Voz experta: Muchas gracias, don Gastón
El pasado 12 de marzo de 2026, a las puertas de sus 93 años, partió Gastón Gaínza Álvarez, exprofesor de la Universidad de Costa Rica, de la Universidad Nacional y de la Universidad Austral de Chile.
Su familia dejó España en medio de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) y se instaló en Chile. Gastón recuerda en una entrevista publicada en el año 2015 que su casa “era como una frontera” entre las costumbres vascas de su familia y su infancia en Chile: “De la puerta de calle para afuera, yo tenía que ser chileno porque, si no, los pillastres [pillos] de mis años con los que jugaba se reían de mí. […] En el fondo me sentía tratado como marica y, en esos años, con la homofobia reinante, era intolerable”.
Entre 1963 y 1966, fue secretario general de la Universidad Austral de Chile, donde también se desempeñó como decano de la Facultad de Filosofía y Letras y director del Instituto de Filología.
En el contexto del golpe militar contra el Gobierno de Salvador Allende, estuvo preso y luego se le dictó detención domiciliaria. En marzo de 1974, salió de Chile con destino a Costa Rica. A su llegada, se instaló en unos apartamentos situados junto a la librería Nueva Década, propiedad de su entrañable amigo Eduardo Montesinos. Lo primero que adquirió fue un colchón en un negocio llamado La Bilbaína, ubicado donde hoy está el Outlet Mall.
El mismo día en que llegó, ofreció su primera clase en la Escuela de Estudios Generales, cuyo director de entonces, Isaac Felipe Azofeifa, había estudiado en Chile, en el marco de la “misión chilena”, que impulsó la reapertura de la Universidad de Costa Rica en 1940.
En la Universidad de Costa Rica, Gastón laboró en la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, así como en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva. Formó parte de muy diversas iniciativas universitarias, entre ellas las revistas Herencia y Escena, así como también del programa de Radio Universidad Compartiendo la palabra, hoy conducido por Guillermo Barzuna y Leonardo Dobles. Pocos años después se incorporó a la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la Universidad Nacional. En los años ochenta, estuvo dos años en la Universidad Nacional de Costa de Marfil y laboró en el Departamento de Lingüística Española.
En la trayectoria académica de Gastón se pueden distinguir al menos tres preocupaciones principales. La primera de ellas, la que le lleva a iniciar estudios de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, truncados por el golpe militar de Pinochet, es el análisis de modalidades del castellano en América Latina. A su llegada a Costa Rica facilitó cursos sobre castellano —no español, desde luego— de América Latina. La semiótica es una segunda gran preocupación que se nutre de lecturas durante su estancia en Costa de Marfil. Los discursos sociales, no exclusivamente construidos a partir del lenguaje verbal, son discutidos a partir de diversas perspectivas teóricas y metodológicas. Las identidades culturales constituyen una tercera preocupación presente en su trabajo académico e intelectual. Quizá sea en este tercer tópico en el que su biografía y sus preocupaciones se entrecrucen con mayor intensidad.
Gastón Gainza llegó al país en 1974. En la Universidad de Costa Rica laboró en la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, así como en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva. Foto: Archivo OCI.
En uno de los artículos publicados por Gastón, titulado Pespuntes de semiótica, publicado en el año 2000, se lee: “Las prácticas significantes, los textos producidos por ellas, los géneros discursivos materializados por los textos, los sistemas sígnicos y las estrategias discursivas, conforman la semiosis social, cuyo objeto y propósito es el intercambio de sentido. Este es el origen y el fin de la comunicación, la causa y el efecto de los procesos comunicativos”. Las décadas siguientes confirman la enorme importancia de los discursos sociales en la conformación de visiones e imaginarios colectivos. “Los signos de los tiempos son los tiempos de los signos” son un resumen de estos tiempos.
De Gastón aprendí a emplear casos y prácticas como recursos pedagógicos en las clases. Mi encuentro con Gastón me permitió, además, entrar en contacto con la obra de Mijail Bajtín, un autor que ha viajado conmigo por años y que leí por primera vez en el seminario que él nos ofreció. Con los años, continué leyendo otros libros de Bajtín y también los publicados por Valentin Voloshinov y Pavel Medvedev. Bajtín y sus colegas contribuyeron a trascender la distinción entre lengua y habla, y abrieron nuevas alamedas para comprender el lugar del otro en la conformación del sí mismo. Bajtín ha estado muy presente en mis trabajos sobre migraciones.
En el año 2012, la Biblioteca Arturo Agüero Chaves de la Sede de Occidente recibió la colección personal de Gastón. “Que los libros se multipliquen en la mirada ávida de los lectores, en una Sede de la UCR que yo he amado siempre”, manifestó en la ceremonia de entrega. Cinco años más tarde, en 2017, se creó la Cátedra conmemorativa Gastón Gaínza Álvarez: Culturas e Identidades, adscrita al Centro de Investigación en Identidades y Cultura Latinoamericanas (Ciicla).
A propósito de su partida física, la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades Universidad Austral de Chile, la Dra. Karen Alfaro Monsalve, manifestó: “su figura encarna la tradición humanista y que su dedicación y sus preocupaciones dentro de otras, la dialectología, la filología y la enseñanza, cierto, de la lengua en esta época llamada castellano, son elementos que resultan fundamentales de destacar respecto al reconocimiento que tiene Gaínza por su quehacer como académico e investigador, pero también la dimensión y su compromiso político con las transformaciones que se desarrollaron en nuestro país en la década del 60 y 70, con la convicción de que el espacio universitario debía democratizarse y con la convicción también de que era importante que la universidad y los académicos acompañaran los procesos de transformación social que se desarrollaron bajo el gobierno del presidente Salvador Allende”.
Desde 1989, Gastón residió en la urbanización Guaymí, ubicada en Sabanilla de Montes de Oca. Él se ocupó, durante muchos años, de preparar el boletín del barrio. En los desayunos que se organizaban para recaudar fondos, las empanadas chilenas eran muy apetecidas.
Su compañera, Iveth Inostroza Sotomayor, también chilena, fue directora de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional entre 1995 y 1999. Falleció en 2022.
A Gastón le sobreviven sus hijos Rodrigo, Maite, Álvaro y Gonzalo.
