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Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas en la categoría de Ejecución Musical

Ricardo Alvarado es galardonado por la ejecución de la obra inspirada en Costa Rica 'Trópico Timpani Concerto'

23 abr 2026Premios de Cultura
Ricardo Alvarado Hernández

Ricardo Alvarado fue galardonado con el Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas en la categoría de Ejecución Musical. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La pasión por la percusión marca la trayectoria de Ricardo Alvarado Hernández, músico y docente, que hace de la interpretación un espacio de exploración técnica y sensibilidad artística. Ese recorrido fue recientemente reconocido con el Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas en la categoría de Ejecución Musical. 

Detrás de este galardón hay una historia que inicia en las aulas del Conservatorio Castella. Desde entonces, su formación lo llevó a escenarios internacionales, a una destacada carrera en Venezuela y, posteriormente, a consolidar su labor artística y pedagógica en Costa Rica. 

El jurado de los premios nacionales señaló que se confiere el reconocimiento por la ejecución, en múltiples escenarios de la obra Trópico Timpani Concerto de Daniel Quesada. Para otorgar el premio, se contempló la resolución impecable de las dificultades técnicas de la obra, su musicalidad manifiesta en una versatilidad de estilos musicales y la apropiación vivida que Alvarado hace de la composición. 

En esta entrevista, Alvarado; quien es docente de la Escuela de Artes Musicales, conversa sobre su trayectoria, sobre cómo surgió la obra y la importancia de ganar el premio en este momento de su carrera. 

¿Cómo llegó usted a especializarse en percusión?  

Ricardo Alvarado Hernández: Es una historia larga porque yo empecé a estudiar en el Conservatorio Castella, y ahí uno arranca con alguna especialidad en artes plásticas, danza, teatro o música. 

Es muy bonito porque uno tiene la oportunidad de experimentar, sobre todo en primaria. Yo pasé por guitarra, saxofón, violín, óleo, acuarela, tenemos que hacer teatro, danza, de todo. Cuando estaba en sexto grado, vi la graduación de los quintos años, que era una generación de percusión buenísima, en la que estaban Carlos "Tapado" Vargas y Carlo Magno Araya. Ellos hicieron una súper graduación y nos llevaron a nosotros de niños, y me enamoré de la percusión, de los tambores. Cuando empecé a estudiar en sétimo año fui a preguntar si había cupo y casualmente "Tapado" empezó a dar clases en el Castella y arranqué con él y hasta la fecha.  

Después pasé por el Instituto Nacional de la Música, que en aquellos años se llamaba Programa Juvenil de la Orquesta Sinfónica Nacional. A raíz de eso, empecé a aplicar para campamentos y cursos de verano en Estados Unidos y en Alemania. 

Por ejemplo, los timbales que son el instrumento solista con el que gané el premio, es uno de mis instrumentos favoritos. Y sí, yo vi cuando estaba estudiando ya a nivel universitario, que era lo que más me gustaba. Y sabía también que para tocar ese instrumento es uno sólo en una orquesta sinfónica. 

Entonces, me tocó aplicar y buscar trabajo fuera y por eso fue por lo que viví catorce años en Caracas, tocando con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Tocaba, porque aquí no había otra alternativa, ahora creo que hay más oportunidades, pero en ese momento tocó salir.  

¿Cómo fue esa experiencia en Venezuela?  

RAH: Eso fue increíble, realmente. Primero, fue la oportunidad de tocar ese instrumento todos los días de mi vida, yo era el timbalista o timpanista, y tocaba el repertorio sinfónico, todos los estándares o clásicos mundiales, música contemporánea, todo en el instrumento que más amo tocar, eso fue impresionante.  

Además que Venezuela tiene un movimiento sinfónico, si no el mejor de toda Latinoamérica, uno de los mejores, por lo que hizo el maestro José Antonio Abreu en el proyecto del Sistema de orquestas sinfónicas juveniles e infantiles de Venezuela. 

Sólo en Caracas estaba la Orquesta Sinfónica de Venezuela, donde yo trabajé por catorce años, que es la más antigua del país, pero estaba la Simón Bolívar, la Sinfónica Municipal de Caracas, la Orquesta Filarmónica de Caracas, la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho, había siete u ocho orquestas, entonces, es muy bonito porque es muy competitivo. Sobre todo, que en esos años que yo estuve había una situación social y económica en Venezuela diferente a la de ahora y tuvimos la oportunidad de recibir a los mejores directores y solistas del mundo. 

Y de toda esa experiencia, ¿qué es lo que usted aplica acá? 

