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Un TCU que busca derribar barreras a través de la tecnología

El Hospital de Juguetes de la UCR: un espacio que transforma el juego para construir inclusión

En este proyecto los juguetes son adaptados para que niñas y niños con discapacidad puedan disfrutar del juego de una manera más accesible, autónoma y divertida
Estudiantes trabajando en el Hospital de Juguetes

Estudiantes de Ingeniería, Educación Especial, Artes y otras disciplinas combinan sus conocimientos para modificar juguetes y responder a las necesidades de cada niña o niño en situación de discapacidad.

Foto: Anel Kenjekeeva.
Cuando en Navidad llegaba de regalo un juguete a control remoto, la ilusión de usarlo era máxima. Era sencillo de utilizar: bastaba con presionar un botón y observar cómo el vehículo hacía lo que se le pedía. Pero este tipo de juguetes no ha traído la misma ilusión a todos los niños y niñas por igual. Para un menor con parálisis cerebral, autismo o alguna otra condición que limite su movilidad, ese mismo juguete puede ser algo ajeno a su disfrute, algo que no pueda utilizar porque sus manos no se lo permiten.

Esa realidad es la que un proyecto de la Universidad de Costa Rica (UCR) busca cambiar por medio de modificaciones relativamente sencillas.

En el Hospital de Juguetes, estudiantes de diferentes carreras trabajan en la adaptación de juguetes para responder a las necesidades y posibilidades de niñas y niños en situación de discapacidad. El objetivo es que puedan interactuar con ellos y disfrutar del juego de una manera más autónoma.

¿Cómo lo hacen? Primero, conocen las necesidades de la persona que utilizará el juguete. Luego, adaptan su sistema eléctrico para que, con solo presionar un botón de mayor tamaño, pueda accionarlo a distancia. Para ello pueden utilizar botones elaborados con impresoras 3D, balones adaptados para funcionar como botones, entre otras opciones.

Una estudiante adaptando un juguete en el Hospital de Juguetes

La impresión 3D es una de las tecnologías utilizadas por el Hospital de Juguetes para crear botones y otros elementos que facilitan la interacción con los juguetes.

Foto: Anel Kenjekeeva.

Los juguetes adaptados tienen como destino fundaciones que atienden a niñas y niños con discapacidad o casos individuales que solicitan este tipo de apoyo.

La iniciativa forma parte del Trabajo Comunal Universitario TCU-748 y es coordinada por Maribel Morales Rodríguez, docente de Educación Especial, y Marvin Coto Jiménez, profesor de Ingeniería.

“El Hospital de Juguetes es un espacio que nació con la necesidad de arreglar juguetes que estaban dañados y que eran de uso de varias maestras de Enseñanza Especial o de algunos niños que conocíamos en situación de discapacidad. Luego empezamos a notar que podíamos adaptarlos también, no solo arreglarlos”, cuenta Morales.

Así surgió una dinámica que se mantiene hasta la actualidad: una o dos veces al mes, dependiendo de la demanda, los estudiantes reciben juguetes para repararlos o adaptarlos según las necesidades o preferencias de cada niño.

Un trabajo que reúne distintas disciplinas

Los estudiantes aportan desde sus respectivas áreas de conocimiento. Quienes estudian Ingeniería, por ejemplo, pueden modificar el sistema eléctrico o mecánico de los juguetes para incorporar nuevas formas de interacción. Los estudiantes de Educación Especial aportan su criterio sobre las necesidades relacionadas con cada condición, mientras que quienes estudian Artes pueden contribuir con la pintura y otros elementos creativos. Por su parte, estudiantes de áreas de Salud pueden realizar labores como la sutura de los juguetes que lo requieran.

Según cuenta Morales, a lo largo de los años han participado estudiantes de Medicina, Enfermería, Antropología, Filosofía, Historia, Ingenierías, Educación, Inglés y Francés, entre otras disciplinas.

Los profesores coordinadores del Hospital de Juguetes de la UCR

Los juguetes adaptados son entregados a fundaciones que atienden a niñas y niños con discapacidad, así como a personas y familias que solicitan este tipo de apoyo.

Foto: Anel Kenjekeeva.

