La gente de la UCR toca la puerta para alimentarse de un necesario espíritu innovador
El taller Bootcamp Innovar y Emprender: del Laboratorio a la Acción se realizó el 24, 25 y 26 de febrero de 2026. Foto: Archivo OCI.
Por medio del taller Bootcamp Innovar y Emprender: del Laboratorio a la Acción 2026, la Dirección de Promoción de la Innovación y Vínculo para el Desarrollo (Diprovid), de la Universidad de Costa Rica y sus unidades, generó un espacio intensivo para el personal docente, administrativo e investigador de la Institución, cuyo objetivo fue promover el desarrollo de proyectos con potencial innovador; tecnológico, social y emprendedor.
Para consolidar una cultura de innovación, la Universidad debe superar obstáculos como la resistencia al cambio, falta de incentivos y reconocimiento, falta de trabajo colaborativo y en algunos casos desconexión con el entorno socio-productivo. Ese es el criterio de la directora de la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación (Proinnova-UCR), la Dra. Marianela Cortés Muñoz, quien fue una de las personas organizadoras y participante.
El taller recibió, en esta primera edición, a 38 personas funcionarias de la Institución de áreas como administración pública, salud pública, odontología, educación, enfermería y física; entre otras, quienes durante tres medias jornadas y de forma presencial, participativa y aplicada desarrollaron propuestas de valor centradas en necesidades reales, basadas en la empatía con usuarios y beneficiarios.
El reto también pidió construir una
definición precisa de retos o
problemas que buscan resolver, una tarea que no se
terminó de cumplir en las jornadas pero que sí siembran una forma
distinta de gestionar.
El espacio expuso desde la forma en que se
deben definir los problemas, el análisis del entorno
y la vigilancia estratégica, procesos de validación con
usuarios; se explicaron los diversos Niveles de
Desarrollo Tecnológico (TRL) y la creación de
prototipos, que permiten fortalecer la viabilidad,
pertinencia y proyección de los proyectos de innovación y
emprendimiento.
Con este esfuerzo, la Diprovid y sus unidades quieren aumentar la probabilidad de éxito de los proyectos universitarios que generen impacto.
Las personas que participaron recibieron una capacitación sobre gestión de innovación, tendencias de mercado, delimitación de problemas o reto creativo, propuesta de valor, propiedad intelectual, etapas del desarrollo tecnológico y presentación de proyectos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
A partir de este primer Bootcamp, se
pretende que el personal universitario mejore sus capacidades
y fortalezca el planteamiento de las propuestas de sus
iniciativas o proyectos y así incrementar las oportunidades de
acceder a financiamiento y establecimiento de alianzas
estratégicas. La idea es que puedan llegar a consolidar el
potencial de impacto en la sociedad.
Toda persona universitaria que desee plantear un proyecto con
potencial innovador puede hacerlo a través de las ventanas que
ofrece la Diprovid-UCR y desde dónde se pueden atender las
consultas y dar seguimiento apropiado a las dudas de la comunidad
sobre ideas creativas con potencial de
innovación, derechos, propiedad intelectual, patentes, marcas,
procesos de prototipado, incubación y las otras formas de
transferencia para lograr impactos positivos en los públicos de
interés.
Las personas expertas de Proinnova y AUGE tienen el
conocimiento técnico para guiar al personal universitario a
tener los cuidados necesarios para proteger el
concepto inventivo desde cero.
Al respecto, Diego Salas Marta, asesor legal
en Proinnova-UCR explicó que cuando se genera un nuevo
conocimiento en la Universidad, no todo es sujeto de un proceso de
propiedad intelectual. “No vale la pena —dijo Salas— si es algo que
no se puede comercializar no se debe iniciar el proceso,
porque la propiedad intelectual no es un fin en sí
misma".
La UCR también tiene capacidad de ayudar
a su personal a desarrollar los prototipos que
permitan convertir sus ideas conceptuales a cosas tangibles,
para ellos existen los espacios equipados y el personal
capacitado que permite reducir la incertidumbre sobre la
aplicabilidad real de un nuevo producto o servicio con potencial
innovador.
Con el acompañamiento se evitan errores comunes a la hora de
prototipar como ser demasiado perfeccionista, prototipar en grande,
no medir nada y confundir un proceso de pilotaje con la
implementación real.
El acompañamiento puede avanzar hasta tener modelado un mínimo viable es el servicio o producto puesto a prueba para reconocer si hay negocio y rentabilidad. Todo lo anterior es viable de realizar a través del sistema de innovación de la UCR, pero para lograrlo primero se debe tener una muy buena pregunta y una propuesta de solución a un problema sentido por la sociedad. La invitación es a que la comunidad reflexione sobre ello.
A través de AUGE-UCR la idea de negocio o solución a la problemática pensada se puede potenciar.
“Nos gusta el drama”, dijo el líder de incubación Alonso Vargas Guevara, al aconsejar el cómo se debe presentar una idea. “Hay que hablar del problema, los datos, la evidencia del mismo y los hechos que afectan al público, somos dramáticos, y nos llama la atención el problema”. Luego se debe presentar la solución.
Al cierre del proceso hay que incluir en el llamado a la acción o call to action, ¿qué espera? Los contactos están en la página de la Diprovid-UCR.
