¿A qué le temen las personas estudiantes? Una investigación lleva nuevas respuestas y recursos a docentes de la UCR
Los talleres impulsados por la Vicerrectoría de Docencia llevan los resultados de una investigación sobre los miedos de las personas estudiantes de primer ingreso a espacios de reflexión y formación con docentes de distintas sedes de la UCR. Imagen: cortesía de Narrativas del miedo.
Más del 80 % de las personas estudiantes consultadas manifestó haber sentido miedo durante los seis meses previos a la investigación. El principal miedo psicosocial identificado fue fallarle a la familia y, entre otros resultados, la Universidad apareció como el tercer lugar asociado con el miedo, después de la calle y el transporte público.
Esos son algunos de los resultados de la investigación De las narrativas del miedo a las habilidades para la vida y la ciudadanía, desarrollada entre 2023 y 2025, que caracterizó la emoción del miedo entre estudiantes de Estudios Generales de primer ingreso de la Universidad de Costa Rica.
Pero el trabajo no terminó con el desarrollo y la publicación del estudio. Cuando los resultados de la investigación fueron presentados al vicerrector de Docencia, M. Sc. M.L. Jáirol Núñez Moya, la Vicerrectoría identificó la oportunidad de llevar ese conocimiento al personal docente y utilizarlo para fortalecer las dinámicas de aula y las capacidades didácticas y pedagógicas. Así nació el taller “Conocimiento y concientización sobre emociones y miedos de las personas jóvenes universitarias”.
“Desde la Vicerrectoría vimos con total claridad que no podíamos permitir que estos datos quedaran en una gaveta, archivados o en un informe de investigación”, explicó Núñez.
El vicerrector señaló que conocer quiénes son y cómo llegan los estudiantes a las aulas tiene implicaciones directas para la docencia, pues su bienestar emocional puede incidir en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Por ello, la iniciativa comenzó en las sedes regionales y posteriormente continuará ampliándose a otras poblaciones docentes de la Universidad.
¿Qué teme el estudiantado?
La investigación fue liderada por Lisbeth Araya Jiménez, docente de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva (ECCC) e investigadora del Centro de Investigación en Comunicación (Cicom).
El proyecto contó también con la participación del Instituto de Investigación en Educación (INIE), la Oficina de Bienestar y Salud (OBS) y la Fundación Paniamor. Además de artículos académicos, produjo programas de radio y televisión, pódcast y dos guías didácticas: una dirigida al personal docente y otra a personas jóvenes.
Para estudiar las llamadas “narrativas del miedo”, el equipo analizó no solo aquello que las personas jóvenes sienten, sino también cómo expresan esos temores y el contexto en el que se producen.
La investigación aplicó un cuestionario a 463 estudiantes de primer ingreso de las sedes regionales de la UCR; ahora sus hallazgos se utilizan para capacitar al personal docente. Imagen: cortesía de Narrativas del miedo.
Uno de los resultados que más llamó la atención del equipo fue que el principal miedo psicosocial identificado fue fallarle a la familia.
“Entonces aparece esto de no se puede fallar, no se pueden cometer errores. El error no es una oportunidad de aprendizaje, sino un problema”, explicó Araya.
También aparecieron preocupaciones relacionadas con la inseguridad ciudadana, la desigualdad y la crisis climática. En las sedes regionales, además, la situación financiera de la Universidad figuró entre las preocupaciones sociopolíticas señaladas por el estudiantado.
Para Araya, estos resultados permiten comprender a una generación atravesada por presiones relacionadas con el éxito, el temor a equivocarse y la necesidad de cumplir expectativas, pero también por las condiciones sociales del país y del mundo.
De los datos a la práctica docente
Con esos resultados como punto de partida, los talleres buscan sensibilizar al profesorado sobre el bienestar emocional del estudiantado y, particularmente, sobre el miedo, además de ofrecer insumos teóricos y recursos que puedan utilizar en su trabajo con personas jóvenes.
Cada taller tiene una duración aproximada de tres horas y media. Araya inicia con la presentación de los resultados de la investigación y luego abre el espacio a la reflexión con los profesores sobre las posibles razones detrás de esos datos. Posteriormente, los participantes construyen de manera grupal un perfil de la persona estudiante actual y conocen los distintos recursos generados por la investigación.
Entre ellos, se encuentran infografías, materiales audiovisuales, artículos, pódcast y dos guías didácticas que funcionan como una caja de herramientas a disposición del profesorado.
Conocer los miedos y las realidades emocionales del estudiantado permite que cada docente se pregunte cómo ejercer la docencia frente a las características de las juventudes que hoy llegan a las aulas universitarias. Imagen: cortesía de Narrativas del miedo.
La intención, explicó Araya, es que cada docente pueda preguntarse cómo ejercer la docencia frente a las características y realidades emocionales de las personas jóvenes que actualmente llegan a la Universidad.
“No es que las personas docentes tengan que encargarse de la vida emocional de sus estudiantes ni responsabilizarse como si se hubiesen formado en psicología”, aclaró Araya. La intención es brindar conocimiento para que puedan reconocer determinadas situaciones, acercarse al estudiante cuando sea necesario y reflexionar sobre su propia manera de enseñar.
Para el vicerrector de Docencia, trasladar los resultados de investigación a herramientas aplicables permite que el profesorado tenga criterios para “identificar señales de alerta tempranas, conocer las rutas institucionales de apoyo y aplicar estrategias pedagógicas flexibles que comprendan la realidad estudiantil sin perder el rigor”.
