Contar para Acompañar, Contar para Aprender 2026
La segunda edición de la jornada Contar para Acompañar, Contar para Aprender reunió a 120 personas docentes, en torno a una idea sencilla: las personas docentes pueden aprender unas de otras. Su principal objetivo es fortalecer la docencia universitaria como una comunidad de aprendizaje, mediante el intercambio de experiencias pedagógicas, la reflexión académica sobre la práctica docente y el reconocimiento de iniciativas innovadoras, humanistas e interdisciplinarias que contribuyen a enriquecer el aprendizaje del estudiantado y a visibilizar el quehacer docente en la Universidad de Costa Rica.
La actividad inició con una dramatización estudiantil titulada Cuando es bueno y cuando es malo: profes que marcan vidas que, a través del humor y situaciones reconocibles para cualquier persona universitaria, recordó el impacto que puede tener una persona docente en la trayectoria académica y personal de sus estudiantes.
Estudiantes Andrés Sibaja Gamboa y Jessica María Sáenz Sanabria del Programa de Voluntariado dramatizaron una conversación en el pretil sobre sus docentes. Foto: Yassiel Arguedas Varela.
El vicerrector de Docencia, el M. Sc. M.L Jáirol Núñez Moya, en sus palabras de apertura aseveró que “la formación docente, debe ser entendida como un proceso transversal y continuo en todas las áreas del conocimiento, una condición siempre necesaria para seguir cumpliendo con la misión de esta casa de estudios y con nuestra gran responsabilidad con el estudiantado. Hoy nuestros docentes más que nunca deben conversar sobre esto y aprender juntos: en comunidad.”
El corazón de la jornada lo constituyeron las exposiciones docentes
Profesoras y profesores de Química, Agronomía, Humanidades, Matemática, Odontología, Farmacia, Artes Musicales, Literatura, Biología, Nutrición, Imagenología, Bibliotecología, Administración Educativa y Ciencias del Movimiento Humano compartieron experiencias que normalmente ocurren en el aula.
Todas las presentaciones partieron de una misma pregunta: ¿cómo lograr que el estudiantado aprenda mejor? Las experiencias fueron diversas. En el primer bloque Docencia que Conecta, Elena Araya Torres habló de sus estrategias —herramientas pedagógicas— para conectar con las personas estudiantes en entornos virtuales. Andrea Ruiz Zapata mostró cómo en su curso de Agronomía, las bitácoras de aprendizaje convierten la escritura en un instrumento para aprender y retroalimentar, no solo para comunicar el cumplimiento de objetivos del curso. Gaudy Jiménez Ordónez compartió estrategias para transformar la evaluación en matemáticas como una oportunidad de crecimiento, en lugar de una fuente de ansiedad. María Marta López Pacheco explicó que emplea la evaluación formativa con acompañamiento docente cercano, lo cual favorece el aprendizaje del canto de manera significativa.
Otras experiencias exploraron territorios menos convencionales, en el segundo bloque Docencia que Innova, Ruth Espinoza Cascante, por su parte, presentó dinámicas como las Pijamadas Literarias para cultivar la escritura creativa en espacios de confianza.
Alejandro Leal Esquivel utilizó el método socrático y casos de bioética para demostrar que el aprendizaje se vuelve profundo cuando logra contextualizar la realidad. Grettel Mora Coto conectó la neuroeducación con el diseño de experiencias de aprendizaje, lo que planteó que el reto contemporáneo no sea transferir contenidos, sino crear condiciones para que sean aprendidos.
En el tercer bloque de exposiciones Docencia que Experimenta, la profesora Johanna Sandí Lizano compartió con el público una estrategia de memorización a través de la invención de canciones con IA con el contenido del curso, por ejemplo, compuestos químicos en farmacología para memorizar mecanismos de acción de medicamentos. Luis Adrián Herrera Ocampo narró la transformación digital de un curso de anatomía dental que antes dependía del yeso y la práctica manual, creando métodos para estandarizar el aprendizaje durante la pandemia. Irene Mora Hidalgo y Adriana Camacho González presentaron una experiencia interdisciplinaria entre nutrición e imagenología que puso en evidencia algo que el mundo profesional sabe bien: los problemas reales no vienen divididos por carreras. Y, para finalizar el profesor Luis Fernando Aragón llevó a sus estudiantes de ciencias del movimiento humano a aprender salvamento acuático en playas y ríos, recordando que algunas lecciones solo pueden aprenderse, cuando la realidad, se convierte en el aula.
Seguidamente, las personas participantes disfrutaron la conferencia “De la neurona al aula: entender el cerebro para redescubrir el placer de aprender”, a cargo del Dr. Jaime Fornaguera Trías, investigador del Centro de Investigación en Neurociencias de la UCR. La presentación conectó los hallazgos de la neurociencia con la práctica cotidiana del aula y recordó que el aprendizaje implica mucho más que transmitir información: significa crear condiciones para que el aprendizaje ocurra. Al cerrar la jornada quedó una certeza compartida: cuando una persona docente decide compartir con otra lo que ha aprendido en su propio camino, todos podemos aprender a innovar juntos.
Para finalizar la jornada, se presentó el primer concierto del proyecto Pura Clásica de la escuela de Estudios Generales, a cargo de la reconocida pianista holandesa Gile Bae, quien presentó sus interpretaciones en vivo de Variaciones de Goldberg de J. S. Bach para nuestro personal docente y público en general.
Contar para Acompañar, Contar para Aprender 2026
Resumen de la actividad Contar para Acompañar, Contar para Aprender 2026. Foto: Archivo OCI.
De esta manera, desde la Rifed se visibiliza el quehacer cotidiano del profesorado, se reconoce su aporte a la formación estudiantil, y se comparten experiencias transferibles que inspiran nuevas formas de mediar el aprendizaje desde el vínculo pedagógico.
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