Laura Sariego Kluge
Foto: Anel Kenjekeeva.Voz experta: Cómo escribir un "policy brief" efectivo para incidir en las políticas públicas
¿Cómo convertir evidencia rigurosa en un documento que una persona tomadora de decisiones realmente lea, comprenda y utilice? Esa es una de las preguntas más relevantes para quienes investigan, asesoran, gestionan programas o trabajan en organizaciones que buscan incidir en políticas públicas. Un policy brief o nota técnica, no consiste en “resumir” una investigación extensa. Su propósito es más estratégico: sintetizar evidencia, ponerla en contexto y ofrecer opciones o recomendaciones que ayuden a informar una decisión concreta.
El punto de partida es comprender que la evidencia no entra a la política de manera neutra ni automática. Las decisiones públicas se toman en contextos de relaciones de poder, incertidumbre, limitaciones institucionales, presiones de tiempo e intereses en disputa. Por ello, no basta con tener datos. También se requiere presentarlos de manera pertinente, oportuna y comprensible para quienes deben decidir. En otras palabras, tan importante es la evidencia como el cómo se comunica.
Contexto y datos: por qué importa el formato
La brecha entre ciencia y política no es menor. Quienes investigan suelen privilegiar la rigurosidad metodológica, el fundamento teórico y las conclusiones matizadas. En cambio, quienes toman decisiones trabajan con tiempo limitado, atienden múltiples asuntos de forma simultánea y suelen valorar aquello que parece razonable, que está disponible a tiempo y que transmite un mensaje claro. Esta diferencia explica por qué tantos documentos técnicamente sólidos terminan sin incidencia práctica.
Diversos estudios revisados como parte del material de un curso que desarrollé para el Cicap (Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública) sobre comunicación de la ciencia, confirman este problema. Por ejemplo, entre 139 estudios sobre estrategias de comunicación para incidir en políticas públicas, la recomendación más frecuente fue la necesidad de adaptar el mensaje al público objetivo (identificado por un 35 % de los estudios). En segundo lugar apareció compartir datos y evidencia, en especial evidencia económica (28 %). Más atrás, aunque también de forma relevante, se ubicó la necesidad de hacer la investigación comprensible y concisa (16 %). Estos datos son útiles porque muestran que la incidencia no depende solo del contenido, sino de la adecuación del mensaje, del uso estratégico de los datos y de la claridad expositiva.
¿Qué debe hacer un buen policy brief ?
Un buen policy brief es un documento breve, fácil de seguir y visualmente atractivo. Sintetiza evidencia relevante, ofrece opciones y recomendaciones de acción, y ayuda a reducir la carga cognitiva de quienes deben decidir. Además, su impacto aumenta cuando llega a tiempo, idealmente en momentos en que se definen prioridades y no en plena campaña electoral o cuando la agenda política está saturada.
El policy brief puede servir para distintos momentos del ciclo de política pública. Puede apoyar la planeación, al fundamentar y documentar un hallazgo relevante; la formulación, al analizar propuestas de intervención; o la implementación, al sugerir un curso de acción concreto. Esta distinción es importante porque obliga a definir con precisión cuál es la función del documento y qué se espera de él.
Para elaborar una nota técnica efectiva conviene comenzar por la audiencia. No se escribe igual para una persona legisladora, para su equipo asesor, para una autoridad ministerial o para una dirección técnica. Incluso, el material revisado muestra que el personal asesor puede preferir un informe centrado en historias de personas reales, mientras que algunas personas legisladoras pueden inclinarse por informes centrados en datos. De ahí que adaptar el mensaje no sea un detalle menor, sino una condición básica de eficacia.
Luego se debe trabajar el estilo. El texto debe ir al grano, evitar jerga innecesaria, reducir siglas al mínimo indispensable y destacar solo la información verdaderamente relevante.
