Aprender ciencia haciendo ciencia: los talleres de la UCR que transforman a los colegios
Para los talleres se utilizan diferentes instrumentos, como filtros de agua y microscopios digitales escolares, que pueden aportar mucho en la dinámica con docentes y estudiantes.
Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.¿Qué calidad tiene el agua que bebemos? ¿Qué tan saludable es el suelo donde se producen los alimentos? ¿Cuántos microplásticos terminan en los ríos y playas de nuestro país? Estas son algunas de las preguntas que un grupo de docentes de secundaria está aprendiendo a responder en los talleres STEM que impulsa la Universidad de Costa Rica (UCR), los cuales buscan transformar la enseñanza de las ciencias a partir de la experimentación y el análisis de problemas reales.
Esta iniciativa forma parte del proyecto de acción social denominado “Actualización del profesorado en servicio, mediante prácticas pedagógicas y didácticas innovadoras fundamentadas en el enfoque STEM para la alfabetización tecnocientífica”, desarrollado por el Instituto de Investigación en Educación (INIE) y la carrera de Enseñanza de las Ciencias Naturales.
El año pasado se diseñaron los módulos educativos y, entre finales del 2025 e inicios del 2026, comenzó su implementación, dirigida principalmente a docentes de Ciencia y Matemática de secundaria, así como a estudiantes.
Los talleres proponen que el profesorado de colegios con cierto grado de vulnerabilidad, más allá de impartir clases centradas en memorizar conceptos o fórmulas, viva la ciencia como lo hacen quienes investigan: observando fenómenos, formulando preguntas, recopilando datos, analizando resultados y construyendo conclusiones.
Con los microscopios digitales escolares, el estudiantado observa e identifica organismos marinos que viajan adheridos a desechos plásticos.
Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.“La idea es que las personas participen, vean lo que está pasando, tomen datos y puedan entender, aplicar y contextualizar los conceptos, las leyes o las teorías científicas”, explicó una de las coordinadoras del proyecto, Marianela Navarro, especialista en didáctica de las ciencias naturales. “La ciencia sin lo empírico no es ciencia”, añadió.
Además de Navarro, el equipo también está integrado por Héctor Perdomo, biólogo especializado en educación ambiental; Juan Guillermo Sagot, laboratorista químico y especialista en microplásticos del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar-UCR); Diana Jiménez, coordinadora de la carrera de Enseñanza de las Ciencias Naturales; y Luis Madrigal Alfaro, coordinador de esa misma carrera en la Sede del Sur.
Los módulos abordan temas como el estudio de la salud del suelo, por medio de la medición de variables como el pH, la salinidad y la temperatura; la evaluación de la calidad del agua, a partir del análisis de parámetros fisicoquímicos y biológicos; la investigación sobre la presencia de microplásticos en ríos y playas; o la estimación del contenido energético de distintos alimentos, gracias a experimentos de calorimetría.
Por ejemplo, en el taller “Guardianes del agua”, las personas participantes analizan muestras provenientes de sus propios lugares de residencia para conocer la calidad del agua que consumen. La actividad no solo busca enseñar técnicas de laboratorio, sino también promover la reflexión sobre el acceso al agua potable.
Para el equipo de la UCR, el objetivo no es llenar las aulas de dispositivos, sino que el profesorado pierda el miedo a utilizar herramientas científicas y tecnológicas —desde las más sencillas hasta las más sofisticadas— para enriquecer el aprendizaje. De hecho, los módulos fueron diseñados para adaptarse a distintos contextos y contemplan alternativas de bajo costo que facilitan su implementación, incluso en centros educativos con recursos limitados.
“Si el docente no conoce el equipo, no va a proponer un proyecto para adquirirlo y hacer crecer el aula. Pero si pierde ese miedo a la tecnología y ve que existen productos, hay más posibilidades de que se equipe”, añadió Navarro.
Desde que se pusieron en práctica los talleres a finales del 2025, se han desarrollado 18 actividades académicas, entre talleres y conferencias, en las que han participado 617 personas (436 docentes, 177 estudiantes y cuatro representantes de organizaciones comunitarias). Esta propuesta no se ha concentrado únicamente en la Gran Área Metropolitana (GAM), pues las actividades se han realizado en Alajuela, Cartago, Limón, Puntarenas y San José.
Durante el taller, docentes y estudiantes utilizan guías de campo para lograr clasificar los organismos taxonómicamente y entender cómo llegan hasta las costas cercanas a sus colegios.
Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.“Esto también es tecnología”
La propuesta se desarrolla bajo el enfoque STEM, que integra ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Uno de sus principales aportes consiste en ampliar la manera en que las personas entienden la tecnología.
Para muchas y muchos, hablar de tecnología significa pensar inmediatamente en computadoras, programas o inteligencia artificial. Sin embargo, estos talleres se basan en una visión mucho más amplia.
“Para nosotros, una herramienta tecnológica tan sencilla como una lupa puede transformar el proceso de aprendizaje de un estudiante. Actualmente, eso no está sucediendo en el aula y, con algo bien planificado, como los talleres, se puede transformar”, mencionó Héctor Perdomo, colaborador del proyecto y biólogo con especialidad en educación ambiental.
Ante esto, Navarro aportó: “Es una concepción de tecnología que a veces está sesgada y que tampoco nos permite ver que todos los seres humanos hacen ciencia y también construyen sus aparatos tecnológicos, aunque nos parezcan muy primitivos”.
La propuesta también incorpora el enfoque de ciencia ciudadana. En algunos talleres, docentes y estudiantes generan información que puede alimentar investigaciones científicas internacionales. Un ejemplo de esto es el trabajo relacionado con los organismos que viajan por el mundo adheridos a residuos marinos, cuyos datos serán enviados a una base mundial para contribuir al estudio de estos fenómenos desde Costa Rica.
El objetivo del proyecto es llevar los distintos talleres, totalmente gratuitos, a diferentes colegios interesados en todo el país.
Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.“Vamos a visitar colegios de las costas, capacitar a docentes y estudiantes, dar el acompañamiento, llevarlos a que recolecten desechos y observen si tienen o no epibiontes. Esa información se sistematiza y se manda al extranjero”, comentó Perdomo.
Más que enseñar nuevos contenidos, la iniciativa apuesta por fortalecer la alfabetización tecnocientífica, es decir, desarrollar en las personas la capacidad de hacer preguntas, analizar evidencias y comprender cómo la ciencia y la tecnología influyen en la vida cotidiana. Al final, aprender ciencia haciendo ciencia no solo transforma el modo de enseñar, también cambia la manera en que las personas entienden el mundo que las rodea.
Los colegios o docentes que tienen interés en que se impartan estos talleres en sus centros educativos pueden comunicarse al siguiente correo: cienciasnagzqvturales.fe @ucrvido.ac.cr.




