Bibliotecas que transforman comunidades: el TCU de la UCR que lleva el aprendizaje y la cultura más allá de los libros
Los cursos y talleres están dirigidos para todo el público; desde niños y niñas de primera infancia, hasta adultos mayores. Foto: Archivo OCI.
¿Qué se imagina cuando lee la palabra biblioteca? Para algunos, sigue siendo un lugar para consultar libros o estudiar en silencio, otros, podrían pensar que son lugares en peligro de extinción. Sin embargo, en distintas comunidades, estos espacios se han convertido en puntos de encuentro donde se aprende inglés, se recibe apoyo académico, se desarrollan habilidades tecnológicas, se promueve la lectura y hasta se practican actividades artísticas y recreativas.
Detrás de muchas de estas iniciativas se encuentra el Trabajo Comunal Universitario (TCU) de la Universidad de Costa Rica (UCR) que reúne a personas estudiantes de diversas carreras para responder y colaborar con las necesidades identificadas por bibliotecas públicas, organizaciones comunitarias e instituciones culturales, en las zonas de Heredia y Alajuela específicamente.
“El TCU-794 ofrece actividades para todas las personas que se desarrollan en conjunto con la comunidad, tomando en cuenta sus necesidades y también valorando los conocimientos que tienen nuestros estudiantes estas actividades son gratuitas, permiten a las personas desarrollar habilidades, aprender sobre muchos temas y acceder a espacios inclusivos”, explicó Daniela Rodríguez, una de las coordinadoras del proyecto.
Actualmente, el TCU trabaja principalmente en la Biblioteca Pública de Heredia, la Biblioteca Municipal de San Rafael de Heredia, la Biblioteca Pública de Alajuela, la Biblioteca Pública de Atenas, el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría y asociaciones de desarrollo comunal.
En estos puntos, los estudiantes de diversas profesiones de la UCR ayudan a desarrollar actividades para niños y adultos, que abarcan desde el fomento de la lectura hasta talleres de pintura, cursos básicos de tecnología, capacitación en herramientas digitales como Canva, tutorías académicas para estudiantes de todas las edades, actividades de yoga, alfabetización informacional y acompañamiento a personas adultas mayores. Todo esto en la biblioteca del barrio.
Daniela Rodríguez Valerio, coordinadora del TCU 794
“Es importante tomar en cuenta que este tipo de instituciones con las que trabajamos suelen trabajar con recursos económicos y con personal limitado, entonces también los estudiantes llegan a aportar, a fortalecer sus procesos, sus labores y a minimizar estas carencias que se presentan en estos lugares”, añadió Rodríguez.
Además, mediante alianzas con otros proyectos universitarios, el TCU ha llegado a territorios indígenas y zonas rurales como Guatuso y Talamanca, donde se han realizado talleres educativos y se han creado espacios de lectura para niñas y niños.
Transformación en las comunidades
Las personas usuarias de las bibliotecas destacan los beneficios que estos programas generan en su vida cotidiana. Lizeth Aguilar Escalante participa en talleres de tejido, filigrana y manualidades. Para ella, estos espacios representan una oportunidad para aprender, socializar y mantenerse activa.
"A todas nos ayuda bastante. Así no está uno todo el día encerrado en la casa, sino que comparte, aprende, hace amistades y se toma un cafecito. Uno sale, se motiva y aprende y puede llegar a hacer hasta un emprendimiento con las que cosas que uno aprende aquí”, comentó alegre.
Lizeth Aguilar y Dijia Olivas, participantes de los talleres del TCU, cuentan su experiencia
Una experiencia similar comparte Dijia Olivas Soto, de 73 años, quien ha participado en cursos de inglés, tecnología, memoria y bisutería.
“A mí me ha servido muchísimo porque paso ocupada. Los adultos mayores nos hemos ido quedando un poco atrás porque el mundo dio una vuelta enorme con la tecnología, pero gracias a estos cursos por lo menos nos podemos desenvolver, afirmó.
La informaciones sobre los cursos están disponibles en las diferentes redes sociales de las bibliotecas y asociaciones.