La credibilidad también es central. Importa quién firma el documento, además de la calidad y transparencia de las fuentes utilizadas. Un policy brief no debe parecer propaganda, sino una pieza seria de síntesis estratégica. Es importante resaltar que las notas técnicas suelen ser más efectivas para crear creencias en quienes no tenían postura previa que para cambiar una postura tomada.
Cómo incorporar contexto, narrativa y números
Un error frecuente consiste en presentar cifras sin explicación. Sin embargo, los números solo persuaden cuando ayudan a comprender un problema y sus posibles soluciones. Por ello, se recomienda simplificar, usar frecuencias en lugar de probabilidades cuando sea pertinente, comparar y contrastar datos, y explicar qué significa un dato al situarlo en contexto. Decir “tres de cada mil” puede ser más comprensible que expresar una probabilidad abstracta. Del mismo modo, es preferible hablar de magnitud y consecuencias antes que limitarse a mencionar significancia estadística.
También, conviene recordar que los datos no deberían utilizarse únicamente para describir una situación, sino para contar una historia causal: cómo surgió el problema, por qué importa y qué oportunidades de política existen para abordarlo. Esto no implica abandonar la rigurosidad, sino organizarla de una forma más inteligible. Cuando corresponde, una breve narrativa, un caso ilustrativo o un ejemplo concreto pueden ayudar a conectar la evidencia con valores compartidos, consecuencias humanas y urgencias institucionales.
Por último, el poder de lo visual merece atención especial. Las imágenes se recuerdan mejor que el texto y pueden representar ideas complejas con rapidez. Por eso, un policy brief efectivo se beneficia de gráficos claros, infografías sencillas y recursos visuales pertinentes para facilitar comprensión. Aquí puede ver un ejemplo de policy brief efectivo sobre uso de pesticidas altamente peligrosos, producido por lo que fuera un programa investigación sobre temas globales para el desarrollo del Gobierno Sueco.
Herramientas para elaborar figuras de apoyo
A continuación, comparto el sitio web de Visualising Advocacy que incluye varias herramientas que pueden ser de utilidad para el desarrollo de visualizaciones que se podrían incluir en la nota técnica o compartir de manera complementaria. El sitio https://visualisingadvocacy.org/resources/visualisationtools.html, es un compendio de herramientas para crear figuras, gráficos, mapas, etc., según el propósito comunicativo.
También es posible aprovechar la inteligencia artificial a través de herramientas como "Canvas" en Google Gemini. Esta función es especialmente útil para generar infografías a partir de secciones específicas o texto seleccionado de una nota técnica. A continuación, un breve instructivo sobre cómo hacerlo.
Paso 1. En Google Gemini, seleccione "Herramientas" y luego "Canvas"
Paso 2. En el símbolo ‘+’, seleccione "Subir archivos" e identifique el archivo de la nota técnica que elaboró.
Paso 3. Ingrese la instrucción o prompt y crea una infografía de la sección "Ways Forward" de la nota técnica adjunta’, seleccione enviar (>) y valore el resultado.
Algunos consejos prácticos finales
Con base a todo lo anterior, un policy brief efectivo suele reunir varias condiciones al mismo tiempo: define con claridad a quién se dirige, plantea un problema público reconocible, presenta evidencia seleccionada, no sobrecargada, conecta datos con contexto; formula recomendaciones accionables, y llega en el momento adecuado. Se sugiere pedir a alguien de confianza relacionado al público meta que revise el texto antes de enviarlo. También, al remitir la nota técnica, conviene acompañarla de un correo personalizado. Por último, invitar a una breve reunión o presentación de seguimiento puede aumentar su utilidad y abrir espacio para retroalimentación.
En síntesis, escribir un buen policy brief es solo un ejercicio de redacción estratégica. Implica convertir conocimiento especializado en un formato breve, creíble, oportuno y útil para la deliberación pública. Cuando esto se logra, el documento, además de informar, también ayuda a ordenar la conversación, visibilizar alternativas y acercar la evidencia a la toma de decisiones.