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Conversatorio "La solución costarricense" con el Dr. Miguel Ángel Rodríguez 

Seremos un montón de humanos siguiendo órdenes, ¿o…? 

2 jun 2026Economía
MAR

Dr. Miguel Ángel Rodríguez en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas. Imagen tomada durante el homenaje póstumo al profesor José Joaquín Trejos Fernández. Foto: Laura Rodríguez.

 Las alternativas son dos: o se fortalecen las democracias o nos precipitamos hacia una gran centralización, con unos cuantos dueños de grandes tecnologías y un montón de humanos que seguiremos órdenes.  

Esa es la reflexión sobre los tiempos actuales que realizó el expresidente Dr. Miguel Ángel Rodríguez Echeverría durante un conversatorio en el mes de mayo del 2026 con estudiantes de la Escuela de Administración Pública de la Universidad de Costa Rica.  
 
La pregunta que generó la anterior reflexión la realizó la estudiante de Katherine Zúñiga, al pedir criterio del economista sobre los procesos de centralización de poder evidenciados en últimos procesos electorales.
 
Él respondió con el ejemplo de Hungría donde después de 16 años de un Gobierno del partido extremista y conservador, que logró concentrar el poder, cambiar jueces, apoderarse de los medios de comunicación, del Banco Central y de otras instituciones; ese partido perdió las elecciones, porque se impuso un grupo social conservador, pero con más claridad sobre las libertades humanas.  
 
“(En Costa Rica) hay que pensar con mucha inteligencia qué es lo que se necesita. Yo creo que una mezcla de un conservadurismo moderado, con apertura a una ortodoxia económica mucho más moderna”, puntualizó Rodríguez.
 
El expresidente duda de si esa fórmula genere resultados en Costa Rica, pero anima “hay que lanzarse”, aunque reconoce que pueden pasar 20 años de pelea antes de lograr el cambio.  
 
”Y ahí van las sociedades, para acá, para allá, para allá. Lo que queremos es que, entre subes y bajas, al final las sociedades vayan mejorando, o que caigamos en un mundo; que yo no quisiera para mis hijos, ni mis nietos, ni mis bisnietos; en un mundo de gran centralización y unos cuantos dueños de enormes tecnologías que concentren todos los recursos y de un montón de humanos que sigamos órdenes. No me gusta ese segundo”, aseguró el expresidente. 

La reflexión no puede descontextualizarse, en mayo pasado, nuevas noticias de visas estadounidenses retiradas a miembros de juntas directivas que lideran medios de comunicación en Costa Rica; el deterioro de la libertad de expresión en el país y los escándalos del Hondurasgate, la invertigación publicada por Diario Red, van marcando el ritmo de la realidad en la que se observa una influencia internacional en asuntos internos, por lo que hay que volver a hablar de la autodeterminación de las naciones. 

El expresidente Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, licenciado en Economía y Derecho por la Universidad de Costa Rica y doctor en Economía por la Universidad de California Berkeley, fue docente en la UCR desde 1963 y hasta el 2017.  
 
En esta ocasión volvió a las aulas para conversar con estudiantes de la Escuela de Administración Pública sobre su libro La solución costarricense. La iniciativa, liderada por la docente M. Sc. Allison Quesada Agüero; quien señala que la publicación, que data del 2003, plantea retos nacionales que siguen vigentes y que han supuesto una reflexión y ejecución de procesos que sucedieron incluso cuando la mayoría de las personas estudiantes presentes en el aula no habían nacido.  

Se evidenció que los problema nacionales no nacieron hoy, que pasaron décadas en las que se hicieron mal las cosas, que los recursos por si solos no resuelven nada, pero que la ruta entre subes y bajas prometía avances, hoy eso no es claro. 

El FEES y la educación  

Hoy, el financiamiento de la educación superior pública se plantea con un crecimiento del 0 % y un retroceso generalizado en la calidad de la educación. En el 2003 se buscaba una economía del conocimiento, hubo retos que no se superaron desde entonces, pero hoy incluso frente al desafío de la inteligencia artificial la búsqueda del conocimiento no parece prioridad.  

"Mi ministro de Educación, Guillermo Vargas, era del área de matemáticas y yo hice mi doctorado en Economía Matemática, teníamos la visión de las matemáticas como el lenguaje más importante para el desarrollo de la ciencia, y nos preocupaba el mal desempeño de los colegiales en matemáticas (...) encontramos que en esa materia era donde había una mayor proporción de profesorado que no tenía estudios universitarios. Pasaron los años, Guillermo murió, yo seguí escribiendo, allá por el año 2009, 2010, se hizo un examen a profesores de matemáticas y casi el 50 % no lo aprobó. Este sigue siendo el problema, los docentes no están preparados, ahora tienen título, pero les falta conocimiento".  
 
