El mercado laboral muestra un debilitamiento en la participación, pero registra avances históricos en brechas de género
En los hogares con pobreza extrema se registra que para 2025 cerca del 62 % del ingreso total provenía de subsidios y transferencias, lo que evidencia una elevada dependencia del sistema de protección social. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El mercado laboral costarricense evidenció, al cierre del IV trimestre de 2025, una reducción simultánea de la ocupación y del desempleo, acompañada por un incremento significativo de la inactividad. Así lo revela el más reciente análisis del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Los resultados muestran que el mercado laboral presenta una salida de individuos de la fuerza laboral. Al respecto, la investigadora Daniela Córdoba Solano explica que podrían ser nuevas personas pensionadas o que por ver aumentos en los ingresos del hogar pueden dedicarse al cuido, al estudio u otras razones que el informe no aborda directamente. Este patrón sugiere que una parte de la población dejó de buscar trabajo o ya no está en disposición para trabajar, lo que obliga a interpretar con cautela la disminución observada en la tasa de desempleo.
Entre el IV trimestre de 2024 y el IV trimestre de 2025, la tasa de ocupación cayó en 1,7 puntos porcentuales, mientras que la tasa de desempleo se redujo en 0,6 puntos porcentuales, equivalente a una disminución relativa del 8,7 %. Sin embargo, estos movimientos contrastan con el aumento de 2,2 puntos porcentuales en la tasa de inactividad, lo que representa un crecimiento interanual del 5,1 %.
Reducción de las brechas de género en el mercado laboral
Al IV trimestre de 2025, Costa Rica alcanza uno de los hitos más relevantes en materia de equidad de género en el mercado laboral: las brechas por sexo se ubicaron en sus niveles más bajos de los últimos cuatro años.
Uno de los avances más significativos se observa en la reducción de las brechas en la tasa de inactividad, pues, aunque las mujeres continúan presentando tasas de inactividad más elevadas que los hombres, el informe del IICE-UCR evidencia que la distancia entre ambos grupos se acorta de manera sostenida. Este resultado se mantiene incluso al comparar hombres y mujeres con características sociodemográficas similares —como edad, nivel educativo, zona de residencia, región y condición migratoria— lo que confirma que la mejora no responde a cambios en la composición de la población, sino a una convergencia real en la participación potencial en el mercado laboral.
* Tasa de ocupación: es la razón entre las personas ocupadas y la población en edad de trabajar, es decir, personas residentes en el país de 15 años y más que se consideran aptas para ejercer funciones productivas.
* Tasa de desempleo: es la razón entre las personas desempleadas y la fuerza de trabajo. Se considera desempleadas a las personas en la fuerza de trabajo que estaban sin empleo, buscaron trabajo, pero no lo encontraron, aunque realizaron medidas concretas de búsqueda.
* Tasa de inactividad: se refiere a la población que está fuera de la fuerza laboral como porcentaje de la población de 15 años y más en condiciones para trabajar.
Aún más destacable es el comportamiento de la brecha en la tasa de desempleo por sexo. Al IV trimestre de 2025, la diferencia entre la tasa de desempleo femenina y masculina se redujo hasta dejar de ser estadísticamente significativa. Un escenario que contrasta de forma clara con los años previos, cuando las mujeres presentaban una desventaja persistente en este indicador.
Esta convergencia es el resultado de una tendencia sostenida de reducción de las brechas desde 2023, y representa un cambio estructural importante en el funcionamiento del mercado laboral costarricense. La coincidencia entre las brechas observadas y las ajustadas confirma que la disminución de las desigualdades de género en desempleo no está explicada por diferencias en educación, edad o ubicación geográfica, sino por mejoras efectivas en el acceso al empleo.
El IICE-UCR advierte, no obstante, que persisten desafíos significativos en otras áreas, particularmente en materia de ingresos, donde las comparaciones entre hombres y mujeres con perfiles similares continúan evidenciando brechas salariales.
Dependencia de ingresos por condición socioeconómica
El informe del IICE-UCR revela una clara disparidad en las fuentes de ingreso de los hogares costarricenses según su condición socioeconómica al IV trimestre de 2025:
* Hogares en pobreza extrema: existe una fuerte dependencia de los subsidios y transferencias. En 2025, los subsidios representaron un 29 % de sus ingresos, y otras transferencias aportaron un 33 %; esto significa que cerca del 62 % del ingreso de los hogares en condición de pobreza extrema depende de subsidios y transferencias.
Análisis del mercado laboral I 2026
* Hogares en pobreza no extrema: la dependencia de subsidios y transferencias se reduce al 44 %. En estos hogares, el porcentaje del ingreso proveniente del trabajo asalariado es más del doble que el recibido por los hogares en pobreza extrema.
* Hogares en situación vulnerable: el ingreso por salario representa aproximadamente la mitad del ingreso total.
* Hogares de clase media y clase alta: el salario neto es la fuente predominante de ingresos. En 2025, aportó un 69 % en los hogares de clase media y un 61 % en los hogares de clase alta. Esto evidencia que la estabilidad de estos hogares reside casi exclusivamente en el mercado laboral formal.
En términos interanuales, en los hogares en pobreza no extrema, el aporte del ingreso autónomo aumentó del 14 % al 18 %, mientras que el salario neto se redujo del 42 % al 38 %. De manera similar, los hogares de clase alta experimentaron un ligero incremento en la relevancia de las rentas (del 6 % al 7 %) y del ingreso autónomo (del 17% al 19%), lo que refleja una diversificación de sus fuentes de recursos frente a la leve disminución de su componente salarial.
Estos hallazgos subrayan la importancia de las políticas de transferencias y subsidios para mitigar la pobreza, especialmente la extrema, y la necesidad de fortalecer el mercado laboral formal para garantizar la estabilidad económica de los hogares de clase media y alta.

