Saltar Navegación
El curso de Conare se está impartiendo en todas las universidades públicas

¿Cómo integrar la inteligencia artificial en las aulas universitarias? Más de 100 docentes de la UCR ya se capacitaron

130 docentes ya concluyeron las 25 horas de formación del curso “Fundamentos para el uso ético y pedagógico de la IA en la docencia”
Vida UCR
Imagen VD 1.png

Se trata de un curso de 25 horas sobre uso ético y pedagógico de la inteligencia artificial, implementado por METICS como parte de la formación para incorporar estas tecnologías en la enseñanza. El siguiente grupo abrirá en octubre de este año, la inscripción se realiza por medio de simetics.ucr.ac.cr

La inteligencia artificial (IA) puede ayudar a una persona docente a planificar una clase, encontrar nuevas formas de abordar un contenido o diseñar actividades. También puede apoyar al estudiantado durante su aprendizaje. Pero, ¿cómo determinar cuándo su uso realmente aporta y cuándo comienza a sustituir aquello que una persona necesita aprender?

Esa es una de las preguntas que atraviesa el curso “Fundamentos para el uso ético y pedagógico de la inteligencia artificial en la docencia”, diseñado por la Comisión de Tecnologías de Información y Comunicación para la Educación Superior (Tices) del Consejo Nacional de Rectores (Conare) e implementado en la Universidad de Costa Rica (UCR) por la Unidad de Apoyo a la Docencia Mediada con Tecnologías de la Información y la Comunicación (Metics), de la Vicerrectoría de Docencia.

La primera convocatoria despertó un amplio interés entre el personal docente por lo que se abrió la inscripción para 600 personas de todas las sedes y recintos. Al día de hoy 130 docentes ya completaron las 25 horas de formación.

El primer grupo inició el 10 de agosto y finaliza el próximo 27 de septiembre. El curso se incorporó como parte de la oferta de módulos autogestionados del curso de Competencias Digitales para la Docencia de Metics y se imparte en la plataforma institucional Mediación Virtual.

Desde su implementación, el vicerrector de Docencia, Jáirol Núñez Moya, destacó que el desafío no consiste únicamente en incorporar una nueva tecnología a las aulas, sino en saber hacerlo con un propósito educativo. 

“La implementación de la IA no es una opción, es una responsabilidad que debemos asumir con conocimiento para que la enseñanza universitaria siga siendo una educación de calidad”, afirmó Núñez.

De los prompts a la clase: ¿qué aprendió el cuerpo docente?

Entre las personas que ya finalizaron las 25 horas se encuentra Pilar Cambronero Artavia, docente de la Escuela de Lenguas Modernas, quien imparte cursos de Historia y Literatura Francesa.

Cambronero ya utilizaba inteligencia artificial antes de matricular la capacitación. Por ejemplo, recurría a ella para explorar posibles actividades, identificar secciones de obras que podían servir para determinados objetivos pedagógicos y agilizar algunas tareas de planificación.

Sin embargo, reconoce que lo hacía de manera empírica, mediante prueba y error. Uno de los principales aprendizajes del curso fue “aprender a hacer la redacción de los prompts, a sugerir exactamente qué variables o qué componentes incluir de manera que llegue más rápido la respuesta que me interesa recibir”.

Para Cambronero, la formación también fortaleció la reflexión sobre qué debe y qué no debe delegarse a la IA.

Su criterio depende del objetivo de cada actividad. Si en un curso de literatura necesita que el estudiantado lea una obra, por ejemplo, utilizar IA para sustituir esa lectura iría en contra del aprendizaje esperado. En otras tareas, en cambio, puede servir como apoyo para explorar fuentes, perspectivas o posibles rutas de investigación.

“Para mí no tiene ningún interés lo que la inteligencia me pueda decir, lo que me interesa es lo que ustedes construyan a través de su razonamiento”, comentó sobre el trabajo con sus estudiantes.

WhatsApp Image 2026-09-11 at 1.54.14 PM.jpeg

A través de la plataforma Mediación Virtual, el profesorado de la UCR se capacita en la formulación adecuada de prompts y en criterios éticos para determinar cuándo la inteligencia artificial aporta a los objetivos pedagógicos y cuándo debe evitarse para no delegar el razonamiento de los estudiantes. Foto: cortesía de Metics.

Una experiencia similar tuvo Priscilla Salazar Herrera, docente de Orientación y Educación Especial, quien también completó el curso durante la primera semana. Ella ya utilizaba herramientas de IA para generar ideas, organizar información y preparar materiales, aunque consideraba que su conocimiento era básico.

Después de la formación, asegura que cambió principalmente su manera de entender su utilización: “no se trata solamente de saber usar una herramienta, sino de hacerlo con criterio”.

