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El vapeo avanza con fuerza en Costa Rica y gana terreno entre las personas jóvenes

El nuevo informe del Observatorio de Salud Pública de la UCR advierte sobre el avance de los vapeadores y la presencia de altas concentraciones de nicotina que podrían aumentar su potencial adictivo
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Los vapeadores son dispositivos electrónicos que producen un aerosol para su inhalación. Actualmente, se comercializan en una amplia variedad de diseños, sabores y concentraciones de nicotina.

Tal vez usted ya los ha visto. Son pequeños, vienen en colores llamativos, tienen sabores de todo tipo y, a simple vista, hasta pueden parecer inofensivos. Los vapeadores son dispositivos que están ganando cada vez más terreno en Costa Rica y cambiando la forma en que se consume nicotina, especialmente, entre las personas más jóvenes.

Así lo evidencia el primer informe Perspectivas en Salud Pública 2026, elaborado por el Observatorio de Salud Pública (OSP) de la Escuela de Salud Pública (ESP) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Este informe es el primero de la ESP-UCR en ofrecer una mirada integral a la salud pública nacional, al analizar los principales avances y desafíos en ocho áreas clave: control de tabaco, determinantes sociales de la salud, cáncer, salud mental, UNA Salud, políticas de salud, promoción de la salud, así como sistemas y servicios de salud.

Uno de los resultados más reveladores del informe se encuentra, justamente, en el apartado sobre control del tabaco, el cual señala un cambio significativo en el patrón de consumo del país.

Mientras que el cigarrillo tradicional pierde protagonismo, el uso de los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN), conocidos popularmente como vapeadores, crece de manera importante entre la población menor a los 18 años.

“El vapeo están siendo muy popular porque genera mucha atracción. Las características físicas, los colores, las formas, los sabores, llaman a las personas adolescentes a probarlo por primera vez. Hay que entender que este tipo de dispositivos contienen, principalmente, nicotina, además de otras sustancias”, explicó el Dr. Jeancarlo Córdoba Navarrete, docente de la Escuela de Salud Pública e investigador.

“La nicotina es adictiva y genera dependencia en las personas que la consumen. Los vapeadores pueden verse inofensivos, pero no. Las personas van a los supermercados, ven los dispositivos y pensarían que el riesgo no es tan alto y, en realidad, es un producto al cual hay que tenerle mucho cuidado”, advirtió el Dr. Córdoba.

El cigarrillo dejó de ser el único foco y la nicotina se diversifica en dispositivos electrónicos con concentraciones elevadas, nuevos formatos y canales digitales de comercialización.

Los datos permiten dimensionar lo señalado por el Dr. Córdoba. El apartado sobre control del tabaco del informe de la UCR reúne resultados de diversas encuestas y estudios previos que dan cuenta sobre el avance de estos productos en el país.

Una es la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas de 2024, que revela que el 32,1 % de las personas estudiantes de educación secundaria ya había utilizado cigarrillos electrónicos al menos una vez.

Esa misma encuesta dice que un 21,5 % los había usado durante el año anterior (2023) y un 12,6 % durante el mes anterior a la aplicación de la encuesta (setiembre del 2024). En este ámbito, las mujeres presentaron una prevalencia mayor en los indicadores relacionados con estos sistemas electrónicos.

Las cifras adquieren otra dimensión cuando el mismo informe de la UCR las contrasta con la Encuesta Mundial sobre Tabaco en Jóvenes (GYTS) Costa Rica 2024, el cual encontró que solo el 6,2 % de estudiantes —de entre 13 y 15 años— eran fumadores actuales de tabaco.

En otras palabras, mientras cerca de 6 de cada 100 estudiantes de esas edades fumaban tabaco, casi 23 de cada 100 utilizaban cigarrillos electrónicos. Esto significa un consumo de vapeadores casi 3,7 veces mayor que el de tabaco.

Al igual que en la Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas de 2024, la brecha fue aún más marcada entre las mujeres. El 26,2 % reportó utilizar cigarrillos electrónicos, frente al 19,4 % de los hombres.

El Dr. Jeancarlo Córdoba Navarrete, docente de la UCR, explica por qué los vapeadores han ganado tanta popularidad

El propósito del Observatorio de Salud Pública de la UCR es producir conocimiento científico riguroso que no se quede en el papel, sino que sirva como una herramienta viva para facilitar la toma de decisiones informadas y guiar el diseño de políticas y programas enfocados en el bienestar real de la población.

