Foto de Fabián Hernández/Semanario Universidad.
La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (UCR) se pronunció este jueves 24 de setiembre del 2026 en contra de la demolición del edificio Jorge Manuel Dengo Obregón, sede del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) en La Sabana. Además, solicitó que, antes de ejecutar una decisión irreversible, se realice una valoración integral de las alternativas, a fin de analizar su eventual intervención y conservación.
La posición surge luego de que el ICE anunciara, el 27 de agosto del 2026, su decisión de sustituir la actual sede y construir un nuevo inmueble en el mismo terreno, entre muchas razones, debido a vulnerabilidades estructurales detectadas.
Por ejemplo, el ICE ha informado que estudios realizados entre el 2018 y el 2021 determinaron que el edificio no alcanzaría el nivel de desempeño denominado “Seguridad de Vidas” conforme a la normativa vigente. También se han señalado deficiencias en sistemas eléctricos, telecomunicaciones, climatización y protección contra incendios.
Para la Escuela de Arquitectura de la UCR, la adecuación técnica de las instalaciones y las necesidades futuras del ICE son factores indispensables para garantizar la seguridad de las personas.
Sin embargo, la Escuela explica que la información disponible públicamente no permite determinar con suficiente detalle cuáles alternativas de intervención fueron estudiadas, qué soluciones técnicas se consideraron ni los criterios utilizados para establecer su viabilidad frente a una demolición completa.
Por esta razón, la Escuela solicita al ICE publicar los estudios estructurales, geotécnicos, de sismorresistencia, electromecánicos y de seguridad realizados desde el 2015, así como los informes producidos entre el 2018 y el 2021, la revisión técnica independiente del año 2023 y cualquier análisis posterior que haya sustentado la decisión del Consejo Directivo de la institución.
La idea de tener estos documentos es poder efectuar una evaluación comparativa que coloque bajo criterios equivalentes distintas posibilidades: el reforzamiento y rehabilitación del inmueble, su reutilización adaptativa, estrategias de conservación parcial y la demolición acompañada de la construcción de una nueva sede.
Esa comparación, señala la Escuela, consideraría no solo la seguridad estructural y los costos, sino también la vida útil de cada alternativa, los tiempos de ejecución, el consumo energético, las emisiones de carbono, la generación de residuos y las implicaciones históricas, arquitectónicas, paisajísticas y urbanas.
Dicho contraste entre las opciones permitiría determinar cuál es la más apta, a fin de no derribar de manera innecesaria un inmueble histórico que podría rescatarse con otras alternativas.
“A la ciudadanía solamente se le han dado a conocer resúmenes de las conclusiones de estos estudios, no la documentación técnica completa. Con esa información no es posible saber qué alternativas se estudiaron, qué soluciones se consideraron ni con qué criterios se descartó reforzar o rehabilitar el edificio”, reafirmó la Licda. Nancy Reyes Sevilla, docente de la Escuela de Arquitectura de la UCR.
La Licda. Nancy Reyes Sevilla, docente de la Escuela de Arquitectura de la UCR, detalla la posición de la Escuela
Antes de la decisión irreversible
El edificio Jorge Manuel Dengo Obregón constituye una obra de gran valor histórico. Este fue diseñado por el arquitecto Rafael Sotela Pacheco y construido entre 1969 y 1972.
Para la Escuela de Arquitectura de la UCR, el inmueble pertenece a un período decisivo de la arquitectura estatal costarricense, en el que las instituciones públicas recurrieron a la arquitectura moderna para representar los procesos de modernización, expansión de servicios y desarrollo nacional.
Si bien el edificio no cuenta con una declaratoria formal de patrimonio histórico y arquitectónico, asegura la Escuela, tampoco la necesita para que se le reconozca su valor histórico dentro de la arquitectura costarricense.
El edificio destaca por su configuración volumétrica, la esbeltez de la torre, la plataforma sobre la cual se levanta, la curvatura de su planta y la expresión de sus fachadas. Todos estos son elementos representativos de una etapa de experimentación técnica y formal de la arquitectura costarricense de la segunda mitad del siglo XX.
A esto se suma su presencia durante más de cinco décadas en el paisaje de La Sabana. Su altura, ubicación y relación con el parque lo han convertido, según el documento, en un elemento reconocible del entorno urbano y en parte de la memoria construida de San José.
Su desaparición, por tanto, no implicaría únicamente sustituir una infraestructura, sino transformar uno de los referentes asociados históricamente con este sector de la capital.
“Esta postura es relevante a nivel país, porque no se está discutiendo solamente el futuro de un edificio, está sobre la mesa la manera en que las instituciones públicas deciden sobre bienes que pertenecen a toda la ciudadanía y, en este caso, el inmueble es un fiel testigo de la soberanía energética de nuestra nación”, reafirmó la Licda. Reyes.
Otro de los elementos planteados por la Escuela corresponde al impacto ambiental de la decisión. El edificio posee recursos arquitectónicos concebidos para responder al clima, como el aprovechamiento de iluminación natural y elementos de protección solar en sus fachadas.
Asimismo, su estructura contiene una inversión acumulada de materiales, energía, trabajo y recursos realizada durante su construcción y conservada a lo largo de más de medio siglo.
Desde una perspectiva de ciclo de vida, la Escuela advierte que una eventual demolición generaría nuevas demandas de energía para desmontar la estructura, procesar y transportar los residuos y, posteriormente, producir y movilizar los materiales requeridos para construir una superficie equivalente.
La petición
Como parte de sus solicitudes, la Escuela de Arquitectura de la UCR insta al ICE a abrir un proceso de discusión técnica y pública en el que puedan participar especialistas de diferentes disciplinas, instituciones académicas, organizaciones profesionales y entidades relacionadas con patrimonio, ambiente, materiales y ciudad.
El objetivo, señala el documento, es generar suficiente conocimiento para determinar las transformaciones que requiere el inmueble y encontrar un equilibrio entre seguridad, desempeño, inversión pública, sostenibilidad y protección de los bienes públicos.
La Escuela también se puso a disposición para participar en la revisión, documentación y análisis de aquellos aspectos relacionados con su campo disciplinar que puedan contribuir a una decisión técnicamente informada y públicamente transparente.
“Una decisión irreversible necesita, precisamente por serlo, la mayor cantidad posible de conocimiento, deliberación y responsabilidad pública”, concluye el pronunciamiento firmado por la Dra. Zuhra Sasa Marín, directora de la Escuela de Arquitectura.





