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Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas 2025 en la categoría de Composición

Eddie Mora obtiene su tercer premio nacional por la composición 'Ecos del Guernica', una obra que hace una lectura contemporánea de la violencia

24 mar 2026Premios de cultura
Eddie Mora

Eddie Mora obtuvo el Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas en la categoría de Composición por su obra 'Ecos del Guernica'. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El compositor, director y docente costarricense Eddie Mora entiende la música como un lenguaje vivo, en permanente transformación, que se nutre de la experiencia, el paso del tiempo y la herencia cultural. A lo largo de su trayectoria, ha construido una identidad creativa sólida mediante un proceso constante de exploración, en el que cada obra representa una etapa distinta de su desarrollo artístico.  

Para Mora, el lenguaje musical no surge de forma inmediata, sino que se configura a partir de años de aprendizaje, selección y reinterpretación de influencias que, progresivamente, dan forma a una voz propia. 

Esa evolución encuentra una de sus expresiones más recientes en Ecos del Guernica, una obra para orquesta sinfónica compuesta en 2025, comisionada por el Centro Cultural de España y la Embajada de España en Costa Rica.   

Inspirada en la emblemática pintura de Pablo Picasso, la pieza propone una lectura contemporánea sobre la violencia, la memoria y la condición humana. Su estreno tuvo lugar en agosto de 2025 en el Teatro Nacional de Costa Rica, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional. 

El impacto artístico de esta composición fue reconocido con el Premio Nacional de Música Carlos Enrique Vargas 2025. Este galardón se suma a los obtenidos en 2018 y 2022, ambos en la categoría de Dirección. 

En esta entrevista, Mora comparte su visión acerca de diversos temas, su trayectoria y la obra que lo llevó a obtener su tercer premio nacional. 

–A lo largo de su trayectoria, ¿cómo se ha visto marcado su lenguaje musical y su identidad creativa?  

–Eddie Mora (EM): La gente a veces desconoce un poco la trayectoria de los artistas, de las personas creadoras en su contexto y en el desarrollo de su lenguaje a lo largo de los años. El lenguaje propio no es algo que sea de rápido acceso. Son procesos que requieren por lo general bastante tiempo. 

Yo pienso que quizás eso es análogo con otras profesiones. El médico que empieza a trabajar con sus pacientes no es el mismo cuando inicia que cuando va en el medio de su carrera o cuando está en el ocaso de su vida, por ponerlo en términos, digamos, cronológicos. 

El artista tampoco está exento de eso, es decir, los seres vivos, yo diría que todo lo que nos rodea, tanto en el ámbito cercano que podemos sentir y ver y palpar, como lo infinito que puede ser el universo, todo tiene una expresión, aunque no lo sepa. 

Un planeta, una estrella, una nebulosa o una hoja seca tienen una expresión, nos dicen algo, somos nosotros los que interpretamos algo. De todas maneras, es intrínseco que los seres vivos especialmente, carguemos con esa cualidad tan especial que es la de comunicarnos. 

El proceso de comunicación se va puliendo con el tiempo, conforme las personas vamos adquiriendo experiencia, años y es indudable que cada día, cada minuto, cada época tiene características diferentes, responsabilidades diferentes. 

Hay lo que yo he dicho que es la cruz de la cultura, nosotros cargamos una cruz de la cultura sin saberlo, sin pedirlo, sin solicitarlo, sencillamente desde que estamos niños y nos dan un pedacito de tortilla con natillas y con café, ya nosotros estamos inmediatamente absorbiendo no sé cuántos años de cultura y, de esa manera, el lenguaje musical también va creciendo, porque es una cosa muy amplia, muy universal y con el pasar del tiempo también uno llega a enfocarse en lo que lo puede distinguir de los demás. 

Hay una tendencia y, por lo general, eso sucede con los creadores, con los pintores, los escultores, las personas que trabajan en multimedia y son procesos en donde se van incorporando y donde se van quitando, eliminando otras cosas. Es un proceso de selección muy personal, pero es más o menos parecido en todo. 

