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Entrevista al Dr. David Loría Masís

“En Costa Rica hay roedores con hantavirus, pero no casos humanos registrados”

El Dr. David Loría, virólogo de la Universidad de Costa Rica (UCR), explica cómo se transmite la enfermedad, por qué puede ser letal y cuáles medidas son clave para reducir el riesgo de contagio
11 jun 2026Salud
Dr. David Loría

El Dr. David Loría dedica su trabajo científico al estudio de la inmunología, la virología y el desarrollo de vacunas, áreas clave para comprender cómo actúan los virus, fortalecer las defensas del organismo y proteger la salud pública. 

Foto: Anel Kenjekeeva.

¿Le resulta familiar la palabra hantavirus? Es probable que sí. En los últimos meses, este virus (particularmente la cepa Andes) ha captado la atención mediática internacional tras un brote ocurrido a inicios de mayo del 2026, en un crucero con ruta hacia el Atlántico sur y la Patagonia chilena.

Si bien este virus no es nuevo, pues se descubrió en los años cincuenta durante la Guerra de Corea, su peligrosidad continúa siendo motivo de preocupación para la salud pública mundial. ¿La razón principal? Las más de 30 cepas virales de su género (Orthohantavirus) descritas por la ciencia.

Diversos artículos científicos, como el publicado en el 2020 por la revista Pathogens, afirman que, de ese grupo, al menos seis concentran la mayoría de los casos graves reportados a nivel mundial. Entre ellas, las cepas Hantaan, Seoul, Puumala, Dobrava-Belgrade, Andes y el “Sin Nombre”.

El contagio es mucho más simple de lo que se suele imaginar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la transmisión del virus puede darse por la inhalación de partículas provenientes de las secreciones de roedores infectados, así como por el contacto directo con sus excrementos, saliva y orina, o bien, por superficies contaminadas. 

En casos muy específicos, como los de la cepa Andes, el virus puede generar un contagio de persona a persona, siempre y cuando exista un contacto estrecho y prolongado.

El período de incubación suele durar entre pocos días a seis semanas después de la exposición y, una vez adquirida la infección, el virus puede generar dos síndromes clínicos distintos.

Uno es la fiebre hemorrágica con síndrome renal por hantavirus y el otro es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Este último es el más característico del continente americano. Ambos generan fiebre, trombocitopenia (plaquetas bajas), leucocitosis (aumento de glóbulos blancos) y pueden llevar al fallecimiento.

“Las infecciones por hantavirus son relativamente poco frecuentes a nivel mundial, pero se asocian con una tasa de letalidad de 1 % a 15 % en Asia y Europa, y de hasta un 50 % en las Américas. En todo el mundo, se estima que cada año ocurren entre 10 000 y más de 100 000 infecciones, con la mayor carga de casos concentrada en Asia y Europa”, afirma la OMS. 

La presencia del virus también está en Costa Rica. Un estudio de la revista científica Medicina (Buenos Aires) del 2006 señala que en el país existen roedores con hantavirus. 

Por eso, para comprender mejor este tema, el Dr. David Loría Masís, especialista en virología e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR), nos explica las generalidades del virus, si el país podría experimentar un brote similar y qué factores favorecerían la transmisión a nivel local.
A continuación, la entrevista.

El virus

—¿Qué es exactamente el hantavirus y por qué genera tanta preocupación a nivel mundial?

Los hantavirus son un grupo de muchos virus que son muy normales en ratones. Prácticamente, todas las poblaciones de ratones tienen hantavirus. Podríamos decir que hay una cepa de hantavirus por especie de ratón que se libera en heces y orina. 

Este virus es de preocupación mundial por la severa sintomatología que causa. Las personas se exponen a estos aerosoles de los roedores, las partículas entran por la nariz y la gente se infecta. Igual, puede ser que la persona tocó con la mano una superficie, donde estaban las heces o las orinas del roedor, y se inocula la nariz con la propia mano.

A esta transmisión se le llama un brinco de especie. Cuando el virus logra brincar al humano, se da una sintomatología muy severa. El paciente tiene una alta probabilidad de fallecer y, si no fallece, va a tener un cuadro bien complicado. 

—Hay varios tipos de hantavirus, pero solo se generan dos síndromes clínicos distintos, ¿es así?

Hay dos grandes grupos de hantavirus, por así decirlo. Unos que se llaman los hantavirus del Viejo Mundo, que es todo Asia y Europa. Este virus afecta más a los riñones. Entonces, el paciente tiene problemas renales. 

Los hantavirus del Nuevo Mundo, es decir, de las Américas, tienen la sintomatología compartida, pero, además, atacan en particular los pulmones y causan un síndrome de distrés respiratorio —dificultad respiratoria aguda—, en el cual el paciente fallece por incapacidad de incorporar oxígeno al torrente sanguíneo. 

—¿Por qué? ¿Qué particularidades específicas tiene el virus que lo hacen tan letal?

Porque, a diferencia de otros virus, el hantavirus llega a lo que llamamos “las fábricas virales”, que son el bazo y el hígado. Ahí es donde se potencia la infección y, después de ahí, salen trillones de partículas virales que van a infectar, prácticamente, todo el cuerpo. 

Así, se da un proceso de inflamación sistémica que lleva al choque hipovolémico y al fallecimiento del paciente.

—Además, al ser un virus que afecta en un inicio el sistema respiratorio, supongo que los síntomas que ocasiona se podrían confundir con otro virus.

Sí. El virus genera un malestar general, un cuadro tipo influenza, dolor de cabeza, dolor de cuerpo y extremidades, que tiende a confundirse con cualquier cuadro respiratorio.

Hantavirus

El virus ingresa por las vías respiratorias, llega a los pulmones y puede causar una enfermedad grave. Diseño efectuado por Rafael Espinoza.

El avance del virus 

—Después de la exposición, ¿cuánto dura el virus incubando?

El virus entra por la nariz o por contacto directo al sistema respiratorio. A diferencia del SARS-CoV-2, este virus sí va a la sangre y llega a otros órganos. El virus del COVID se quedaba muy restringido en el sistema respiratorio, el hantavirus no.

Entonces, ese período de incubación va a ser un poco más largo. Puede tomarse entre una semana a 15 días en presentarse la sintomatología severa.

—¿El virus se puede transmitir de persona a persona?

Depende de la cepa. El virus Andes, que es uno de los de mayor preocupación, sí. En este virus ya se ha reportado que puede haber transmisión, no solo del ratón hacia el humano, sino que también entre humano y humano. Esa es la particularidad de esta cepa.

Por supuesto, va a depender mucho del ambiente en el que estemos. Argentina y Chile han tenido brotes de este virus con cierta regularidad, con transmisiones de humano a humano. Casi siempre se considera que el mecanismo de transmisión tiene que ser mediante un contacto muy estrecho.

Eso sí, este virus no es tan transmisible como el del COVID o cualquier otro virus respiratorio. El hantavirus es más difícil de transmitir. Lo único que facilita la tasa de transmisión es que la persona esté en lugares confinados que le induzcan a estar en un contacto más estrecho.

—Cuando una persona contrae el virus, ¿cuáles son los primeros síntomas en manifestarse?

Lo primero es un malestar general, un cuadro tipo influenza, dolor de cabeza, dolor de cuerpo y extremidades. Esto se puede confundir con cualquier otro cuadro respiratorio que poco a poco se va a ir empeorando y, al final, hay una complicación pulmonar en donde habrá falta de aire y de oxígeno

Entonces, usted se siente aún más fatigado. El paciente puede llegar a tener la mente nublada, como se dice coloquialmente. Luego, ya se complica con el distrés respiratorio, porque el paciente no puede hacer intercambio de oxígeno. 

—¿Hay tratamientos o vacunas disponibles?

No hay vacuna para el virus en específico, pero sí hay un tratamiento sintomático. Este tratamiento consiste, básicamente, en tratar la sintomatología que presenta el paciente. No elimina el virus. 

Ahora bien, la mortalidad sí va a variar mucho según el acceso que el paciente tenga a cuidados intensivos y al control hospitalario, que es como una ayuda para que el cuerpo resista mientras el sistema inmune elimina el virus.

—¿Por qué, si es un virus que se identificó en los años cincuenta por primera vez, en la Guerra de Corea, no se ha generado una vacuna?

Porque los casos son reducidos y la ciencia no conoce cuáles son las respuestas inmunológicas que protegen. El brote aparece y luego deja de circular el virus. Entonces, no sabemos si la gente que se infectó una primera vez se reinfecta o queda protegida. Al ser un brote, es más difícil tener los datos para el análisis. 

¿Estaría Costa Rica preparada? 

—¿Alguna vez en Costa Rica se han presentado casos de este virus? 

No tenemos datos de brotes del virus en Costa Rica. Lo que sí sabemos es que el virus Choclo en Panamá circula y que hay brotes esporádicos cada cierto tiempo en ese país.  

Por otra parte, en Costa Rica, nuestras poblaciones de roedores tienen sus propios hantavirus, pero todavía no hemos visto casos a nivel humano.

—En caso de que se diera un brote en Costa Rica, ¿el país estaría preparado?

Sí, claro que sí. El Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa) tiene la metodología diagnóstica necesaria para identificar el virus y posee los protocolos estructurados. 

Como le digo, este no es un virus que nos va a tomar desprevenidos. Sabemos de la existencia del virus, cómo suceden los brotes, qué sucede durante los brotes y cómo se maneja el brote. Entonces, Costa Rica está preparado.

—¿Qué elementos facilitan la transmisión de la enfermedad?

Lo que se ha visto es que el movimiento humano facilita la exposición a las poblaciones de roedores y aumenta el riesgo de infección.

Lo que está sucediendo es que las poblaciones de roedores son atraídas hacia las casas. Los brotes son intradomiciliares y afectan tanto a hombres como a mujeres, adultos y niños por igual.

El riesgo de infección por hantavirus continúa siendo una suma de exposiciones potenciales asociadas con la ubicación, construcción de sitios de trabajo, viviendas y actividades personales en sitios de infestación de roedores. Los campos de cultivo son uno de los sitios más expuestos, por ejemplo.

—¿Hay poblaciones más vulnerables ante el virus? Recuerdo que, con el SARS-CoV-2, las personas con enfermedades crónicas de fondo eran las más susceptibles.

No sabemos. Han sido pocos casos y no se sabe cómo se comportaría en una población extendida.
Por ejemplo, hubo un brote del virus en Estados Unidos. A este virus se le llamó el virus “Sin Nombre” y afectó a una población de atletas sanos, jóvenes masculinos, quienes se infectaron con una alta tasa de letalidad. 

En Argentina, la población más propensa es la que trabaja en los campos y, en Bolivia, los roedores entran a los domicilios donde habita la gente. Entonces, no hay claridad de cómo se comportaría el virus en una población general y cuáles serían las personas más susceptibles. 

—Finalmente, ¿cuál es el principal mensaje que le podemos dar a la población para prevenir esta severa enfermedad? Porque, como usted dice, no tenemos casos en el país, pero sí roedores con el virus. 

Primero, que entendamos que estos brotes ocurren cada dos o tres años. En el caso de Costa Rica, la recomendación es limpiar bien los hogares, almacenar bien los alimentos y los granos para evitar que los roedores lleguen, cerrar las salidas de las alcantarillas y siempre mantener el constante lavado de manos.

La higiene es fundamental, sobre todo la limpieza dentro de las casas de habitación, para evitar que las poblaciones de roedores entren. El virus, en realidad, es muy fácil de destruir. Cualquier detergente suave lo puede desnaturalizar.

Jenniffer Jiménez Córdoba
Jenniffer Jiménez Córdoba
Periodista Oficina de Comunicación Institucional
Áreas de Cobertura: Ciencias de la Salud, Administración Superior
jenniffer.jitmpcmenezcordoba  @ucrezmc.ac.cr

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