La innovación social y el emprendimiento social son especialmente relevantes hoy
Profesora Melani Fedri en su visita a la UCR el pasado 11 de marzo. Foto: Tamara Benavides.
La académica Dra. Melanie Fedri de George Mason University impartió la charla "Diagnosis and design: bringing social innovation into conversation with environmental economics" en la Universidad de Costa Rica (UCR) el pasado 11 de marzo.
Con esta participación, el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) visibiliza su trabajo en el área ambiental que guía la forma de enfrentar los desafíos en el campo. Al respecto, la investigadora Fedri responde algunas consultas que presentan su área de estudio.
–¿Qué es la innovación y el emprendimiento social?
–MF: La innovación social se refiere a nuevos enfoques que abordan desafíos sociales o ambientales de manera más efectiva, equitativa o sostenible que las soluciones existentes. Estas innovaciones pueden tomar muchas formas, incluyendo políticas, organizaciones, modelos de negocio, iniciativas comunitarias o incluso cambios en normas sociales. Lo que tienen en común es el énfasis en replantear cómo se organizan los recursos, las instituciones y las relaciones para producir mejores resultados para la sociedad.
El emprendimiento social es un concepto estrechamente relacionado, pero algo más específico. Se refiere a personas u organizaciones que aplican pensamiento emprendedor y creatividad a problemas sociales o ambientales. Los emprendedores sociales suelen identificar recursos subutilizados, construir nuevas alianzas o diseñar modelos creativos que ayudan a superar fallas persistentes del gobierno o de los mercados. En este sentido, el emprendimiento social es una vía importante a través de la cual se desarrollan e implementan innovaciones sociales.
Una manera sencilla de pensar en ello: la innovación social consiste en replantear cómo se organizan los recursos, las instituciones y las relaciones para que los problemas sociales y ambientales puedan abordarse de forma más efectiva y equitativa.
–¿Por qué estos conceptos son particularmente relevantes en el contexto actual?
–MF: La innovación social y el emprendimiento social son especialmente relevantes hoy porque muchos de los desafíos que enfrentamos son altamente complejos. Problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el desarrollo sostenible requieren equilibrar la protección ambiental con el bienestar humano y la actividad económica. Estos son problemas que rara vez tienen soluciones simples o de un solo sector.
Una segunda razón es que existen límites a lo que los gobiernos o los mercados pueden lograr por sí solos. Muchos desafíos ambientales implican problemas de coordinación, vacíos institucionales o incentivos que no reflejan completamente el valor ambiental. La innovación social suele surgir en estos espacios, reuniendo instituciones públicas, actores privados, comunidades y sociedad en general de nuevas maneras.
Finalmente, abordar los desafíos actuales requiere experimentación y aprendizaje. La innovación social fomenta proyectos piloto, alianzas y nuevos modelos organizacionales que pueden probarse y perfeccionarse con el tiempo. En muchos casos, el progreso proviene de combinar herramientas analíticas sólidas —como las desarrolladas en economía para diagnosticar problemas— con enfoques creativos para diseñar e implementar soluciones.
Muchos de los desafíos ambientales actuales son demasiado complejos para que gobiernos o mercados los resuelvan solos, por lo que la colaboración y la experimentación se han vuelto cada vez más importantes.
–¿Cuál es su enfoque dentro de este campo de investigación?
–MF: Mi enfoque es interdisciplinario. En el curso que comparto con Milagro Saborío Rodríguez del IICE-UCR, combinamos una perspectiva económica con una perspectiva de innovación para analizar iniciativas ambientales en el contexto costarricense.
Conferencia "Design: bringing social innovation into conversation with environmental economics". Foto: Archivo OCI.
Los estudiantes comienzan aprendiendo sobre varias iniciativas ambientales de Costa Rica, como Pagos por Servicios Ambientales (PSA), iniciativas de café bajo en carbono, certificación de turismo sostenible y el sistema de áreas protegidas del país. Primero nos enfocamos en entender qué son estos programas y los desafíos ambientales que fueron diseñados para abordar.
A partir de ahí, los analizamos desde una lente económica, explorando conceptos como incentivos, externalidades y diseño institucional. Luego complementamos esa perspectiva con una lente de innovación, preguntando qué hace que estas iniciativas sean innovadoras y cómo podrían evolucionar en el futuro. A través de lecturas y charlas de expertos costarricenses, los estudiantes exploran cómo los programas existentes pueden continuar adaptándose para cumplir metas ambientales y atender preocupaciones de equidad.
En esencia, combinamos una perspectiva económica que ayuda a diagnosticar problemas ambientales con una perspectiva de innovación que ayuda a explorar cómo las soluciones pueden surgir y evolucionar.
–¿Cree que estas soluciones sistémicas pueden ganar tracción dentro del panorama político actual?
–MF: El cambio sistémico siempre es desafiante, independientemente del entorno político. Sin embargo, un aspecto alentador de la innovación social es que muchas soluciones comienzan a pequeña escala y se desarrollan mediante experimentación.
Enfoques como el design thinking o los métodos de lean startup enfatizan el aprendizaje directo de las personas afectadas por una política o programa. Responsables de políticas públicas, líderes de organizaciones sin fines de lucro y emprendedores prueban ideas mediante entrevistas, programas piloto y experimentos a pequeña escala, perfeccionándolas con base en la retroalimentación de comunidades y usuarios finales.
Debido a este proceso iterativo, la innovación no siempre requiere grandes inversiones iniciales o cambios de política radicales. En cambio, ideas prometedoras pueden surgir a través de la experimentación práctica y la evidencia generada en el terreno. Cuando estos enfoques demuestran beneficios claros, pueden gradualmente ganar apoyo y expandirse hacia sistemas más amplios, incluso dentro de paisajes políticos complejos.
Muchas soluciones de gran impacto comienzan con pequeños experimentos: proyectos piloto que aprenden directamente de las comunidades y crecen gradualmente hasta convertirse en sistemas más amplios.
– ¿Cuáles datos podrían ilustrar el valor de la innovación social y el emprendimiento social?
–MF: El impacto de la innovación social suele hacerse visible a través de una combinación de tendencias sectoriales y evidencia proveniente de iniciativas específicas.
Un indicador más amplio es el rápido crecimiento del sector de inversión de impacto durante las últimas dos décadas. Los inversionistas de impacto dirigen capital hacia organizaciones e iniciativas que buscan generar beneficios sociales o ambientales medibles, a menudo aceptando retornos financieros menores que en inversiones convencionales. La expansión de este campo refleja un creciente reconocimiento de que enfoques innovadores pueden ayudar a abordar desafíos sociales y ambientales de manera significativa.
Al mismo tiempo, gran parte de la evidencia proviene de evaluar iniciativas individuales. Los investigadores suelen examinar condiciones antes y después de implementar un programa para evaluar si los resultados mejoran. En Costa Rica, por ejemplo, iniciativas como los Pagos por Servicios Ambientales han sido estudiadas ampliamente por sus efectos en la conservación forestal y las decisiones de uso del suelo. Este tipo de análisis basado en casos —tanto cuantitativos como cualitativos— ayuda a ilustrar cómo los enfoques innovadores pueden ir generando cambios positivos de manera gradual.
El valor de la innovación social suele hacerse visible a través de casos reales: cuando un nuevo enfoque mejora de manera medible los resultados para las comunidades o el ambiente.
