La gobernanza colaborativa como antídoto ante el debilitamiento de las democracias
Dra. María Victoria Whittingham. Foto: Anel Kenjekeeva.
En el marco de la conmemoración del 50 aniversario del Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública (Cicap) de la Universidad de Costa Rica, la Dra. María Victoria Whittingham, consultora internacional en temas de políticas públicas y gobernanza, además de ser editora de la revista del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (Clad), dictó una conferencia magistral titulada "Gobernanza en tiempos del cólera". Durante su ponencia, la especialista expuso un diagnóstico crítico sobre la situación de las democracias y propuso una reestructuración profunda en la gestión de la administración pública para hacer frente al debilitamiento institucional.
Hechos que marcan el momento crítico para lo público
La Dra. Whittingham señaló que los sistemas democráticos y el sentido de lo público atraviesan un momento de crisis caracterizado por el crecimiento exponencial de diversos retos.
Tres síntomas alertan de procesos sociales que se encaminan al debilitamiento democrático: la desconfianza ciudadana, la pérdida de legitimidad de la democracia, y la fragilidad o debilitamiento de las instituciones.
Según datos del barómetro Edelman de 2025, existe una desconfianza mayoritaria en 17 de los 28 países evaluados en América Latina. Además, cuatro de cada diez personas consultadas consideran aceptable el activismo violento.
Por su parte el Índice de Democracia de The Economist reportó que el promedio global de legitimidad en 2024 cayó a su peor nivel desde 2006. En el contexto latinoamericano de ese año, únicamente Uruguay y Costa Rica eran catalogados como democracias plenas, mientras que 18 regímenes de la región se clasificaban como deficientes, híbridos o autoritarios.
Por último, en las mediciones del Índice de Fragilidad Institucional de la Ocde de 2025, solo 30 Estados se consideran estables, mientras que 61 señalan que se encuentran en extrema fragilidad, concentrando el 72 % de la pobreza extrema global.
Ante este panorama, la Dra. Whittingham plantea que la cura radica en transitar hacia un modelo de gobernanza colaborativa. Esta propuesta exige abandonar el control jerárquico y vertical tradicional para avanzar hacia una coordinación reticular, orgánica y sistémica de lo público.
De vuelta a lo muy local
La experta propone la gobernanza local y comunitaria como ejes fundamentales. Se planteó la necesidad de volver al concepto clásico de comunidad —siguiendo a los teóricos de la ciencia política y la administración— para que se convierta en un concepto eje que impulse una verdadera participación de la colectividad nacional desde sus bases.
Como parte del modelo de gobernanza colaborativa (ejemplificado con el caso del País Vasco), se propone transitar hacia una arquitectura policéntrica. Esto implica complementar las estructuras públicas estables con plataformas autónomas, dinámicas y flexibles que permitan una gestión distribuida y adaptada a las realidades locales. Y se enfatizó que la acción y el compromiso ciudadano con lo público deben empezar desde los espacios más cercanos y cotidianos, como participar activamente en las reuniones de condominio de donde se vive o involucrarse en las elecciones locales y cantonales, evitando así el abandono de lo político por parte de la sociedad civil.
Desde ese lugar, desde donde se toca directamente a la persona es que se puede reconocer lo público de nuevo como lo común y que concierne a toda la sociedad.
Es una tarea que debe integrar de manera horizontal al Estado, al mercado y a la sociedad civil para la coproducción de valor público.
Resolver el desmantelamiento del Estado pasa por reconocer que su debilitamiento es una consecuencia
De acuerdo con la experta, la situación actual no es una sorpresa, sino el resultado de procesos históricos previsibles. Entre los detonantes principales mencionó una globalización económica sin gobernanza ni regulación global, y las reformas estatales de primera generación (derivadas del Consenso de Washington) que promovieron un achicamiento drástico de las capacidades del Estado y la cesión de la arena pública al mercado.
Whittingham acuñó el término "discapacidad estatal" para referirse a cómo las reformas neoliberales despojaron a las instituciones de sus capacidades técnicas y operativas. Posteriormente, las reformas de segunda generación bajo la Nueva Gestión Pública intentaron introducir criterios de eficiencia en un aparato estatal ya debilitado y fragmentado, que terminó compitiendo internamente en lugar de actuar de manera estratégica y unificada.
Esta pérdida de capacidad estatal coincidió con la ola democratizadora de finales del siglo XX, la cual elevó las expectativas de una ciudadanía que exigía el cumplimiento de los ideales democráticos (equidad, justicia social y bienestar) justo cuando el Estado ya no tenía las herramientas para responder, generando así una profunda brecha de insatisfacción y desencanto político.
El modelo del País Vasco como referente
Como ejemplo de que esta transición es viable, la conferencista expuso el caso del País Vasco, donde se implementó un proceso de gobernanza colaborativa impulsado por la combinación de una invitación institucional y una ciudadanía activa.
Este modelo se ha caracterizado por un liderazgo distribuido, una flexibilidad táctica y la "resignificación del fracaso", integrando los errores como métricas de aprendizaje colectivo en lugar de ocultarlos. Actualmente, esta iniciativa busca consolidarse formalmente mediante una ley en la comunidad autónoma.
Durante el espacio de discusión, los asistentes y la ponente reflexionaron sobre la urgencia de recuperar el tejido social y combatir la "individualización" y mercantilización de la sociedad, factores que facilitan el avance de economías ilegales como el narcotráfico y la proliferación de discursos populistas o autocráticos.
La Dra. Whittingham concluyó enfatizando que la pérdida de lo colectivo incrementa la incertidumbre para todos, por lo que instó a las universidades, a la academia y a la ciudadanía en general a involucrarse activamente en la construcción de una democracia basada en la interdependencia y la confianza mutua para los próximos años.