RAH: Además de tocar en la sinfónica, yo tuve la oportunidad de ser profesor de la Cátedra de Percusión del Conservatorio Simón Bolívar, que es la institución de formación profesional más importante de Venezuela, entonces sí tuve que adaptarme, aunque, en general, la educación musical en Costa Rica es muy buena. Allá se implementaba enseñar y que la gente aprendiera tocando desde muy niños. Eso es parte del éxito del sistema, ves a niños realmente pequeños tocando sinfonías de Mahler, cosa que todavía no se ve aquí o tal vez se está empezando a ver. 

Y en esa línea uno tiene que aplicar la enseñanza con repertorio, muy pronto desde niño. Creo que tomé lo que me pareció más valioso de la forma de enseñar en Venezuela y lo que me parece muy bueno también de Costa Rica, porque como todo, hay cosas muy buenas acá y allá y tal vez otras no tanto, e hice como una mezcla de las dos y es lo que aplico aquí en la Escuela de Artes Musicales.  

Yo ya tengo aquí desde marzo del 2014 dando clases, y siento que la cátedra de percusión ha subido muchísimo el nivel. Ya tenemos aquí en la Escuela dos orquestas sinfónicas. También está la Orquesta Sinfónica Profesional, hay dos bandas, el Ensamble de Percusión ha hecho giras internacionales, ha colaborado con gente en todo el mundo, tenemos estudiantes muy buenos afuera y acá.  

De hecho, el compositor del Trópico Timpani Concerto, Daniel Quesada es exalumno nuestro, que ahora está especializado en composición, pero también es producto de la Escuela de Artes Musicales. 

¿Cómo se da el comisionado de esta obra? 

RAH: Yo le dije a Daniel hace un par de años ya, porque lo comisioné en 2024 para tocarlo en el 2025, que escribiera un concierto de timpani para mí. No me imagino mejor compositor porque además de que le tengo mucho respeto y cariño, es exalumno, es percusionista, es de la escuela, él sabe el tecnicismo del instrumento, y no es que otra gente no lo sepa, pero su especialidad es la percusión por lo que lo tiene más claro. 

Le lancé la idea del concepto, yo quería que fuera un concierto inspirado en Costa Rica al 100 %, que fueran cuatro movimientos. Inicialmente le propuse algo que tuviera que ver con el Caribe, algo con Guanacaste, con el Pacífico, o con los volcanes, algo también con el bosque tropical y un último movimiento que fuera ese Valle Central todo bullicioso en el buen sentido, que toda esa influencia de todo lado o de todo el mundo, que la parte técnica, la parte más movida fuera el Valle Central. Además, quería que incluyera los timbales latinos porque el timbal sinfónico es el instrumento principal del concierto.  

Ricardo Alvarado

Ricardo Alvarado es profesor de la Cátedra de Percusión de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, además de percusionista en la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica y en el Ensamble de Costa Rica de la UNED. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Yo quería también poner esa parte que, aunque es un instrumento de origen cubano, ya es popular en toda Latinoamérica, sobre todo en Centroamérica y el Caribe. Entonces quería que en algún momento en el Caribe, en el segundo movimiento, hubiese un solo de timbal, algo improvisado y algo escrito también. 

Esas fueron como las reglas que yo le puse, ya después él se volvió loco en el buen sentido. Hizo todo lo que hizo porque es genial. Por ejemplo, en algún momento yo estoy tocando con mi mano derecha la cáscara del timbal y con mi mano izquierda el timpani y pedaleando para estar cambiando de afinación como haciendo un bajo, un contrabajo o un bajo de salsa. 

¿Cuáles fueron los principales retos de la interpretación de esta obra?  

RAH: Por ejemplo, las cadencias que son las partes del concierto donde uno se luce más, que casi que se está solo, son muy virtuosas. En esas partes, estoy usando los seis timbales muy rápido, un traslado entre uno y otro, cambiando de afinación. Además, Daniel escribió varios extractos del concierto de complejidad y de velocidad, que uno no solo necesita mucha agilidad física, sino también de cambio de afinación. 

Cuando uno toca un concierto quiere casi que memorizarlo, entonces arrancar desde el día uno a estudiar lentamente, como cualquier tipo de obra solista. Luego es tratar de que la parte más popular, que era el segundo movimiento, no sonara tan académica, darle ese sentimiento sin que suene tampoco demasiado popular. Todas esas cosas creo que fueron interesantes parte del reto de la ejecución.  

El jurado destacó las múltiples interpretaciones de la obra ¿Cuáles fueron esas interpretaciones? 

RAH: Sí, el premio me lo dan por múltiples interpretaciones. Hicimos dos versiones, yo le pedí a Daniel que hiciera una versión para ensamble de percusión y una para orquesta sinfónica, que es la principal. 

Primero toqué la obra con el ensamble de percusión de la Escuela de Artes Musicales, en la gira que hicimos en mayo a la Universidad de Minnesota. Conformamos un ensamble entre la Universidad de Minnesota y nuestro ensamble, para el acompañamiento. Lo dirigió mi colega Fernando Meza, que es el profesor de allá. 

