Seremos un montón de humanos siguiendo órdenes, ¿o…?
Dr. Miguel Ángel Rodríguez en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas. Imagen tomada durante el homenaje póstumo al profesor José Joaquín Trejos Fernández. Foto: Laura Rodríguez.
Las alternativas son dos: o se fortalecen las democracias o nos precipitamos hacia una gran centralización, con unos cuantos dueños de grandes tecnologías y un montón de humanos que seguiremos órdenes.
Esa es la reflexión sobre los tiempos actuales que
realizó el expresidente Dr. Miguel Ángel Rodríguez
Echeverría durante un conversatorio en el mes de mayo del 2026
con estudiantes de la Escuela
de Administración Pública de la Universidad de Costa
Rica.
La pregunta que generó la anterior reflexión la realizó
la estudiante de Katherine Zúñiga, al pedir criterio
del economista sobre los procesos de centralización de poder
evidenciados en últimos procesos electorales.
Él respondió con el ejemplo de Hungría donde después de
16 años de un Gobierno del
partido extremista y conservador, que
logró concentrar el poder, cambiar jueces,
apoderarse de los medios de comunicación, del Banco
Central y de otras instituciones; ese partido
perdió las elecciones, porque se impuso un grupo
social conservador, pero con más claridad sobre
las libertades humanas.
“(En Costa Rica) hay que pensar con mucha inteligencia qué es lo
que se necesita. Yo creo que una mezcla de un conservadurismo
moderado, con apertura a una ortodoxia económica mucho más
moderna”, puntualizó Rodríguez.
El expresidente duda de si esa fórmula genere resultados
en Costa Rica, pero anima “hay que lanzarse”,
aunque reconoce que pueden pasar 20 años de pelea
antes de lograr el cambio.
”Y ahí van las sociedades, para acá, para allá, para
allá. Lo que queremos es que, entre subes y bajas, al
final las sociedades vayan mejorando, o que
caigamos en un mundo; que yo no quisiera para mis hijos, ni
mis nietos, ni mis bisnietos; en un mundo de gran
centralización y unos cuantos dueños de enormes tecnologías que
concentren todos los recursos y de un montón de humanos que sigamos
órdenes. No me gusta ese segundo”, aseguró el
expresidente.
La reflexión no puede descontextualizarse, en mayo pasado, nuevas
noticias de visas estadounidenses retiradas a miembros de juntas
directivas que lideran medios de comunicación en Costa Rica; el
deterioro de la libertad de expresión en el país y los escándalos
del Hondurasgate, la invertigación publicada por Diario Red, van
marcando el ritmo de la realidad en la que se observa una
influencia internacional en asuntos internos, por lo que hay que
volver a hablar de la autodeterminación de las naciones.
El expresidente Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, licenciado
en Economía y Derecho por la Universidad de Costa Rica y doctor en
Economía por la Universidad de California Berkeley, fue docente en
la UCR desde 1963 y hasta el 2017.
En esta ocasión volvió a las aulas para conversar con
estudiantes de la Escuela de Administración Pública sobre su libro
La solución costarricense. La iniciativa, liderada
por la docente M. Sc. Allison Quesada Agüero;
quien señala que la publicación, que data del 2003, plantea
retos nacionales que siguen vigentes y que han supuesto una
reflexión y ejecución de procesos que sucedieron incluso cuando la
mayoría de las personas estudiantes presentes en el aula no
habían nacido.
Se evidenció que los problema nacionales no nacieron hoy, que
pasaron décadas en las que se hicieron mal las cosas, que los
recursos por si solos no resuelven nada, pero que la ruta entre
subes y bajas prometía avances, hoy eso no es claro.
El FEES y la educación
Hoy, el financiamiento de la educación superior pública se plantea con un crecimiento del 0 % y un retroceso generalizado en la calidad de la educación. En el 2003 se buscaba una economía del conocimiento, hubo retos que no se superaron desde entonces, pero hoy incluso frente al desafío de la inteligencia artificial la búsqueda del conocimiento no parece prioridad.
"Mi ministro de Educación, Guillermo Vargas, era del área
de matemáticas y yo hice mi doctorado en Economía Matemática,
teníamos la visión de las matemáticas como el lenguaje más
importante para el desarrollo de la ciencia, y
nos preocupaba el mal desempeño de los
colegiales en matemáticas (...) encontramos que
en esa materia era donde había una mayor proporción de
profesorado que no tenía estudios universitarios. Pasaron los
años, Guillermo murió, yo seguí escribiendo, allá por el año 2009,
2010, se hizo un examen a profesores de matemáticas y casi el
50 % no lo aprobó. Este sigue siendo el
problema, los docentes no están preparados,
ahora tienen título, pero les
falta conocimiento".