Así es como se forma con el pasar de los años y el tiempo, un lenguaje que cuenta una historia de la persona. Si vos tomás y escuchás mis obras de hace 35 años o de hace 30 años, son muy diferentes a las que escribo ahora. Y si hacés un análisis, de cada 5 años podés darte cuenta cómo he ido sumando y restando cosas conforme yo voy sintiendo mi propia experiencia de vida. 

–¿Cómo surge la idea de Ecos del Guernica?, ¿Cuáles fueron las motivaciones que dieron origen a la obra? 

–EM: En realidad, el Guernica fue una comisión del Centro Cultural de España. A mí me llamaron y me dijeron: "Mire, nosotros año con año comisionamos ahora a los artistas más destacados. Sería fantástico poder unir la cultura costarricense con la cultura española. La obra va a ser comisionada para ser estrenada por el director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, que estaba recién nombrado el maestro Andrés Salado y formará parte de uno de los conciertos de temporada de la Sinfónica”. 

Así comenzó la historia. Yo anduve buscando temas importantes para mí, inclusive que pudiera conectar con la cultura costarricense y, por ejemplo, a mí me interesa mucho el siglo XII, el siglo XIII español y traté de buscar algunas obras pudieran ser alegóricas y que pudieran establecer un puente. 

Cuando de pronto me acordé de que yo venía escribiendo también, por otro proyecto artístico que hicimos en Alemania, una serie de piezas inspiradas en el Guernica de Picasso. En ese momento, tal y como ahora, estamos rodeados de violencia, de guerra, de violaciones de los derechos humanos. 

Y dije bueno, la obra Guernica se presta para hacer una relectura de esto. Y así fue como comencé a completar ese ciclo. Yo compongo por ciclos. Este es un ciclo de piezas que llevan esa temática, y que ha culminado con la obra sinfónica que compuse. 

Y, dichosamente, yo tuve la oportunidad de estar en Madrid en el Museo Reina Sofía y pude contemplar la obra en vivo y fue motivo suficiente para decir voy a concentrarme en el dolor, en la tragedia, en hacer un llamado a la conciencia del momento que estamos viviendo, tan dramático, trágico y violento. 

Prácticamente llevamos tres meses del 2026 y parece que el mundo está de cabeza. 

Esa fue la motivación, compuse la obra y fue estrenada magistralmente por la Sinfónica Nacional de Costa Rica bajo la dirección del maestro Andrés Salado. 

Eddie Mora

'Ecos del Guernica' está inspirada en la obra de Pablo Picasso (1937), que retrata el horror y la devastación causados por el bombardeo de la ciudad de Guernica durante la Guerra Civil Española. Foto: Archivo OCI.

–El jurado destacó la calidad de la orquestación, ¿cómo se logra eso?, ¿cuáles son los criterios que se utilizan para que todos los instrumentos dentro de una orquesta sinfónica se luzcan, se complementen?  

–EM: La orquesta es como un gran instrumento, uno, no son cincuenta, setenta u ochenta músicos que tocan en secciones. Es un gran instrumento que posee muchos colores, muchos timbres, mucha fuerza, el registro espectral, desde lo más grave hasta lo más agudo. Es un instrumento sumamente sofisticado que se ha venido puliendo durante los últimos 200 o 300 años. Desde que empezaron los grupos pequeños a juntarse para hacer música entre pocos, hasta ir agregando nuevos instrumentos, nuevos repertorios, compositores. 

La orquesta es un gran instrumento, tiene muchas posibilidades y una de las tareas más interesantes para mí en lo personal, en el proceso creativo de la composición es cuando comienzo a hacer dos cosas: una, a borrar un montón de cosas que hice, que no funcionan, me encanta borrar, quitar pedazos. Y la otra, es tratar de darle a los personajes con los cuales estoy concentrado, la dimensión teatral, cinematográfica que necesitan.  

Entonces, los temas musicales si son poderosos, si son dramáticos y trágicos, por lo general, no lo vas a hacer con un violín, que tiene un registro agudo, más suavecito, lo hacés con la percusión y los trombones y la tuba, los fagotes y metés la gran casa o el bombo, los timpani, los timbales. 

