Investigadores de la UCR evalúan el desempeño de la economía circular en la industria costarricense del plástico
La transición hacia un modelo de economía circular en la industria plástica costarricense contribuiría de manera significativa a mejorar el manejo y la gestión de los residuos que generan estas empresas. Imagen con fines ilustrativos. Foto: Laura Rodríguez.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) analizó el desempeño de la industria costarricense del plástico en cuanto a la adopción de prácticas de economía circular, un modelo que busca transformar los actuales esquemas de producción y consumo para reducir residuos y mitigar el impacto ambiental.
Se trata del Dr. Roberto Quirós, profesor de la Escuela de Ingeniería Industrial; el M. Sc. Isaac Arellano Salmerón, profesor de la Escuela de Química; y el M. Sc. Enrique Acuña Acosta, profesor también de la Escuela de Ingeniería Industrial, quienes se dieron a la tarea de identificar y caracterizar las iniciativas de economía circular en la industria del plástico en nuestro país.
La economía circular se basa en principios como la reutilización, la reparación, la renovación y el reciclaje de los recursos, con el objetivo de mantener los materiales, la energía y el agua en uso durante el mayor tiempo posible. Este enfoque promueve un equilibrio entre el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.
Como parte del estudio, el equipo investigador preseleccionó 36 empresas del sector del plástico. Luego, eligió a tres entidades representativas de ese grupo para realizarles un análisis en profundidad. Se evaluó el desempeño mediante distintos indicadores (27 en total) relacionados con el manejo de recursos, el consumo energético, el uso del agua y el impacto económico y social.
La investigación examinó cómo estas empresas integran los principios de la economía circular en sus operaciones. Esto permitió identificar oportunidades para avanzar en la transición de un modelo lineal (basado en la extracción, el consumo y el desecho) a uno circular, en el cual los recursos se mantienen dentro del ciclo productivo el mayor tiempo posible mediante la valorización y el tratamiento de los flujos residuales.
Los resultados evidencian un desempeño favorable de dicho sector en aspectos como el uso de materiales reutilizados, la incorporación de recursos renovables en los procesos productivos y la recuperación de materiales.
“Las tres empresas utilizan energía 100 % renovable, en concordancia con los objetivos energéticos nacionales de Costa Rica. Sin embargo, ninguna emplea la biomasa, lo cual representa una oportunidad para diversificar la matriz energética”, señaló el Dr. Roberto Quirós, integrante del equipo de investigación.
Asimismo, Quirós explicó que la investigación evidenció que muchas de las empresas analizadas ya aplican, en la práctica, acciones y herramientas propias de la economía circular, aunque desconocían que estas respondieran a un nuevo modelo o paradigma económico que ya se venía trabajando desde que se incorpora el reciclaje como la principal estrategia en los procesos productivos o posconsumo.
Desde su perspectiva, la economía circular es clave para la sostenibilidad ambiental y una estrategia relevante frente al cambio climático. Este modelo puede abordarse desde dos aristas: por un lado, como una vía para reducir la extracción de recursos naturales, al valorizar y tratar los flujos residuales de los procesos (materias primas, agua y energía) manteniéndolos dentro del sistema productivo; y, por otro, como un enfoque que genera impactos económicos positivos para las empresas y la generación de nuevos emprendimientos a partir de esos flujos residuales.
Economía circular: una solución urgente ante el cambio climático
El contexto nacional refuerza la urgencia de avanzar en esta transición. De acuerdo con el estudio Huella plástica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Costa Rica, en el 2022 el país generó 229 612 toneladas de residuos plásticos de origen doméstico, lo cual equivale a un promedio de 39 kilogramos por persona al año. Aunque el 93 % de estos residuos fue recolectado (alrededor de 212 000 toneladas), solo 28 000 toneladas se reciclaron (Ministerio de Salud, 2023). Esto ubica a Costa Rica entre los países de la OCDE con las tasas de recuperación más bajas (OCDE, 2023). Igualmente, se estima que 255 toneladas de plásticos terminaron directamente en medios acuáticos y cerca de 37 000 toneladas afectaron ecosistemas terrestres.
