de Foresta Universitaria y la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) son los entes encargados de realizar la planificación de este delicado procedimiento, que permite asegurar la supervivencia de especies de árboles de importancia ecológica y cultural.

Según explicó Héctor Espinoza, regente forestal de la UGA, este es el tercer trasplante de árboles que se logra hacer en la UCR, tras el éxito de un movimiento de árboles que se hizo en octubre del año pasado y otro en enero.

“El esfuerzo de la Universidad por hacer estos trasplantes es muy grande; no solo desde el punto de vista logístico y económico, sino también por el valor de preservar estas especies y asegurar que mantengan presencia en el campus”, indicó Espinoza.

En sus palabras, si bien estos ejemplares tienen varios metros de altura y son muy pesados, ambos son juveniles, lo cual aumenta las probabilidades de que se adapten al nuevo lugar. “Ya se cuenta con un programa de monitoreo para dar seguimiento a los árboles que hemos estado trasplantando, y hacer diagnósticos oportunos de su estado”, agregó.

La caoba (Swietenia macrophylla King) es un árbol que originalmente se distribuía desde México hasta Brasil, pero que hoy se encuentra en peligro de extinción en todo el trópico americano. Su madera fue muy apreciada desde el siglo XVII, y su explotación y tala ilegal le merecieron ser incluido en el Apéndice II de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies en Peligro (CITES). El ron-rón (Astronium graveolens Jacq.) también es una madera preciosa y muy perseguida, lo que ha reducido enormemente la población natural de esta especie.

Gayner Alfaro, gestor ambiental de la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones (OEPI), rescató que estos trasplantes de árboles son parte de las acciones para minimizar el impacto del crecimiento de la infraestructura en el campus, junto con la compensación ambiental mediante la siembra de nuevos árboles.

De acuerdo con Espinoza, tanto la UGA como la Comisión de Foresta valoran con la OEPI futuros trasplantes para proteger otras especies delicadas, tales como bálsamos, zotacaballos, güitites y guachipelines, entre otros. Estos traslados se harían en los próximos meses.

Trasplante de un árbol: una ‘cirugía’ al aire libre

 

Cambiar la posición de un árbol no es un procedimiento sencillo, mucho menos cuando la altura y el peso del árbol desafían las capacidades humanas y de su maquinaria. El Programa de Investigación Integral sobre el Paisaje de la Universidad de Costa Rica (UCR) desarrolló el protocolo para trasplantar los árboles de la Ciudad de la Investigación; su coordinador, Carlos Jankilevich, resume algunos de sus pasos:

  • Estudio preliminar. Las condiciones del terreno de la nueva ubicación deben dar seguridad tanto al árbol como a las personas.
  • Preparación del árbol. Hay que verificar la salud del árbol, y considerar que los árboles adultos son muy difíciles de trasplantar. Puede aplicarse un suplemento foliar para robustecerlo, pues antes de moverlo se debe podar para que no pierda humedad al transpirar.
  • Excavación. Los árboles tienen varios tipos de raíces; algunas deben cortarse y otras deben preservarse junto con la tierra que las envuelve. Las raíces se rocían con un producto anti hongos y todo se embala en forma de bola, lista para su traslado.
  • Movimiento. Con maquinaria que aguante el peso del árbol se traslada el ejemplar hasta el sitio de su nueva ubicación, donde se sienta y se abona con nutrientes.
  • Monitoreo. El seguimiento a los árboles trasplantados permite verificar la salud de los árboles y su supervivencia.