Son problemas de base, que no se han resuelto hasta la fecha. Al
final la educación es el proceso que se lleva a cabo entre el
profesor, el maestro y los alumnos en el aula, todo lo demás son
adornos, instrumentos para ello. Pero, si el que llega a estar en
el aula no está preparado para manejar el tema, no hay manera de
que el resultado cambie. La medición de las pruebas
PISA constatan que la salimos mal ya desde el
2009, peor en las del 2012 y del 2015, peor en las del
2018 y peor en las del 2022. “Me daba mucho
miedo cómo vamos a salir en la del 2025”.
“Pero no se trataba de solo dinero. Yo creo que a veces se cree que
con recursos se resuelven los problemas y no. Los recursos mal
empleados no resuelven los problemas y yo creo que hoy día estamos
sufriendo la consecuencia de cosas que se han hecho muy
equivocadamente en los últimos las últimas décadas en el sector
educativo”, compartió Rodríguez
Sobre el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) durante la administración Rodríguez Echeverría el gobierno propuso a los rectores un porcentaje proporcional al crecimiento del Producto Interno Bruto, durante esos cuatro años, por lo tanto, no hubo negociación del FEES. Una muestra del interés en lograr ese camino.
Sobre la solidaridad
En una sociedad cada vez más individualista y polarizada la solidaridad se vuelve más importante porque permite reconstruir los vínculos colectivos que tienden a debilitarse.
Así se trae a la memoria la iniciativa del “Triángulo de la Solidaridad” que facilitaba que distintos actores —municipalidades, instituciones del Estado y organizaciones comunitarias— trabajaran de forma conjunta para definir prioridades, financiar y resolver problemas comunes.
“El Triángulo de la Solidaridad fue una de las
iniciativas costarricenses más exitosas aplicadas en el corto
plazo”.
Permitió que cada cantón estableciera sus prioridades en
conjunto con el Gobierno local, las instituciones nacionales
presentes en el cantón y las asociaciones de
desarrollo.
Este tipo de mecanismos generó cooperación, diálogo y sentido
de pertenencia, elementos que se pierden cuando predomina el
enfoque individual. Por eso, en contextos donde las personas actúan
de forma más aislada, es necesario fortalecer espacios que
promuevan la coordinación y la acción conjunta para alcanzar
objetivos que beneficien a toda la comunidad.
Además, la solidaridad es crucial hoy porque no solo implica
identificar necesidades colectivas, sino también ponerse de acuerdo
en cómo resolverlas, financiarlas
y supervisarlas.
Sobre la humildad democrática
“Uno cuando está en una posición de dirigir un país, una empresa muy grande, una universidad muy grande, tiene distintas cosas que puede hacer. Yo las catalogué arbitrariamente en: grandes reformas, cambios estructurales; el manejo día a día y en el estilo, que es cómo hacerlo, la manera de dirigir las cosas” .
La humildad democrática es el estilo y el saber que en la
acción política y social no hay un camino lineal de éxito, sino un
proceso constante de avances parciales, retrocesos y ajustes.
Implica reconocer que, aunque se tengan propuestas claras y se
actúe con convicción, no todo lo que se pretende se podrá lograr.
En este sentido, gobernar o tomar decisiones colectivas no consiste
en imponer una visión, sino en aceptar que será necesario negociar,
ceder y modificar ideas en función de las realidades y de la
participación de otros actores.
Desde esta perspectiva, la humildad democrática se relaciona
directamente con la idea de ganar y perder de manera constructiva.
No se trata de alcanzar victorias absolutas ni de evitar derrotas,
sino de entender que cada avance es el resultado de acuerdos
imperfectos.
Finalmente, esta forma de entender la democracia promueve una actitud realista y constructiva frente a los desafíos colectivos. La humildad democrática reconoce la imperfección tanto de las personas como de las instituciones, y por eso plantea que el progreso se construye gradualmente, “avanzando en lo posible”. Esta visión es clave porque evita posturas extremas o rígidas y fomenta la colaboración, aceptando que el cambio verdadero se logra con tiempo, diálogo y disposición a ajustar las metas según lo que realmente se puede alcanzar en cada etapa.
La mayoría de estudiantes presentes en este
conversatorio no habían nacido en el 2003 cuando se publicó el
libro que motivó la conversación, fue un documento más, con los que
rindió cuentas la Administración Rodríguez y que recuerda que los
problemas actuales no son nuevos y ciertamente recuerdan décadas de
soluciones mal logradas que exigen nuevas visiones.
Visiones que tengan “humildad democrática” que permitan los ciclos
de alternancia en el poder y democracias
fortalecidas o... seguiremos órdenes de unos pocos
dueños de grandes tecnologías.
Conversatorio "La solución costarricense" con el Dr. Miguel Ángel Rodríguez
Taller de comunicación administrativa y académica edición 2026
