Voz experta: La universidad es una sola
Históricamente, las universidades han sido el primer blanco de los regímenes que temen al pensamiento crítico. El fascismo siempre ha visto en la lucidez académica una amenaza para sus propósitos; por ello, recurre a la tortura y al silenciamiento. Aunque en Costa Rica no hemos llegado ahí, no podemos ignorar los síntomas actuales. El ambiente social emite señales de alerta que nos piden actuar antes de que la oscuridad sea una realidad irreversible.
La estrategia para apagar la luz del conocimiento comienza por debilitar los andamiajes del sistema educativo. No es casualidad que desde el Ejecutivo se promueva la eliminación solapada de programas de arte, ni que se desprestigien sistemáticamente las calidades de las personas docentes y su capacidad para liderar las transformaciones educativas que son necesarias en este momento. Con la astucia de quien lanza la «manzana de la discordia», se ha logrado enfrentar a los liderazgos universitarios, quienes parecen haber caído en la trampa de la fragmentación interna mientras el enemigo externo avanza a sus anchas y desde el podio.
La universidad es un solo cuerpo vivo compuesto por personas docentes, personas en cargos administrativos y estudiantado. La universidad pública costarricense nació como heredera de la tradición universitaria, para disipar el oscurantismo y crear una sociedad más justa. Los ataques al presupuesto y a la autonomía universitaria no son aislados ni casuales, eso ya lo sabemos. Constituyen la mejor manera de desmantelar el estado social de derecho y las bases fundacionales de la identidad costarricense. Sin embargo, la estrategia del poder se ha ido perfeccionando en tácticas solapadas, sigilosas y que simulan ser casuales. Hay un plan muy concreto para minar día a día cada uno de los pilares institucionales de nuestro país.
Ante este panorama, las personas líderes de la Universidad y el sector docente parecen estar dormidos. El estudiantado está exigiendo un liderazgo moral y valiente que parece no manifestarse. El enemigo no es interno. Ni el estudiantado ni las otras universidades públicas son el ente patógeno. Hay demasiada confusión en el ambiente, demasiadas acciones reactivas que impiden analizar con lucidez el momento que estamos viviendo.
Hago un llamado urgente a realizar una jornada universitaria de reflexión. Un único día para que todas las personas que formamos parte de la universidad nos encontremos en un espacio de calma, análisis, estrategia y acción. Esos son los pasos.
Es momento de pronunciarnos como universidad responsable ante la comunidad nacional. Es momento de que la Universidad de Costa Rica llame a un frente común y lidere una respuesta coherente para la sociedad costarricense que está enardecida y demanda respuestas. Es momento de pensar muy bien cómo responder a los niños y jóvenes que están creciendo en medio del caos, la destrucción y la desesperanza. Solo en la unión interna y en la unión con nuestras universidades hermanas encontraremos una respuesta adecuada a esta coyuntura.