Una capacitación que ya llega a las sedes
Durante el primer semestre de 2026, los talleres llegaron a docentes de las sedes del Pacífico, Caribe y Atlántico. En agosto se desarrollaron en la Sede del Sur y para setiembre están programadas sesiones en Guanacaste. Posteriormente, se contemplan actividades en Occidente y en el Programa Especial de Docencia UCR en Alajuela.
En las actividades han participado alrededor de 189 docentes: 37 en el Pacífico, 84 en el Caribe, 47 en el Atlántico y 21 en el Sur.
El personal docente de la Sede del Sur participó en agosto de los talleres que buscan acercar los hallazgos de la investigación a la práctica docente. Foto: cortesía de Lisbeth Araya Jiménez.
Una de ellas fue Andrea Mejía, docente de Filosofía y coordinadora de la Sección de Estudios Generales de la Sede del Caribe, quien trabaja directamente con estudiantes que se encuentran en sus primeros pasos por la Universidad.
Para Mejía, conocer estas realidades no significa que el profesor deba brindar asistencia psicológica, para la cual no necesariamente está formado, sino comprender quiénes son las personas que tiene en el aula y cómo sus dificultades y miedos pueden repercutir tanto personal como académicamente.
“Creo que hay una diferencia entre brindar apoyo psicológico y tener una perspectiva humanista de la educación”, afirmó.
Uno de los resultados que más la impactó fue precisamente encontrar a la Universidad entre los lugares asociados con el miedo. Para ella, esto obliga también a preguntarse por las experiencias de estudiantes que enfrentan, simultáneamente, la transición del colegio a la educación superior, nuevas exigencias académicas y, en algunos casos, vivir lejos de sus familias.
En la Sede del Caribe, las personas docentes de distintas áreas se reunieron para conocer los resultados de la investigación y la reflexionar sobre las realidades de las personas jóvenes con quienes trabajan en sus aulas. Foto: cortesía de Lisbeth Araya Jiménez.
Una reflexión similar surgió para Gabriela Guevara, directora del Recinto de Paraíso y docente de la carrera de Informática Empresarial, quien considera que conocer qué sienten los jóvenes y cuáles son sus contextos permite al profesor entender mejor con qué población está trabajando y, desde ahí, pensar acciones académicas y pedagógicas que contribuyan a su experiencia educativa.
Para Guevara, comprender al estudiante tampoco significa eliminar reglas o disminuir las exigencias del curso. Más bien, puede llevar al profesor a revisar sus propias decisiones: por ejemplo, valorar si ante una determinada circunstancia existe un mecanismo de evaluación que aporte más al proceso formativo que limitarse a indicar que una persona perdió una nota por no entregar una tarea.
Esa combinación entre comprender a la persona y mantener el rigor académico resume uno de los propósitos que la Vicerrectoría de Docencia busca impulsar con la iniciativa.
“Ser sensibles y empáticos no implica desvirtuar el rigor, la exigencia y la calidad académica”, afirmó Jáirol Núñez Moya. Para el vicerrector, el objetivo es avanzar hacia relaciones pedagógicas más cercanas que permitan que el paso por la Universidad sea una experiencia formativa rigurosa y, al mismo tiempo, consciente de las circunstancias humanas de quienes aprenden.
Por su parte, Faez Abdalla, docente de la Sede del Atlántico y de la Escuela de Artes Musicales explicó que decidió asistir al taller porque le interesaba comprender mejor las emociones y características de las nuevas generaciones de estudiantes.
Para él, las personas que llegan hoy a la Universidad no son iguales a las que conoció años atrás, por lo que el profesorado también necesita actualizar la manera en que se relaciona con ellas y desarrolla sus cursos.
Más que salir del taller con una receta específica para aplicar en clase, Abdalla afirmó que obtuvo nuevos conocimientos para construir sus propias estrategias docentes de acuerdo con los cursos que imparte.
Como parte del taller, las personas docentes trabajaron en grupos para construir un perfil de las personas estudiantes actuales y reflexionar sobre sus características, contextos y realidades emocionales. Foto: cortesía de Lisbeth Araya Jiménez.
“Me dio también como inspiración para pensar en abordajes que se adapten a esas realidades”, explicó el docente.
En su caso, ese conocimiento lo ha llevado a revisar la forma en que interactúa con el estudiantado y a buscar maneras de acercarlo a experiencias que considera valiosas para su formación. Por ejemplo, procura relacionar conceptos de sus cursos con escenas de películas, lecturas u otros recursos que puedan ampliar las experiencias de aprendizaje de sus estudiantes.
¿Quiere conocer más?
Si es docente y desea profundizar en los miedos que experimentan las personas estudiantes, puede consultar Narrativas del miedo donde encontrará guías prácticas, pódcast, materiales audiovisuales y otros recursos derivados de la investigación.
Explore los recursos de Narrativas del miedo.
Como parte de la continuidad de esta iniciativa, la Vicerrectoría de Docencia realizará el próximo 17 de setiembre a las 4 p. m. el conversatorio virtual “Profe, tengo miedo de fallarle a mi familia... Ideas sobre el bienestar emocional de las personas estudiantes”, en el marco de la serie #DiálogosDocentes2026.
El encuentro será virtual y requerirá inscripción previa a través del formulario #DiálogosDocentes2026: "Profe, tengo miedo de fallarle a mi familia...".