Un mercado en expansión

En Costa Rica, el mercado electrónico de cigarrillos ya dejó de ser un nicho minoritario. Una revisión de los productos de tabaco y sus derivados declarados ante el Ministerio de Salud entre el 2012 y el 2026, analizó los 666 productos con registros vigentes al 23 de febrero del 2026.

El resultado muestra un mercado prácticamente dividido en dos. Un total de 344 registros corresponden a cigarrillos convencionales y 322 a productos de vapeo. La fotografía se vuelve todavía más reveladora cuando se analiza de dónde proviene el crecimiento reciente.

Entre el 2023 y el 2025, el aumento de productos registrados se originó, en gran parte, en el segmento electrónico. Para el Dr. Córdoba, esta evolución confirma, aún más, que los dispositivos electrónicos han dejado de ser un producto marginal y se están convirtiendo en un componente estructural del mercado de nicotina en Costa Rica.

“En el informe encontramos que, en los últimos diez años, hay muchísimas más personas que están importando diferentes tipos de productos. Esto se evidencia con la alza de la prevalencia en personas, principalmente adolescentes y menores de edad, que están consumiendo este tipo de alternativas más llamativas y de diferentes sabores”, sostuvo el Dr. Jeancarlo Córdoba Navarrete, docente de la Escuela de Salud Pública e investigador.

El mercado del vapeo costarricense, además, funciona de manera diferente al del cigarrillo convencional. Con base en los datos recabados, el análisis de la UCR arroja una alta rotación y fragmentación empresarial. En palabras sencillas, el mercado de vapeadores está repartido entre numerosas empresas, muchas de las cuales entran y salen del registro con el tiempo.

Por ejemplo, de las 239 empresas registradas históricamente, solo 44 mantienen registros vigentes. A diferencia de los cigarrillos, concentrados en compañías tradicionales y formatos estandarizados, los productos de vapeo son impulsados, en su mayoría, por importadores independientes y pequeñas sociedades.

Lo anterior va de la mano con los tipos de productos disponibles, como lo dijo el Dr. Córdoba. Actualmente, el mercado formal presenta un predominio de vapeadores desechables y líquidos, así como equipos con capacidades de 5 000 a 14 999 inhalaciones. En cuanto a los vapeadores de capacidad extremadamente alta, estos todavía tienen una presencia marginal en el registro formal.

Hasta 55 mg de nicotina

Otro de los elementos que llama la atención del análisis de la UCR está en las concentraciones de nicotina.

El informe identificó productos de baja concentración, de hasta 6 mg. Otros, en cambio, mostraron concentraciones medias y altas, de entre 20 y 35 mg. Asimismo, existe un grupo menor que supera los 35 mg y alcanza hasta los 55 mg.

“Estas concentraciones elevadas aparecen, principalmente, en sales de nicotina utilizadas en dispositivos tipo pod o desechables. La presencia de productos de hasta 55 mg es relevante en comparación internacional, ya que supera el límite de 20 mg/ml establecido en la Unión Europea”, muestra el informe.

Desde el criterio del Dr. Córdoba, los efectos para la salud son incuestionables. La existencia de productos con concentraciones elevadas podría aumentar su potencial adictivo ya conocido.

“La nicotina genera diferentes afectaciones a nivel cerebral, en la memoria y en el aprendizaje. Esto cobra mayor relevancia en las personas menores de edad que se encuentran en desarrollo, porque estas funciones pueden verse afectadas”, recalcó el Dr. Córdoba.

A esto se suma que están en una etapa en la que se generan muchos de los hábitos que pueden mantenerse a lo largo de la vida. Los saborizantes y sustancias como el propilenglicol y la glicerina pueden generar afecciones respiratorias, entre ellas neumonías y otros problemas respiratorios”, agregó el Dr. Córdoba.

Esa creciente y rápida transición del mercado hacia dispositivos con concentraciones moderadas y altas de nicotina, sumada a la alta rotación y fragmentación de las empresas que los comercializan, plantea un importante desafío para la fiscalización y la vigilancia sanitaria.

