En la actualidad, un 40 % de la población en la Gran Área Metropolitana de Costa Rica asegura no ser ni practicante ni aficionado al fútbol, un porcentaje que crece.
Un estudio del investigador Francisco Navarro de la Escuela de Administración de Negocios de la Universidad de Costa Rica hace un análisis de los efectos psicológicos y sociales que provoca la no participación de la selección nacional en el mundial 2026, al estudiar el comportamiento del consumidor deportivo y de la industria del deporte.
Los hallazgos, obtenidos mediante 17 entrevistas a profundidad realizadas a diversos perfiles entre el 20 de mayo y el 12 de junio de 2026, confirman que la ausencia de la Sele genera una contracción económica transversal que impacta de forma directa e indirecta a múltiples sectores productivos del país. Las entrevistas se dividieron en tres grandes bloques, el impacto económico percibido, el posible impacto psicológico y finalmente el impacto social para Costa Rica en su generalidad.
Desde el marco conceptual del marketing y el comportamiento del consumidor, el estudio explica que el mercado del entretenimiento deportivo es altamente competitivo. El compromiso del consumidor (engagement) —entendido como la inversión de tiempo, recursos y compromiso emocional— es el principal determinante del consumo efectivo. Al no clasificar Costa Rica, se produce un vacío que el consumo del evento deportivo por sí solo (ver el mundial sin la participación de la selección) no logra sustituir.
La emoción colectiva actúa como el verdadero motor de gasto; sin ella, el interés decae y el comportamiento de compra se contrae de forma generalizada, demostrando el carácter insustituible de la representación país en este escenario global.
“Estamos viendo, desde que se hace el estudio, una reducción de los y las seguidoras del fútbol y la no participación de Costa Rica en el Mundial reforzará el debilitamiento de la industria vinculada”, señala el profesor Navarro.
La no participación de Costa Rica en la Copa Mundial de la FIFA 2026
Comentarios del Phd. Francisco Navarro Picado, investigador y docente en la Escuela de Administración de Negocios de la UCR.
Cuando el país deja de reunirse
En el plano social, el estudio confirma que el fútbol opera como una "infraestructura social informal" que organiza conversaciones, rutinas y relaciones. La no clasificación afecta directamente la convivencia nacional como la Interrupción de los espacios de encuentro pues la participación de la selección es una excusa legítima para la socialización. Sin ella, se registra una drástica reducción en la frecuencia e intensidad de reuniones en hogares, encuentros en bares y celebraciones colectivas.
Además, el Mundial facilita la conexión entre personas de diversos contextos sociales, generaciones y niveles de afinidad con el deporte. Al no jugar la Sele, las reuniones se vuelven menos convocantes y se pierde un importante mecanismo de integración y unión colectiva.
"El Mundial es como un ritual... la gente se reúne, comparte, y cuando no está Costa Rica se pierde esa unión", destaca una estudiante de 21 años entrevistada en el estudio, mientras que un exfutbolista de 45 años añade: "No hay reuniones, no hay parrilladas, no hay ese ambiente... cuando juega la selección todo el mundo se junta".
El mundial que no impulsó la economía
El estudio destaca que el Mundial funciona como un acelerador económico temporal impulsado por el "consumo emocional". Al no participar la selección, hay una caída en el consumo de la experiencia colectiva como en bares, restaurantes, supermercados y comercios minoristas.
Hay un golpe a la economía informal y emprendimientos, la venta estacional de camisetas, banderas, artículos alusivos y productos personalizados —que representa una fuente de ingresos para muchos hogares— desaparece por completo sin la presencia del equipo nacional. También se reduce la industria publicitaria y de patrocinios.