Ese proceso de orquestación, de balance, tiene mucho que ver, por ejemplo, con la cocina, con las recetas. Si usted quiere un sabor fuerte, si usted quiere un sabor liviano, si usted quiere un sabor agridulce, si usted quiere algo muy picante o si quiere algo muy pesado o si lo que quiere es una especie de postre que sea fino, liviano. Ese tipo de relación de los ingredientes a la hora de la cocina es la misma práctica que hace uno cuando está orquestando, porque en ese momento es cuando le pone su sello personal, su propia experiencia y busca ese colorido que necesita el personaje y así es como yo construyo mis piezas desde el punto de vista orquestal. 

–¿Cuáles fueron los principales retos técnicos o expresivos de esta obra en comparación con otros de sus trabajos?  

–EM: Como decía, yo compongo por ciclos. Tengo que decir algo que puede ser interesante para algunos intérpretes. La música que yo escribo, por lo general en ciertas épocas, ha sido muy difícil de interpretar, requiere de mucho ensayo y requiere que los músicos estén preparados, es un tipo de músico que debe tener una formación académica fuerte y que pueda resolver cuál es el entresijo orquestal o camerístico que tienen las piezas.  

Con el tiempo he ido cambiando y he tratado de decir lo mismo con más intensidad, pero con menos recursos. No soy el único al que le pasa eso. Ya he estudiado a otros compositores que optan por lo mismo. Yo he tratado de simplificar mi lenguaje musical en esta nueva etapa de mi vida, que considero que es la mejor, la que más estoy disfrutando. Entonces, simplificarlo sin riesgo a que el mensaje llegue débil. 

Y eso pone otras tareas. Porque es como una especie del principio del haiku. Usted con pocas palabras y con una estructura muy sencilla, silábica si se quiere, dice muchas cosas, no necesita 400 páginas, esto para poner un ejemplo literario. Esa es la principal diferencia que estoy implementando. 

Para mí es difícil alejarme de la complejidad y de ciertas cosas en las cuales he navegado. Esta obra Ecos del Guernica me ha ayudado a simplificar sin que el mensaje que quiero transmitir sufra.  

–¿Qué tan difícil o qué tan complejo es componer para orquesta sinfónica aquí en el país? 

–EM: La orquesta sinfónica es un instrumento, como decía, sumamente sofisticado, se necesita de 60, 70, 80 músicos preparados académicamente, que tengan sus instrumentos en excelente estado, que tengan espacios adecuados para poder ensayar y poder experimentar.  

Vuelvo a poner otra analogía. El cirujano necesita el quirófano, no puede operar en un garaje. Para poder sentir el potencial que tiene una orquesta sinfónica necesitamos un espacio como el Aula Magna que tenemos aquí en la universidad, que sea espacioso, que sea grande, donde se pueda aprovechar el instrumento como tal. Voy a ponerlo en términos sencillos, no está al alcance de cualquier sociedad que no haya invertido en arte y que no tenga la sensibilidad para hacerlo.  

Ahora, ¿qué es una orquesta? y eso es un tema sobre el cual hemos conversado muchísimo en la academia con los colegas. Muchas veces se relaciona con un museo y en parte es cierto, pero la orquesta es un instrumento tan sofisticado, tan completo, tan lleno de posibilidades que no solo trae consigo siglos de cultura musical, sino que se convierte también en un instrumento que potencialmente puede reflejar y servirnos para describir la época que estamos viviendo con una facilidad enorme. 

En ese sentido, Costa Rica ha tenido, especialmente en los últimos 35 años, un crecimiento exponencial del mundo orquestal. 

En este momento podemos decir que hemos llegado, por lo menos en esta etapa de mi vida, a lo que podría llamar simbólicamente un tope de cuesta. 