Realmente esa fue la primera ejecución, el estreno mundial, en la versión de ensamble. Luego, lo grabé para el documental Legado del Centro Nacional de la Música, que habla un poco de la historia de la creación de la Orquesta Sinfónica Juvenil, y eso fue lindísimo, porque yo toqué en esa orquesta desde finales del 92 hasta el año 98, más o menos. Entonces grabarlo con una orquesta juvenil con la que yo había tocado y además que tienen una mística diferente, hay una energía distinta en la juventud. 

Realmente esos muchachos y muchachas y el director de ese proyecto, que se llama Ernesto Gallardo, hicieron un trabajo fabuloso, impresionante cómo lograron hacer esa interpretación a ese nivel. Además del documental, se grabó para un disco. 

Y luego también lo toqué con la Orquesta Sinfónica de la Universidad Costa de Rica, que dirigió el maestro Alejandro Gutiérrez, a quien le tengo muchísimo respeto y gratitud porque él no solo dirigió con OSUCR, sino que también fue el director cuando se estrenó con la Orquesta Sinfónica Nacional, agrupación a la cual pertenezco. 

Él le puso muchísimo cariño y es bonito porque lo hicimos en dos orquestas, entonces como que el concierto fue madurando. Ya cuando lo toqué en el Teatro Nacional con la Sinfónica Nacional para el concierto de temporada, estaba en modo de disfrutar. 

¿Cómo se logra el vínculo del intérprete con la obra?  

RAH: Esta vez fue muy fácil porque creo que fue un concierto como hecho a la medida. 

Es diferente cuando uno toca un concierto que tiene muchos años y que lo ha tocado mucha gente. Como este concierto yo lo estrené a nivel mundial y yo lo comisioné, el vínculo estaba desde antes de que existiera una nota, estaba ahí explícito. Y como comenté al inicio, yo le dije a Daniel lo que quería y él me entendió a la perfección, porque me conoce como ejecutante. 

Era muy interesante porque durante el proceso creativo él me llamaba o nos veíamos para conversar. Obviamente él lo compuso, pero hubo constante contacto para ir viendo cómo iba avanzando.  

¿Qué significa para usted recibir este premio en esta categoría, Y cómo impacta eso tu trayectoria? 

RAH: De verdad me siento súper honrado porque creo que este es el premio más importante que le pueden dar a un músico en el área a la que yo pertenezco, que otorga el gobierno de Costa Rica. 

Para mí es importante porque ya tengo 50 años, acabo de cumplir y siento que gracias a Dios tengo una trayectoria de muchos años tocando y tratando de hacer lo mejor que uno puede, honestamente. Tratando de ser mejor y eso lo recibo con mucha gratitud, muy honrado y sobre todo muy agradecido. 

Desde que volví a Costa Rica era difícil porque yo renuncié en Venezuela al trabajo de mi vida, al puesto de mi vida, el que yo amaba más, era el timbalista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, una orquesta con una trayectoria increíble. Pero volver acá, por las situaciones que fueron, fue complicado y, sin embargo, la Universidad me abrió las puertas desde el año 2014, luego la Orquesta Sinfónica Nacional. Ya uno se empieza a acomodar hasta que se va consolidando.  

Cuando le dije a Daniel que hiciéramos el concierto, nunca pensé en un premio ni nada, pero sí en hacer algo, retomar mi instrumento, que a veces lo toco por ahí en la Sinfónica, pero tengo una persona, que de hecho es mi jefe, que es el timbalista de la orquesta, entonces, obviamente no toco todos los días ese instrumento. 

Sin embargo, en esta oportunidad sí tuve chance de hacer lo que más me gusta y sí lo tomo muy honrado y creo que llegó en el momento indicado.  

Sí me gustaría agradecerle mucho a Daniel, el compositor. Y a todos los que formaron parte de esto, desde los chicos de la Sinfónica Juvenil, los chicos del ensamble de percusión, de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica, mis colegas de la Sinfónica Nacional, los directores Ernesto Gallardo, Alejandro Gutiérrez, Fernando Meza en Minnesota, por el compromiso de ellos para hacer que la grabación y que todas las ejecuciones fueran buenas. 

Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica - Tropico Timpani Concerto

Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica. Ernesto Gallardo - Director Musical. Ricardo Alvarado - Solista. Trópico Timpani Concerto. Daniel Quesada. Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica. Teatro Nacional de Costa Rica. Mayo, 2025.

Andrea Marín Castro
Andrea Marín Castro
Periodista Oficina de Comunicación Institucional
Áreas de cobertura: artes y ciencias agroalimentarias
andrea.mahgmdrincastro  @ucrfejk.ac.cr

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