El Dr. Jeancarlo Córdoba Navarrete, docente, advierte sobre el crecimiento exponencial de las afectaciones asociadas al vapeo

“El entorno juvenil evidencia que la regulación suele ir detrás de la velocidad del mercado. Esto exige una visión regulatoria anticipatoria, particularmente, en concentración de nicotina, límites técnicos, fiscalización digital y armonización tributaria”. 

Informe: “Perspectivas en salud pública (2026)”.

¿Normativa rezagada?

Veamos. El informe aclara que el crecimiento del vapeo en el territorio nacional ocurre en un país que posee una posición favorable en materia de control del tabaco.

Costa Rica forma parte del Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el 2008, posee una de las legislaciones más robustas de la región y representa un caso destacado de cumplimiento de las estrategias MPOWER  —conjunto de medidas promovidas por la OMS para reducir el consumo de tabaco y sus efectos en la salud—.

El país también ha combinado restricciones de publicidad, advertencias sanitarias, espacios libres de humo, restricciones de mercado, medidas sanitarias y vigilancia epidemiológica, entre otras.

Sin embargo, el panorama está cambiando más rápido de lo que las políticas existentes pueden responder, y un ejemplo de ello es la Ley N.° 9028, “Ley General de Control del Tabaco y sus Efectos Nocivos en la Salud”, aprobada el 22 de marzo de 2012.

El objetivo central de dicha ley es proteger la salud pública frente a los efectos nocivos del humo del tabaco. No obstante, la normativa no contempla los dispositivos de vapeo y, además, pone en manifiesto las limitaciones en su aplicación efectiva.

El Observatorio de Salud Pública de la UCR, incluso, recoge la auditoría interna del Ministerio de Salud (MS-AI-384-2024), el cual da a conocer un atraso notable en la tramitación de infracciones de la Ley 9028.

Durante el 2022 se levantaron 525 actas de infracción, pero para agosto del 2023 se habían emitido únicamente 124 resoluciones, equivalentes al 23,61 %. Es decir, 401 expedientes estaban sin finalizar, entre muchas razones, debido a la pandemia del COVID-19, según indican los datos recopilados.

La recaudación de multas también fue desigual. En el informe de la UCR se explica que las regiones Central Norte y Brunca obtuvieron 41 561 200 colones y 24 760 200 colones, respectivamente, mientras que la suma nacional alcanzó los 118 794 810 colones. Por supuesto, esto no es todo.

El informe de la UCR también retoma los resultados del Índice de Interferencia de la Industria Tabacalera (TIII) 2025, los cuales muestran que, en Costa Rica, las políticas públicas han perdido capacidad para protegerse de la influencia de la industria tabacalera. El puntaje obtenido fue de 64, un nivel de interferencia bastante mayor al registrado en mediciones anteriores.

De esta forma, “el país alcanza su nivel más alto desde que participa en este ejercicio, confirmando una tendencia ascendente respecto a mediciones anteriores (49, 48 y 58 puntos). En esta metodología, un mayor puntaje implica una mayor interferencia”, cita el estudio de la UCR.

En el ámbito legislativo se documentó oposición coordinada a iniciativas que buscaban fortalecer la regulación o aumentar la carga tributaria sobre productos de tabaco, así como el respaldo a propuestas que flexibilizan la regulación de nuevos dispositivos de nicotina.

Finalmente, el informe de la UCR rescata los retrasos regulatorios relevantes, como la tardía reglamentación de la Ley N° 10 066 sobre dispositivos electrónicos y demoras en la actualización de campañas de advertencias sanitarias, lo que favorece a la industria pero debilita la efectividad de medidas de control.

“Lo más preocupante es la ausencia de mecanismos preventivos robustos. No existe un registro público obligatorio de interacciones con la industria, un código de conducta específico para funcionarios públicos ni un programa sistemático de implementación del artículo 5.3 del Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco”, enfatiza el informe de la UCR.

El artículo 5.3 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) establece, en esencia, que los gobiernos deben proteger sus políticas de control del tabaco frente a los intereses comerciales y otros intereses de la industria tabacalera. 

Esto debe hacerse de acuerdo con la legislación de cada país.

Para las personas investigadoras, lo anterior genera una paradoja. Costa Rica puede mantener un alto cumplimiento formal de los estándares internacionales y, de manera simultánea, enfrentar dificultades para trasladar esas normas a un mercado que se transforma constantemente.