Asimismo, los datos del Ministerio de Salud señalan que cada persona en Costa Rica genera en promedio un kilogramo de residuos al día. De esos desechos, alrededor del 15 % se recolecta, mientras que el 80 % se convierte en contaminantes de ríos y vertederos.
El Dr. Roberto Quirós Vargas, profesor e investigador de la Escuela de Ingeniería Industrial de la UCR, lideró este estudio sobre economía circular en la industria costarricense del plástico. Él es experto en temas como análisis de ciclo de vida y sostenibilidad. Foto: Laura Rodríguez.
Ante este panorama, la economía circular se consolida como una alternativa viable para reducir la huella ambiental de la industria del plástico, ya que extiende el ciclo de vida de los productos gracias al reciclaje, la remanufactura y la reutilización, además de disminuir la dependencia de materiales vírgenes y minimizar la generación de desechos.
En esta línea, en el 2025 Costa Rica lanzó la Hoja de Ruta Nacional de Acción sobre los Plásticos hacia una Economía Circular, una iniciativa que busca fortalecer las alianzas entre instituciones públicas, actores locales y la cooperación internacional para enfrentar de manera integral la contaminación por plásticos.
Metodología innovadora
Para evaluar la circularidad en la industria del plástico, los científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) desarrollaron una metodología innovadora que permite medir los indicadores de este modelo a lo largo de toda la cadena de valor. A diferencia de los métodos tradicionales, que se concentran en etapas específicas, esta propuesta ofrece una visión integral del proceso productivo.
Este estudio sobre el estado actual de la economía circular en la industria del plástico fue liderado por la Escuela de Ingeniería Industrial, con el apoyo de la Escuela de Ingeniería Química de la UCR. Foto: Laura Rodríguez.
Para este estudio, el equipo de la UCR aplicó diferentes herramientas cualitativas y cuantitativas, con el fin de estimar el nivel de circularidad de la industria del plástico. Tras caracterizar la economía circular mediante estos indicadores y con el apoyo de la Cámara Costarricense de la Industria del Plástico, se realizó una preselección de 36 empresas.
Posteriormente, con base en el principio de Pareto, se contactó a siete compañías, de las cuales se eligieron tres empresas representativas para evaluar en mayor profundidad su circularidad.
Uno de los objetivos planteados dentro de la investigación se basó en comprender cómo la industria plástica costarricense conceptualiza la economía circular desde las cinco dimensiones clave: diseño de producto, eficiencia de recursos, gestión de residuos, integración de la cadena de valor y compromiso con la sostenibilidad.
Por otro lado, el estudio evaluó la circularidad en una escala de “puerta a puerta”, por medio de herramientas cuantitativas y cualitativas, e identificó oportunidades de mejora a lo largo de toda la cadena de valor para contribuir con la sostenibilidad de las personas emprendedoras.
Como resultado principal de la investigación se obtuvo una guía que sirve como modelo en futuros estudios para comprender el estado actual de las empresas en la industria plástica, en relación con el paradigma lineal versus el circular. Además, se consiguió establecer un índice de circularidad global, el cual permite medir qué tan circular es la organización según los indicadores de desempeño.
Desde la perspectiva del Dr. Quirós, los resultados de este estudio representan un valioso aporte de la UCR a la discusión sobre sostenibilidad y economía circular, el cual se alinea con la estrategia de sostenibilidad de la Institución.
Además, señaló que el conocimiento que se genera en la UCR busca nutrir al país con temas de alta relevancia y contribuir a posicionar a Costa Rica como un referente mundial en estas áreas. “La semilla del conocimiento nace en nuestra Universidad para alimentar al país y proyectar a Costa Rica como un ejemplo a nivel global en sostenibilidad y economía circular. Si no lo hacíamos nosotros, difícilmente alguien más lo haría. Este es el resultado de personal capacitado y capital humano que tiene la Institución para contribuir con el desarrollo del país, como eje estratégico de la sostenibilidad, y pensando en la calidad de vida las actuales y futuras generaciones”, expresó el investigador.
