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Las mujeres en Costa Rica no tienen la libertad de decidir qué hacer con su tiempo 

Estudio "Disparidades de género en el uso del tiempo en Costa Rica", de la Escuela de Economía de la UCR
26 feb 2026Economía
Trabajo doméstico no remunerado

Las labores de cocina, limpieza y cuido son las que más consumen el tiempo de las mujeres. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Las labores de cuido y el trabajo doméstico no remunerado acaparan el tiempo de las mujeres en el país. Ellas aún dedican el doble de tiempo que los hombres a estas actividades. 

Aunque esta brecha se redujo de 22 a 16 horas semanales del 2017 al 2022, la sobrecarga de estas tareas en las mujeres todavía limitan el desarrollo económico y perpetúan los roles de género tradicionales, que afectan su participación y productividad en el mercado laboral, especialmente en el caso de Costa Rica, donde son ellas quienes tienen el mayor logro educativo respecto a los hombres.  

Estos roles de género tan marcados limitan la participación de las mujeres en el mercado laboral y esto, a su vez, impacta negativamente en los ingresos de los hogares, en la producción del país y en la recaudación fiscal. Además, una mayor participación femenina garantizaría un mejor uso y asignación de recursos (capital humano) que puedan mejorar la productividad y generar innovación.  

Esa es la conclusión del estudio Disparidades de género en el uso del tiempo en Costa Rica, realizado por la investigadora María José Sauma Chacón, de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica.  

“Las mujeres deberían tener la libertad de decidir qué hacer con su tiempo. Uno de los problemas de los roles de género es que las obliga a dedicarse al hogar aún si no quieren hacerlo, lo que limita el qué hacer, cuánto y dónde”, afirma Sauma.  

Se trata de una sobrecarga en el Trabajo Doméstico No Remunerado (TDNR) que se acentúa en hogares que tienen presencia de menores de 12 años y en aquellos donde las mujeres tienen baja escolaridad. El TDNR en la práctica es un subsidio invisible al sistema económico, un valor que el Banco Central de Costa Rica mide para dimensionar y visibilizar su importancia

Según esos datos, cada hora de tareas domésticas tendría un valor promedio de 1 760 colones.   

Las disparidades de género en el uso del tiempo en Costa Rica

Un estudio de la Escuela de Economía señala que las labores de cuido y el trabajo doméstico no remunerado acaparan el tiempo de las mujeres en el país. Ellas aún dedican el doble de tiempo que los hombres a estas actividades.

 La distribución del tiempo muestra que, en 2022, las mujeres destinaron el 19,1 % de su tiempo total semanal al TDNR, mientras que los hombres solo el 9,1 %. En contraste, los hombres dedicaron el 20,4 % de su tiempo al trabajo remunerado, frente al 10,2 % de las mujeres. Esta disparidad indica que las actividades que representan un mayor peso para las mujeres carecen de valor económico, a pesar de ser productivas. 

–¿Cuáles factores inciden en la reducción parcial en las brechas de género relativas al uso del tiempo? 

–María José Sauma Chacón: Antes de responder esta y las demás preguntas, me parece importante explicar que la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo no es un panel como tal, es decir, la encuesta del 2022 se le aplicó a personas distintas que la encuesta del 2017, entonces no hay forma de garantizar que en hogares específicos se hayan reducido las brechas. Sin embargo, a través de la composición y características de los hogares es posible identificar el comportamiento de dichas brechas y generalizar a nivel nacional cuáles son los factores que más inciden en menores o mayores brechas. 

Respecto a los hogares con menores brechas, si se toma en consideración que los hogares de interés del estudio son aquellos liderados por parejas adultas de distinto sexo que cohabitan, se pueden econtrar tres factores principales: 

  1. Presencia de hombres con alto logro educativo: los hogares con menores brechas son aquellos donde los hombres tienen, al menos, educación secundaria completa. Este resultado es independiente al grado educativo que tenga la mujer en el hogar, y el opuesto no es cierto (es decir, mujeres más educadas no necesariamente implican brechas más pequeñas). 

  2. Presencia de otra mujer adulta en el hogar: cuando en los hogares, aparte de la pareja, hay presencia de otra mujer adulta, principalmente si es mayor de 50 años, se tienen brechas más pequeñas en el trabajo doméstico no remunerado. Esto se debe a la transferencia de responsabilidades de una mujer a otra. Cuando la otra persona adulta presente en el hogar es más bien un hombre, las brechas se incrementan. 

  3. Presencia de teletrabajo en el hogar: en general, los hogares donde al menos una de las dos personas de la pareja tiene acceso a trabajo remoto al menos dos días a la semana tiene menores brechas de género en el trabajo no remunerado. Es importante denotar que la comparación se hace entre hogares con similares características, ya que las personas que tienen acceso al trabajo remoto son un grupo específico de la población y no sería correcto comparar estos hogares con el promedio. Para esto se tomaron a los hogares donde las personas tienen alto logro educativo y tienen un trabajo de calificación medio alta o alta, los cuales de por sí ya tienen menores brechas que el promedio nacional. Sin embargo, cuando además se añade el factor del teletrabajo, las brechas se reducen mucho más. 

–Por el contrario, ¿cuáles factores se asocian a mayores brechas en la distribución de las labores domésticas y de cuido?  

–MJSC: En general, se pueden mencionar tres factores : 

  1. Los hogares en donde los adultos tienen un logro educativo de primaria completa o menos, tienen brechas muy amplias correspondientes al trabajo doméstico no remunerado. 

  2. Los hogares con presencia de alguna persona en condición de discapacidad tienen las brechas más altas en cuanto al cuido no remunerado, pero también tienen amplias brechas de trabajo doméstico no remunerado. 

  3. Los hogares compuestos por parejas de entre 20 y 29 años, tiene altas brechas en trabajo de cuido no remunerado, pero no en trabajo doméstico no remunerado, que está ligado a las etapas reproductivas. 

–En específico, el trabajo remoto (de ambas partes en una pareja) tiene un efecto positivo en la reducción de brechas ¿Es un nuevo dato a considerar por la política pública? 

–MJSC: A la luz de los resultados, sí parece importante considerar las oportunidades que brinda el trabajo remoto en cuanto a reducción de brechas como parte de política pública. Sin embargo, como menciono anteriormente, los hogares que tienen acceso a empleos que permiten trabajar remotamente ya de por sí tienen características muy particulares que los hace un grupo relativamente pequeño dentro de la población, por lo que esta no puede ser la única acción que se tome para la reducción de brechas. En este momento, me parece más importante fortalecer políticas educativas, y lograr la retención de hombres dentro del sistema educativo. 

Gabriela Mayorga López
Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Comunicación Institucional
gabriela.mhwsrayorgalopez  @ucrhchv.ac.cr

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