Así, el reto ya no consiste únicamente en demostrar que el país puede diseñar buenas regulaciones, sino en garantizar que el Estado tenga la capacidad de implementarlas frente a cambios de mercado, digitalización del comercio y otras presiones.

Una esperanza

Afortunadamente, el 2026 marcó un cambio importante para Costa Rica. El Decreto Ejecutivo N.° 45479-S, publicado el 6 de febrero del 2026, estableció un nuevo reglamento para los sistemas electrónicos de administración de nicotina, productos similares sin nicotina y líquidos de vapeo.

Si bien un nuevo decreto ejecutivo, el N.° 45853-S, modificó el N.° 45479-S y pospuso por un año la entrada en vigor del reglamento técnico para vapeadores —hasta el 6 de agosto de 2027—, la normativa establece un avance importante de disposiciones transitorias que otorgan plazos para que los productos ya notificados se ajusten a los nuevos requisitos, particularmente en materia de empaques y advertencias sanitarias.

Asimismo, incorpora disposiciones relacionadas con la gestión de residuos y las condiciones de comercialización aplicables a los fabricantes. A nivel general, el Observatorio de Salud Pública de la UCR considera que el decreto fortalece el marco técnico existente y representa un avance hacia la modernización de la regulación.

Su importancia radica en que establece reglas más detalladas para el control de riesgos, las advertencias sanitarias y la trazabilidad de estos productos, aspectos que antes no contaban con una regulación específica.

Dichas medidas contribuyen al cumplimiento del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el CMCT y refuerzan las acciones recomendadas por la OMS en cuanto a informar a la población sobre los riesgos del tabaco y hacer cumplir las restricciones establecidas.

“En términos de política pública, el decreto 45479-S representa un paso relevante en la operacionalización reglamentaria de la Ley N°10 066, fortaleciendo el marco técnico para el control sanitario de dispositivos electrónicos con nicotina”, sostiene el informe.

Sin embargo, el informe de la UCR, nuevamente, alerta que su efectividad dependerá de la capacidad institucional de Costa Rica para supervisar un mercado electrónico en expansión, cuyas regulaciones suelen avanzar a una velocidad menor que el mercado.

¿Y ahora qué?

Ahora, es necesario que Costa Rica avance hacia una segunda generación de reformas fiscales que respondan al nuevo ecosistema de productos con nicotina.

Esto implica actualizar estructuralmente el impuesto específico más allá de ajustes por inflación, equiparar la carga tributaria entre cigarrillos combustibles y sistemas electrónicos de administración de nicotina, así como valorar la introducción de mecanismos fiscales diferenciados, según concentración de nicotina o volumen.

“Paralelamente, es necesario revisar límites regulatorios de concentración, saborizantes y características técnicas de los dispositivos, con el fin de reducir su atractivo y potencial adictivo. La regulación no puede seguir siendo reactiva frente al mercado; debe anticiparse a la evolución tecnológica y comercial”, puntualiza el informe.

Asimismo, el informe de la UCR propone reducir el rezago en la tramitación de infracciones, digitalizar los procesos sancionatorios, fortalecer los sistemas de trazabilidad y desarrollar capacidades especializadas para supervisar el mercado electrónico y digital.

De igual forma, introduce otra recomendación importante ante el crecimiento del vapeo entre las nuevas generaciones: desarrollar acciones nacionales de cesación dirigidas específicamente a adolescentes, al articular el sistema educativo, la atención primaria y las herramientas digitales.

Así, el desafío va más allá de sustituir un producto por otro. Para el Observatorio de Salud Pública de la UCR, preservar los avances alcanzados requerirá que el país fortalezca la gobernanza y la protección frente a la interferencia de la industria.

De igual forma, resulta vital establecer mecanismos formales de transparencia en interacciones con las empresas, códigos de conducta para funcionarios públicos y una coordinación interinstitucional más robusta que asegure coherencia entre política sanitaria, fiscal y comercial.

“Costa Rica cuenta con un marco legal sólido. El desafío actual es blindarlo institucionalmente y garantizar que las decisiones en materia de control de nicotina respondan, exclusivamente, al interés público y no a presiones comerciales indirectas”, concluye el primer capítulo del informe.

Jenniffer Jiménez Córdoba
Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista Oficina de Comunicación Institucional
Áreas de Cobertura: Ciencias de la Salud, Administración Superior
jenniffer.jipjxzmenezcordoba  @ucrfdrf.ac.cr

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