Al igual que Cambronero, uno de los contenidos que más valoró fue la construcción de prompts, pero también la necesidad de evitar que el estudiantado pierda su pensamiento crítico durante el uso de estas tecnologías.

La capacitación ya le dejó, además, una aplicación concreta para sus clases. Como parte del curso elaboró un decálogo sobre el uso responsable de la inteligencia artificial que espera incorporar con sus estudiantes.

Para Salazar, prohibir estas herramientas no necesariamente prepara a las personas estudiantes para la realidad que enfrentarán, pero permitir su uso tampoco significa delegar en ellas el proceso de aprendizaje.

“Considero que no deberíamos delegar el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de construir un criterio propio”, afirmó.

Esa idea coincide con el rumbo que plantea la Vicerrectoría de Docencia: implementar la tecnología como apoyo y no como sustituto de quienes enseñan y aprenden.

Una formación construida entre cinco universidades

Detrás del curso hay un trabajo conjunto de las cinco universidades públicas que integran el Conare. Su diseño conceptual estuvo a cargo de especialistas de la UCR, la UNA, la UTN, el TEC y la UNED. El equipo tuvo, además, un carácter interdisciplinario donde participaron especialistas en áreas como ética, filosofía, currículo, computación y competencias en inteligencia artificial.

Luis Arturo Martínez Vásquez, asesor académico de la Vicerrectoría de Docencia, explicó que el punto de partida también estuvo en las necesidades del profesorado. Un diagnóstico realizado por la Vicerrectoría en 2025 permitió identificar el nivel de competencias, las preocupaciones, los temores y las necesidades de las personas docentes frente a la implementación de la IA.

Esto permitió desarrollar una formación ajustada al contexto de la educación superior pública costarricense, en medio de una creciente oferta nacional e internacional de cursos y certificaciones sobre inteligencia artificial.

La pregunta de fondo, según Martínez, debe hacerse desde la docencia: ¿incorporar IA en una actividad ayudará al estudiante a aprender o sustituirá aquello que necesita aprender?

Para el asesor, la persona docente debe mantener la supervisión humana, guiar el uso de estas tecnologías y acompañar al estudiantado para que su incorporación forme parte de un verdadero proceso educativo. Esto también implica considerar aspectos como la protección de datos personales, la integridad académica, la evaluación y el desarrollo de las habilidades previstas en cada curso.

Imagen VD 2.png

La formación propone que el personal docente valore la IA a partir de los objetivos de aprendizaje y determine cuándo puede enriquecer una actividad y cuándo podría sustituir procesos que debe desarrollar el estudiantado.

Siguientes pasos: lineamientos en IA y nuevos módulos

En marzo de 2026, la Universidad presentó su Marco de Gobernanza y Gestión de la Inteligencia Artificial. A partir de este, las diferentes vicerrectorías trabajan en lineamientos específicos para orientar su implementación dentro de sus ámbitos de competencia.

Martínez explicó que en el caso de la Vicerrectoría de Docencia, los lineamientos que preparan se enfocan en la docencia y se encuentran en su etapa final de elaboración y validación. La intención es acompañarlos con una guía para orientar al profesorado en una implementación ética y responsable. La expectativa es publicar y socializar ambos documentos durante 2026. Además, se preparan otros dos módulos de formación.

PXL_20230707_154203192.jpg

Desde el 2024, con un espacio llamado Espacio Tertul.I.A. la Vicerrectoría de Docencia logró identificar experiencias de personas docentes e investigadoras que ya utilizaban herramientas de IA con fines académicos. La sistematización de estos encuentros fue un insumo fundamental para la elaboración del Marco de Gobernanza y Gestión de la Inteligencia Artificial de la UCR. Foto: Armando Vargas. 

En esa misma línea, Ronald Pérez Álvarez, director de Metics, explicó que el curso de Conare constituye la base de una ruta de aprendizaje que posteriormente avanzará hacia contenidos de mayor profundidad y especialización. En etapas posteriores se espera incluso contar con módulos adaptados a las particularidades de distintas disciplinas y carreras.

Para Pérez, la respuesta de la primera convocatoria también evidencia el interés del profesorado por fortalecer sus competencias digitales, no solo desde el manejo técnico de las herramientas, sino desde una incorporación responsable, ética y crítica.

El director insistió en que el punto de partida no debería ser preguntarse qué herramienta de IA utilizar, sino cuáles son los objetivos de aprendizaje y, a partir de ellos, determinar si una tecnología puede contribuir a alcanzarlos.

“La integración de la IA responde a una necesidad pedagógica concreta y no simplemente al interés por utilizar una determinada tecnología”, explicó Pérez.

Comentarios:

1
  • Sergio Campos Loaiza
    Universidad de Costa Rica: nuestra Universidad de vanguardia!!!!

Artículos Similares: