¿Lava el pollo antes de cocinarlo? Esta práctica podría generar un riesgo mayor para su salud
Según la Encuesta Actualidades 2020, el pollo se posiciona como la carne blanca más consumida en Costa Rica. Cerca del 97 % de la población afirmó consumirla.
Si usted es de las personas que considera que lavar el pollo crudo antes de cocinarlo permite que esté más limpio, higiénico y, por lo tanto, que sea más seguro, le sorprenderá saber que la ciencia indica lo contrario.
De acuerdo con un reciente estudio divulgado en abril del 2024 por la revista científica Food Control, y en el cual se analizaron las prácticas de manipulación de pollo crudo de más de 2 000 personas en ocho países del Sudeste Asiático, lavar esta carne antes de cocinarla podría aumentar de manera considerable el riesgo de contaminación cruzada en la cocina y generar severas enfermedades. ¿Por qué? Por la dispersión de microorganismos.
Cuando se lava el pollo, se pueden generar salpicaduras que llegan a las superficies, los utensilios y a otros alimentos. Lo anterior favorece la transferencia de patógenos presentes en la carne cruda hacia distintos puntos de la cocina, lo que incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.
La Dra. Carolina Chaves Ulate y la Dra. Diana Mora Lee, microbiólogas de la Universidad de Costa Rica (UCR), opinan lo mismo. Para la Dra. Mora, por ejemplo, el pollo crudo tiene varios microorganismos que pueden causar enfermedades. Dos de los más conocidos son la Salmonella y la Campylobacter —bacterias que generan cuadros intestinales agudos que pueden generar el fallecimiento—.
“No se recomienda lavar el pollo. Pero, si aún así la persona desea lavarlo, lo recomendable es que, a la hora de realizar este proceso de lavado, no haya ningún utensilio de cocina como platos, vasos o alimentos que no se vayan a procesar con calor. Por ejemplo, la lechuga, el tomate o una ensalada”, expuso la Dra. Chaves.
Lo ideal, comentó la Dra. Chaves, es que luego de hacer el lavado del pollo se higienice bien todas las zonas que entraron en contacto con esa carne. Para ello, se requiere usar bastante agua, jabón y una esponja distinta a la que se utiliza para lavar los platos. Posterior a esta limpieza, se puede utilizar algún tipo de desinfectante, como agua clorada o agua caliente, para luego volver a utilizar la superficie con mayor seguridad.
“Otra recomendación es que tengamos en la cocina tablas para diferentes cosas, idealmente, de diferentes colores para identificarlas. Entonces, podemos tener una tabla para picar frutas y vegetales, otra tabla para carnes y otra para lácteos”, dijo la experta.
Adicionalmente, la Dra. Chaves recomienda evitar las comidas tibias, las cuales pueden contener microorganismos que no han sido eliminados porque el calor es insuficiente. Por eso, es vital asegurar que en los alimentos que requieran cocción lleguen a temperaturas mayores a los 70°C.
Finalmente, recordó la Dra. Mora, es vital mantener un constante lavado de manos en la cocina, especialmente, de un alimento a otro, para evitar la contaminación cruzada.
