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Del aula a la excavación: estudiantes de Antropología aprenden "en campo" y acercan el conocimiento a la comunidad

Lo aprendido tras años en las aulas pasó a la práctica durante tres semanas de excavación en Guanacaste, en una experiencia que también permitió acercar la arqueología a la niñez y a las familias de la comunidad
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Una de las piezas recuperadas durante el trabajo de campo realizado por estudiantes de Antropología con énfasis en Arqueología. Los materiales encontrados continúan en proceso de análisis. Foto: Armando Vargas.

Excavar, registrar materiales, interpretar lo encontrado y posteriormente analizarlo en un laboratorio son tareas que 18 estudiantes de Antropología de la Universidad de Costa Rica (UCR) experimentaron directamente como parte de su formación académica.

Durante tres semanas, el grupo participó en Guanacaste en una excavación vinculada con un proyecto de investigación de la Escuela de Antropología. La experiencia se realizó como parte del curso de campo Práctica de Investigación en Arqueología, una asignatura obligatoria que se cursa al final del plan de estudios y que permite poner en práctica los conocimientos adquiridos durante la carrera.

La experiencia también fortaleció el vínculo con la comunidad que acogió el trabajo universitario. Como una forma de devolver parte de ese intercambio, la UCR invitó posteriormente a un grupo de niñas y niños de una escuela unidocente de la zona, junto con sus familias, a conocer la Universidad y acercarse de manera vivencial a la arqueología y al patrimonio precolombino.

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Las niñas y los niños de una escuela unidocente de Guanacaste y sus familiares visitaron la UCR como parte del intercambio con la comunidad que acogió el trabajo de campo. Durante la actividad, compartieron con el vicerrector de Docencia, Jáirol Núñez Moya. Foto: Armando Vargas.

Un curso dentro de una investigación real

Felipe Sol, profesor de la Escuela de Antropología y encargado del curso, explicó que, a diferencia de una práctica preparada únicamente para enseñar una técnica, en este caso el estudiantado se incorporó a una investigación activa, desarrollada junto con el profesor y arqueólogo Mauricio Murillo.

El proyecto busca comprender cómo cambiaron las sociedades precolombinas y, particularmente, cómo surgieron diferencias de riqueza, prestigio y poder entre las personas. Para ello, el equipo había realizado previamente recorridos y estudios para identificar lugares donde posteriormente desarrollar las excavaciones.

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Felipe Sol, profesor de la Escuela de Antropología, acompaña a uno de los estudiantes durante las labores de análisis de las piezas recuperadas en la excavación en Guanacaste. Foto: Armando Vargas.

Durante el curso se obtuvieron hallazgos significativos que ahora continúan en proceso de estudio y que pueden aportar nueva información sobre la organización y las formas de vida de las poblaciones precolombinas de Costa Rica.

Para Sol, participar en una experiencia de este tipo permite que conceptos estudiados durante años adquieran otro significado cuando deben aplicarse en condiciones reales.

“Es muy diferente poder entender los problemas desde una perspectiva práctica y entender cómo funciona la metodología una vez aplicada en campo”, explicó.

Aprender haciendo arqueología

En la práctica de campo, el estudiantado no se limita a observar a las personas profesionales sino que aprende a realizar sondeos para identificar dónde excavar, establecer cuadrículas que permitan ubicar posteriormente cada elemento, excavar por niveles, reconocer materiales arqueológicos y registrar lo que aparece.

También aprende a dibujar y mapear las excavaciones, fotografiar, embalar adecuadamente los materiales y aplicar procedimientos para su conservación. Una vez de regreso en la Universidad, el proceso continúa con la limpieza y el análisis en laboratorio.

Esa combinación entre teoría y práctica fue uno de los aspectos más destacados por quienes participaron.

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El trabajo de campo permite que las personas estudiantes de Antropología con énfasis en Arqueología apliquen en una investigación real los conocimientos y métodos aprendidos durante la carrera. Foto: Armando Vargas.

Esteban Morales, estudiante del curso, señaló que antes había conocido estos procedimientos en tesis y artículos, pero ejecutarlos personalmente le permitió comprender las dificultades y decisiones que forman parte del trabajo profesional.

