El Centro de Investigaciones Agronómicas ofrece soluciones a las necesidades del sector agroalimentario
Al cumplir 70 años de existencia, el Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA) trabaja con rigor científico y estrictos controles de calidad para ofrecer solucuiones reales a las necesidades del sector agroproductivo del país. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
En los años 50, cuando el café dominaba la agricultura costarricense y la información técnica era poca, la Universidad de Costa Rica decidió dar un paso visionario: fundar un laboratorio de investigaciones agronómicas. Lo que empezó como una iniciativa modesta, hoy cumple siete décadas convertido en el Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA), una pieza clave en el desarrollo agrícola del país.
A lo largo de estos 70 años, el CIA ha crecido junto al sector agroalimentario, y se adapta continuamente a los cambios en la producción y a los nuevos retos ambientales y tecnológicos. El objetivo siempre ha sido llevar soluciones reales a los productores y aportar al desarrollo sostenible desde la ciencia.
Según destacó el Dr. Mario Villatoro Sánchez, director del CIA, actualmente este centro ofrece una gran variedad de servicios que van desde análisis de suelos, tejidos vegetales, fertilizantes, abonos orgánicos, hasta asesorías especializadas para cooperativas, empresas y agricultores de distintas regiones. Estos funciones del CIA, más allá de ser apoyo técnico, lo han convertido en un punto de referencia regional.
Uno de sus pilares es el Laboratorio de Suelos y Foliares, que cada año analiza alrededor de 20 mil muestras no solo de Costa Rica sino también de países vecinos como Nicaragua, Guatemala, Panamá e incluso México.
Este laboratorio es parte del Área de Fertilidad de Suelos y Nutrición de Cultivos, donde un equipo de expertos estudia cómo mejorar la salud del suelo y la nutrición de los cultivos, ya sea en laboratorio, invernadero o directamente en el campo. Su trabajo da soporte directo a los productores y promueve prácticas innovadoras como la agricultura de precisión.
Otra área de especialización es la de microbiología. Allí se realizan más de veinte tipos de análisis que permiten conocer el estado biológico del suelo.
El Laboratorio de Microbiología Agrícola trabaja en aprovechar los microorganismos del suelo para mejorar la eficiencia del uso de recursos y reducir los impactos ambientales. Han desarrollado biofertilizantes, descomponedores de materia orgánica y otros aliados naturales que ayudan a una agricultura más sostenible y de bajo costo.
En el ámbito de la biotecnología, el CIA también se destaca. Existen variedades mejoradas de papa como la Elbe y la Criollítica que son producto de sus investigaciones. Además, han desarrollado técnicas para obtener material vegetal libre de virus. El Laboratorio de Biotecnología de Plantas también ofrece análisis de ADN y trabaja en micropropagación de cultivos, producción de semillas sanas y estudios de enfermedades en plantas.
Otro de sus espacios destacados es el Laboratorio de Poscosecha, una infraestructura única en la región. Ahí se simulan condiciones de transporte internacional para frutas y hortalizas, con el fin de asegurar que lleguen frescas a su destino, esto permite reducir pérdidas y aumentar la rentabilidad de las cosechas.
Finalmente, el Área de Recursos Naturales trabaja con el análisis y mapeo de suelos, análisis de agua y herramientas digitales que permiten a productores acceder, fácilmente, a información técnica útil.