A pesar de que se están formando en diferentes áreas, antes de comenzar su trabajo en el Hospital de Juguetes y en el TCU en general, las personas estudiantes reciben capacitación sobre lenguaje inclusivo y respetuoso en torno a la discapacidad, así como conocimientos tecnológicos básicos que les permiten involucrarse en las diferentes actividades.

Para José Manuel Solís Quesada, estudiante de Ingeniería Eléctrica y participante del TCU, esa diversidad de estudiantes es precisamente una de las riquezas del proyecto. “Nosotros lo vemos como muy desde la parte tecnológica o de la parte de que podemos adaptar eléctricamente o mecánicamente, pero ellos lo ven más como desde un punto de vista de qué necesita la persona”, cuenta.

Brandon Jiménez Campos, también estudiante de Ingeniería Eléctrica de la UCR, coincide con su compañero y agrega que su mayor satisfacción ha sido contribuir a que estos niños y niñas se sientan incluidos. “Esto permite incluir a las personas que tristemente en la sociedad han estado como más rezagadas, poder darles la oportunidad de tener sus propios juguetes (...) Se les brinda la oportunidad de poder ver el juguete moverse, pero porque él o ella lo está haciendo moverse”, dice.

Estudiantes del TCU-748 trabajando en una pared sensorial

La iniciativa se sostiene también gracias a las donaciones de familias, estudiantes, docentes y otras personas que aportan juguetes para ser reparados o adaptados.

Foto: Anel Kenjekeeva.

El Hospital de Juguetes es solo una de las actividades que se desarrollan dentro del TCU-748. Los estudiantes también elaboran paredes sensoriales para llevarlas a las fundaciones y están iniciando un proyecto que pretende generar voces con inteligencia artificial para personas con discapacidad no verbal. De hecho, ya registraron una marca para todos estos productos generados, llamada TecnoInclusión UCR.

“Es importante rescatar que todo esto que se hace se hace con fondos públicos. Ese FEES realmente se ocupa y realmente se hacen cosas con él (...) El grueso del dinero que se utiliza es dinero que la Universidad da y ofrece a la acción social, donde nosotros, como personas estudiantes o funcionarios, le devolvemos a nuestras comunidades y poblaciones elementos con los que puedan seguir trabajando”, recalca Morales.

Una estudiante sutura un juguete después de adaptarlo

Para el equipo del Hospital de Juguetes, la meta no es solamente modificar un objeto, sino facilitar que cada niña y niño pueda participar activamente de su propia experiencia de juego.

Foto: Anel Kenjekeeva.

Una iniciativa que también se construye con donaciones

Los juguetes que llegan al Hospital han provenido de diferentes fuentes. Al inicio fueron las propias familias de las personas coordinadoras y sus amistades quienes realizaron las primeras donaciones. Posteriormente, el TCU comenzó a desarrollar convocatorias en redes sociales para recibir juguetes electrónicos, incluso aquellos que estuvieran dañados y pudieran ser reparados o modificados.

También estudiantes del TCU han realizado campañas de recolección en sus familias y comunidades, mientras que docentes de Educación Especial que conocen el trabajo llevan sus propios juguetes para ser reparados o adaptados.

Actualmente, el proyecto necesita tanto juguetes electrónicos dañados como juguetes en buen estado o nuevos para adaptarlos y entregarlos a quienes los necesitan. Quienes deseen donar un juguete o solicitar la adaptación de uno pueden comunicarse al WhatsApp 2511-8909 o al correo maribel.moralesrodriguez@ucr.ac.cr.

Porque detrás de cada botón adaptado, cada conexión modificada y cada juguete reparado hay algo que va mucho más allá de la tecnología: la posibilidad de que un niño pueda tomar el control de su propio juego.

Un estudiante trabajando en una máquina de burbujas en el Hospital de Juguetes

El Hospital de Juguetes recibe juguetes electrónicos tanto dañados como en buen estado, con el propósito de repararlos o modificarlos según las necesidades de quienes los utilizarán.

Foto: Anel Kenjekeeva.
Natalia Jiménez Segura
Natalia Jiménez Segura
Periodista Oficina de Comunicación Institucional
Áreas de Cobertura: Educación
natalia.jihqdimenezsegura  @ucrkeor.ac.cr

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