Son problemas de base, que no se han resuelto hasta la fecha. Al final la educación es el proceso que se lleva a cabo entre el profesor, el maestro y los alumnos en el aula, todo lo demás son adornos, instrumentos para ello. Pero, si el que llega a estar en el aula no está preparado para manejar el tema, no hay manera de que el resultado cambie. La medición de las pruebas PISA constatan que la salimos mal ya desde el 2009, peor en las del 2012 y del 2015, peor en las del 2018 y peor en las del 2022. “Me daba mucho miedo cómo vamos a salir en la del 2025”.
 
“Pero no se trataba de solo dinero. Yo creo que a veces se cree que con recursos se resuelven los problemas y no. Los recursos mal empleados no resuelven los problemas y yo creo que hoy día estamos sufriendo la consecuencia de cosas que se han hecho muy equivocadamente en los últimos las últimas décadas en el sector educativo”, compartió Rodríguez

Sobre el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) durante la administración Rodríguez Echeverría el gobierno propuso a los rectores un porcentaje proporcional al crecimiento del Producto Interno Bruto, durante esos cuatro años, por lo tanto, no hubo negociación del FEES. Una muestra del interés en lograr ese camino.  

 
Sobre la solidaridad 

En una sociedad cada vez más individualista y polarizada la solidaridad se vuelve más importante porque permite reconstruir los vínculos colectivos que tienden a debilitarse.  

Así se trae a la memoria la iniciativa del “Triángulo de la Solidaridad” que facilitaba que distintos actores —municipalidades, instituciones del Estado y organizaciones comunitarias— trabajaran de forma conjunta para definir prioridades, financiar y resolver problemas comunes.  

“El Triángulo de la Solidaridad fue una de las iniciativas costarricenses más exitosas aplicadas en el corto plazo”.  
 
Permitió que cada cantón estableciera sus prioridades en conjunto con el Gobierno local, las instituciones nacionales presentes en el cantón y las asociaciones de desarrollo.  
 
Este tipo de mecanismos generó cooperación, diálogo y sentido de pertenencia, elementos que se pierden cuando predomina el enfoque individual. Por eso, en contextos donde las personas actúan de forma más aislada, es necesario fortalecer espacios que promuevan la coordinación y la acción conjunta para alcanzar objetivos que beneficien a toda la comunidad. 
 
Además, la solidaridad es crucial hoy porque no solo implica identificar necesidades colectivas, sino también ponerse de acuerdo en cómo resolverlas, financiarlas y supervisarlas.  

Sobre la humildad democrática  

“Uno cuando está en una posición de dirigir un país, una empresa muy grande, una universidad muy grande, tiene distintas cosas que puede hacer. Yo las catalogué arbitrariamente en: grandes reformas, cambios estructurales; el manejo día a día y en el estilo, que es cómo hacerlo, la manera de dirigir las cosas” . 

 La humildad democrática es el estilo y el saber que en la acción política y social no hay un camino lineal de éxito, sino un proceso constante de avances parciales, retrocesos y ajustes. Implica reconocer que, aunque se tengan propuestas claras y se actúe con convicción, no todo lo que se pretende se podrá lograr. En este sentido, gobernar o tomar decisiones colectivas no consiste en imponer una visión, sino en aceptar que será necesario negociar, ceder y modificar ideas en función de las realidades y de la participación de otros actores. 
 
Desde esta perspectiva, la humildad democrática se relaciona directamente con la idea de ganar y perder de manera constructiva. No se trata de alcanzar victorias absolutas ni de evitar derrotas, sino de entender que cada avance es el resultado de acuerdos imperfectos.  

Finalmente, esta forma de entender la democracia promueve una actitud realista y constructiva frente a los desafíos colectivos. La humildad democrática reconoce la imperfección tanto de las personas como de las instituciones, y por eso plantea que el progreso se construye gradualmente, “avanzando en lo posible”. Esta visión es clave porque evita posturas extremas o rígidas y fomenta la colaboración, aceptando que el cambio verdadero se logra con tiempo, diálogo y disposición a ajustar las metas según lo que realmente se puede alcanzar en cada etapa. 

La mayoría de estudiantes presentes en este conversatorio no habían nacido en el 2003 cuando se publicó el libro que motivó la conversación, fue un documento más, con los que rindió cuentas la Administración Rodríguez y que recuerda que los problemas actuales no son nuevos y ciertamente recuerdan décadas de soluciones mal logradas que exigen nuevas visiones.  
 
Visiones que tengan “humildad democrática” que permitan los ciclos de alternancia en el poder y democracias fortalecidas o...  seguiremos órdenes de unos pocos dueños de grandes tecnologías.      

Conversatorio "La solución costarricense" con el Dr. Miguel Ángel Rodríguez

Taller de comunicación administrativa y académica edición 2026

Gabriela Mayorga López
Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Comunicación Institucional

gabriela.merkbayorgalopez  @ucrcmbu.ac.cr

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