“Ya pasar a hacerlo es (...) donde uno siente: así es el proceso de cómo se hace la arqueología”, relató.

Laura Jiménez también recordó cómo la expectativa creció conforme avanzaba la excavación y aparecía más material del que inicialmente esperaban. El acompañamiento de profesores y asistentes, agregó, les permitía relacionar lo observado con los conocimientos que habían adquirido durante la carrera.

Tábata Redondo, asistente del curso, quien también se encuentra en proceso de formación en Arqueología, destacó que estas experiencias permiten acercarse a la profesión antes de obtener el título.

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Durante tres semanas, 18 estudiantes participaron en labores de excavación, registro y recuperación de materiales como parte de su formación académica. Foto: Armando Vargas.

“Pueden poner en práctica todo lo que uno aprende desde la teoría y ver lo que sale en la realidad”, explicó.

La experiencia tampoco termina con el curso. Sol explicó que los materiales recuperados continúan utilizándose para aprender técnicas de análisis en laboratorio y que el proyecto se desarrollará durante varios años. Incluso algunos estudiantes podrían continuar trabajando con esta información mediante sus trabajos finales de graduación.

Además, una nueva generación regresará al campo en enero de 2027 para continuar el proceso.

Docencia e investigación que se conectan con la comunidad

El trabajo académico fue posible también gracias a la colaboración de personas propietarias y habitantes de la comunidad, quienes facilitaron los terrenos y apoyaron las actividades de la Universidad.

Para Sol, esta relación permite que docencia e investigación se nutran entre sí, pero también plantea la importancia de que el conocimiento no viaje únicamente desde las comunidades hacia la Universidad.

“Es una relación en dos direcciones: ellos nos están apoyando en las investigaciones allá, pero también parte de eso retorna a los estudiantes, a los profesores”, explicó.

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Durante su visita a la UCR, los escolares asistieron a un ensayo de la Orquesta Sinfónica en el Aula Magna, una de las experiencias incluidas en su recorrido por la Universidad. Foto: Armando Vargas.

Como parte de esa devolución, la UCR recibió, junto con sus familiares, a 15 estudiantes de una escuela unidocente de Guanacaste el pasado 26 de junio para acercarlos a la arqueología y a los espacios dedicados al estudio y la conservación del patrimonio precolombino. 

Durante su paso por la Universidad, el grupo estuvo acompañado por el vicerrector de Docencia, Jáirol Núñez Moya, quien también es antropólogo de formación y participó en el recorrido por la Escuela de Antropología y sus laboratorios.

La visita también incluyó un ensayo de la Orquesta Sinfónica de la UCR y recorridos por el Museo del Oro Precolombino y el Museo del Jade.

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La visita también acercó las familias al patrimonio arqueológico de sus propias comunidades y a lo que este puede revelar sobre la historia y las formas de vida del pasado de Costa Rica. Foto: Armando Vargas.

Alexander Elizondo, docente de la escuela, contó que era la primera vez que su comunidad educativa tenía acceso a una experiencia de este tipo, a pesar de que en el lugar donde viven se conserva patrimonio arqueológico que aporta información sobre la historia precolombina del país. Antes de la visita, los niños tampoco conocían que la UCR ofrecía formación en esta área y desarrollaba investigaciones arqueológicas.

“Fue un sueño para ellos, para los estudiantes y para los padres, poder visitar y conocer toda la historia precolombina de forma vivencial”, afirmó Elizondo.

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La visita al Museo del Jade permitió a las niñas y niños acercarse de manera vivencial al patrimonio precolombino; allí también participaron en una actividad que simulaba una excavación arqueológica. Foto: Armando Vargas.

Uno de los momentos que más recuerdan ocurrió en el Museo del Jade, donde realizaron una actividad que simulaba una excavación. Según el docente, los niños todavía preguntan cuándo podrán realizar otra visita.

La experiencia permitió así cerrar un recorrido que comenzó con estudiantes universitarios aprendiendo en campo: la comunidad abrió sus puertas a la docencia y la investigación de la UCR y, posteriormente, la Universidad abrió las suyas para acercar ese conocimiento a niñas, niños y familias que conviven con un patrimonio que también forma parte de su historia.

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