Cuando subís la cuesta, sabés que la cuesta es grande, nos ha tomado un poco más de tres décadas. Y en este momento, ves que hemos llegado a un punto en donde tenemos muchos profesionales formados en las academias, en la Universidad Costa Rica, en la Universidad Nacional, en el Centro Nacional de la Música, en el Conservatorio Castella, en donde podemos contar con un grupo de gente que puede asumir grandes responsabilidades artísticas. 

Aquí ahora lo interesante está, que es sumamente emocionante, una vez que usted llegó a ese tope de cuesta, ¿qué es lo que ves? porque a veces vas caminando, llegás a un punto donde creés que es y de pronto resulta ser que se abre aquello al infinito y ese es el momento que estamos pasando. ¿Qué va a pasar después de esto? Va a ser muy interesante. Creo tener una hipótesis. Lo que nosotros tenemos que hacer en este tope de cuesta es exponer a nuestros artistas jóvenes, veteranos, intermedios, sin distingo de generación, regionalmente. Nosotros tenemos que salir, y voy a ser un poco coloquial aquí, tenemos que romper el cascarón, tenemos que salir del huevito, tenemos que exportar, dar a conocer lo que tenemos, regionalmente. 

Eso por lo menos yo, trataré de llevarlo hasta las últimas consecuencias y serán las generaciones menos viejas y las jóvenes, a las que les toque seguir con el impulso.  

–¿Qué significa recibir este premio en este momento, en esta categoría? 

–EM: Yo escogería siempre ser músico, ser un artista, estar en el mundo del arte, de la expresión, pues ese sello que deja el arte a lo largo de la historia de los pueblos está construido por personas y me siento sumamente orgulloso de ser parte de ese grupo que nos dedicamos a eso. 

Yo vivo 24/7 metido en la música y debo decir que ahora me siento con todas las ganas y la fuerza y la madurez y el conocimiento. 

Vivo con mucha intensidad ahora más que nunca, ahora más que cualquier otra época de mi vida, el arte, la música. Trato de compartirlo con las nuevas generaciones. Tengo la dicha de poder compartir en la Universidad de Costa Rica en la Escuela de Musicales con gente de 20, 22, 18, 25 años, y tal vez ellos no lo sepan, pero son el producto del esfuerzo de muchas personas, de muchas otras generaciones. El hecho de que tengan instrumentos, que tengan donde estudiar, que tengan profesores calificados, que tengan escenarios, orquestas, que puedan grabarse. La época que estamos viviendo es absolutamente maravillosa y somos privilegiados de vivir en este momento. 

Me siento sumamente honrado por el premio. Cuando uno recibe un premio de esa naturaleza, quiere decir que alguien le prestó atención a lo que estás haciendo y que a mí me sirve, no solo para llevar proyectos a cabo, sino para incorporar a la gente, a los artistas, a los colegas, a lo que podría ser un movimiento artístico importante. Ese es el principal objetivo, más allá de que me toque el ego por algún lado.  

–¿Qué consejo le daría usted a esas personas que están empezando en la música y que se quieren dedicar a la composición, a la dirección o a la ejecución de algún instrumento? 

–EM: Ninguno. Que sean ellos mismos, que sean originales, auténticos. Eso lo resuelve cada uno. 

'Ecos del Guernica'

Ecos del Guernica (2025) la escribí este año, comisionada por el Centro Cultural de España en Costa Rica. Esta forma parte de un ciclo de obras bajo esta temática.

Inspirada en la obra de Picasso (1937), en su poderoso testimonio visual del horror y la devastación causados por el bombardeo de la ciudad de Guernica durante la Guerra Civil Española.

El artista captura la angustia y el sufrimiento de las víctimas, convirtiéndose en un símbolo universal contra la guerra y la violencia.

En Ecos del Guernica, se traducen estos sentimientos al lenguaje musical. La obra utiliza la potencia de la orquestación para sujetar las emociones y el drama a manera de epitafio, con golpes graves que resuenan como un eco del fatídico que funciona a modo de recuerdos de la devastación y la angustia.

Andrea Marín Castro
Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Comunicación Institucional
Áreas de cobertura: artes y ciencias agroalimentarias
andrea.maordxrincastro  @ucrtouo.ac.cr

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