La innovación social nace desde la persona y es el camino hacia la transformación local
La conferencista Carolina Salguero Mejía intervino de manera virtual debido al reciente terremoto que afectó a las ciudades colombianas de Manizales y Pereira. Su ponencia justo abordó la capacidad innovadora de las personas frente a retos locales. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La solidaridad y el acuerdo son motores que
logran transformar el espacio que se habita, pues cuando se
trata de solucionar problemas locales —aquellos
que tocan la piel de forma directa— las excusas son menos
y las posibilidades de éxito mucho mayores.
Lo local se devela como un escenario donde los proyectos comunes,
relativos a lo que entendemos como “lo público” cobran de
nuevo sentido. En este lugar renacen las posibilidades
de una gobernanza viable y unas innovadoras formas
de gestionar el bien común.
Con la participación de 185 asistentes, entre ellos representantes de instituciones clave como el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), la Contraloría General de la República, diversas municipalidades, el Poder Judicial y la Promotora de Innovación se realizó en la Universidad de Costa Rica el Congreso de Innovación Pública 2026.
La conferencia principal estuvo a cargo de Carolina Salguero Mejía, diseñadora visual, investigadora y directora de la maestría en Diseño y Creación Interactiva de la Universidad de Caldas, Colombia. Salguero centró su ponencia en cómo la verdadera innovación no depende exclusivamente de la tecnología o de grandes infraestructuras, sino de las personas y de su entorno más cercano.
"La innovación social, entonces, ocurre cuando las organizaciones o ciudadanos desarrollan esas nuevas maneras de resolver los problemas cotidianos usando sus propios recursos y capacidades y cómo nosotros como diseñadores podemos convertirnos en los facilitadores de esos procesos", explicó Salguero y le dio lugar al rol que deben desempeñar los diseñadores o gestores de innovación pública.
La innovación como proceso de transformación real
Durante su conferencia titulada "Innovación social como proceso de transformación", Salguero, que está inmersa en la tragedia que vive Colombia tras el terremoto, mencionó la forma en la que, en ese entorno, se evidencian las capacidades innovadoras de las personas que resuelven, que ayudan y que reconstruyen.
La especialista señaló también que la capacidad de idear y diseñar soluciones viables es una cualidad intrínseca de los seres humanos, aunque sí dejó muy claro que es retador el devolver a las personas su responsabilidad de agencia frente a los problemas que se cree deben resolver "otras personas".
Carolina Salguero explica que en estos procesos la innovación social el diseño actúa como un mediador flexible que permite leer los problemas locales desde diversas aristas, para que transformen a los habitantes de simples usuarios o receptores pasivos a actores clave y productores de su propio conocimiento.
Al intervenir el territorio de forma participativa y con respeto hacia a los saberes comunitarios, se busca que las personas comprendan la normativa y las dinámicas de su espacio para recuperar el sentido de lo colectivo.
De este modo, la innovación se materializa en el entorno más cercano mediante un proceso de aprendizaje y acción que fortalece la apropiación del espacio público y la autogestión, lo que demuestra que la verdadera transformación surge cuando las comunidades se implican activamente en la solución de sus realidades cotidianas.
Dos ejemplos
Para ejemplificar este enfoque, Salguero compartió diversos proyectos desarrollados en Colombia. Uno de ellos fue la creación de los Planes de Desarrollo Comunal (Pladecos) en Manizales, una iniciativa que tomó tres años de trabajo de campo y que permitió a los habitantes de distintas comunas geolocalizar y categorizar sus propias necesidades y soluciones a corto, mediano y largo plazo. A través de una plataforma web, los ciudadanos y posibles aliados pueden visualizar estos proyectos autogestionados.
Otro ejemplo destacado fue el proyecto Arquitecturas Afectivas, implementado en un barrio de origen informal en Manizales. Tras su proceso de legalización, las relaciones comunitarias comenzaron a fragmentarse debido a tensiones sobre la propiedad y el uso del espacio público. El equipo de Salguero trabajó durante un año únicamente en reconstruir la confianza vecinal. Como parte de las dinámicas, se invitó a las familias a confeccionar tapetes artesanales para regalárselos a sus vecinos. Esta acción, aunque sencilla, buscaba reconectar los lazos de vecindad bajo tres ejes: el cuidado propio, el cuidado de lo común y el cuidado del entorno.
La Dra. Angélica Vega Hernández, directora de la Escuela de Administración Pública de la UCR.
"En cuanto a innovación social el principal reto es que los espacios institucionales son muy cerrados a la participación ciudadana. Entonces, los que han logrado abrir están más relacionados como con quejas, pero no con espacios reales de cocreación". Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Salguero insistió en que la innovación social requiere un cambio de mentalidad en el que las comunidades dejen de esperar soluciones pasivas del Estado y asuman un rol activo:
"El problema es que estamos acostumbrados a que nos paguen, nos solucionen, ¿cierto? Seguramente desde lo público y desde lo público a veces enfrentamos o creemos las personas locales no tienen la capacidad también de solucionar sus propios problemas. Entonces, ¿qué pasa cuando estas dos acciones las unimos, trabajamos en conjunto con las comunidades y entre todos logramos encontrar unas soluciones más concretas para los problemas que vivimos".
El panorama en Costa Rica
El catedrático y analista Carlos Carranza participó del espacio y aprovechamos su presencia para poner en contexto estas ideas en el entorno costarricense. En su criterio, la realidad nacional en materia de planificación e innovación social tiene niveles críticos en los que hemos fallado como país.
Falta una articulación política pues, en el país, la planificación económica social no ha estado integrada a las políticas públicas de decisión central y no incorpora a las comunidades.
Adicionalmente, el experto apuntó a la brecha digital y a la falta de capacitación continua y explicó que, aunque el país avanza tecnológicamente, "hay una parte que no"; lo que evidencia la necesidad de un proceso educativo constante inspirado en metodologías como las de Paulo Freire.
Finalmente, criticó la centralización del desarrollo. "La información sobre desarrollo humano es buena, pero hace falta crear condiciones para que cada comunidad tenga sus propios indicadores de desarrollo, como decía Amartya Sen, para construir la felicidad desde la base", concluyó Carranza.
El rol de la academia en la sensibilización pública
El Congreso de Innovación Pública 2026 fue liderado por la Escuela de Administración Pública (EAP) de la UCR y con el patrocinio de la Fundación Caricaco. El espacio permitió compartir experiencias y actualizar conocimiento para favorecer procesos de innovación social, una tarea en la que está inmersa la Escuela y su laboratorio de Innovación en Administración Pública (Innovaap-UCR) .
La directora de la Escuela, Angélica Vega recuerda el quehacer y los retos que asume desde la Universidad para trabajar con el obstáculo histórico que supone la rigidez de las instituciones, las cuales suelen mantener espacios cerrados a la participación ciudadana real, limitándose a consultas formales en lugar de propiciar procesos de cocreación.
Ante esto, la Escuela de Administración Pública trabaja activamente en la sensibilización y capacitación de funcionarios públicos, así como de miembros de organizaciones empresariales y de la sociedad civil. Vega destacó que han colaborado con diversas entidades, entre ellas el Poder Judicial (a través de la Conamac), el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), Radiográfica Costarricense (Racsa) y distintas municipalidades, como la de San José, con la que recientemente desarrollaron una unidad de transparencia.
El objetivo de estos esfuerzos, según Vega, es "tratar de sensibilizar, en hacer el ejercicio, en trabajar prototipos para que poco a poco la cultura y las rutinas de esta participación desde las áreas públicas hacia la ciudadanía vayan modificándose".



