Cada 14 días, cerca de dos mujeres mueren en Costa Rica por violencia de género
En Costa Rica, la violencia contra las mujeres no se detiene y, en muchos casos, ocurre en el lugar donde debería existir una mayor protección: el hogar.
Así lo advirtieron tres especialistas en la actividad titulada “Violencias que no cesan, miradas críticas sobre los femicidios en Costa Rica”, realizada en noviembre del 2025 en la Universidad de Costa Rica (UCR), pero que toma especial relevancia a fin y principio de año debido a los incrementos en los factores de riesgo asociados.
Entre dichos factores de riesgo destacan una mayor convivencia en el ámbito familiar, el aumento del estrés, las tensiones económicas y el consumo de alcohol. Estos factores suelen incidir en el repunte de la violencia doméstica y de género en el país, un panorama que ya se está evidenciando.
Tan solo el 17 de diciembre de 2025, el Sistema de Emergencias 911 registró 72 casos de violencia intrafamiliar durante la final de un partido de fútbol. Dicho dato refuerza las advertencias formuladas por instituciones y personas especialistas respecto al aumento del riesgo de nuevos episodios de violencia —e incluso femicidios— durante la temporada navideña.
A lo que va del año, las últimas cifras al 16 de noviembre del 2025 del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y el Acceso a la Justicia contabilizaron 33 femicidios a finales de octubre clasificados como tales, mientras que 23 muertes violentas de mujeres aún están pendientes de clasificación. “Estamos hablando de una muerte violenta de una mujer cada cinco días en lo que va del año”, enfatizó la M.Sc. Laura Chinchilla Alvarado, moderadora del evento.
“Más allá de los números, que son alarmantes, sabemos que hay vidas interrumpidas, familias devastadas y un estado que no logró proteger”, reflexionó la M.Sc. Chinchilla.
Violencias que no cesan
Lo anterior no es un hecho aislado. De acuerdo con las académicas y activistas, los femicidios son el punto extremo de un entramado de violencias normalizadas.
La coordinadora de la Unidad de Equidad e Igualdad de Género de la Rectoría, la Dra. María Martínez Díaz, ubicó el tema de los femicidios como una deuda estructural que implica confrontar contradicciones profundas en un país que se piensa “pacífico” y “garantista”.
El femicidio, insistió la Dra. Martínez, debe entenderse como la culminación de una cadena de violencias y no como un drama privado, como lo ha sido por mucho tiempo las muertes de mujeres “relegadas a las páginas de los sucesos de los periódicos, como si la violencia doméstica fuera un asunto de pareja y no una violación sistemática de derechos humanos”.
Dicha idea fue retomada por la Dra. Montserrat Sagot Rodríguez, socióloga y pionera en investigación sobre femicidios en Costa Rica, quien explicó que es fundamental nombrar estos crímenes como femicidios y no diluirlos en categorías neutrales como homicidio. ¿El motivo? Los escenarios en que mueren los hombres y las mujeres son distintos, indicó la experta.
“¿Por qué es importante nombrar a estos crímenes basados en la desigualdad de género femicidios y no llamarlos simplemente homicidios? Porque los términos neutrales como homicidio ocultan los escenarios particulares diferenciados en los que mueren hombres y mujeres. No son los mismos escenarios, no son las mismas condiciones”, señaló la Dra. Sagot.
Actualmente, se estima que entre un 60 % y un 70 % de los asesinatos "de mujeres en todo el mundo son cometidos por razones asociadas a su género y por violencia sexual y, la mayoría de ellos, por hombres cercanos. Menos de un 6 % de los homicidios de hombres son cometidos por razones asociadas a la violencia doméstica y sexual y, todavía menos, son cometidos por mujeres cercanas”, agregó la Dra. Sagot.
A ese retador panorama se le suma una serie de medidas que no siempre protegen. La Dra. Mariana Mora, del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM-UCR), advirtió que el aumento de la violencia debe también leerse desde el debilitamiento institucional que impacta la protección efectiva.
En esa línea, la Dra. Mora subrayó que muchos casos ocurren en personas con antecedentes de violencia y medidas cautelares previas. Cuando estas no se implementan o no se fiscalizan, el sistema falla en el punto más crítico.
“Muchos de los casos que tenemos del presente año tienen antecedentes de violencia doméstica y medidas cautelares. Aún así se comete el femicidio. Entonces, ¿cuál es el papel del Estado y del Poder Judicial en asegurar, al menos, la implementación de este tipo de medidas? Porque, cuando hablamos de impunidad, en estos casos el Estado no hace una rendición de cuentas, no hay responsabilidad de su parte. Ya se ha cometido un femicidio”, aseveró la Dra. Mora.
Como si ese escenario no fuera suficiente, a lo anterior se le añaden problemas en la investigación judicial.
Pese a que Costa Rica ha suscrito estándares regionales para investigar muertes violentas de mujeres bajo el supuesto inicial de femicidio, la Dra. Mora sostuvo que, caso tras caso, se evidencian vacíos en la aplicación de estos enfoques, lo cual puede afectar la hipótesis, la recolección de pruebas y, por supuesto, los resultados judiciales.
“A pesar de que Costa Rica firmó hace muchísimos años el Protocolo Latinoamericano de Investigación de Muertes Violentas de Mujeres, es evidente, caso tras caso, que este protocolo no se pone en marcha. ¿Y qué implicaciones tiene esto? Bueno, este protocolo lo que dice es que, quien investiga, tiene que partir del hecho de que cualquier muerte violenta de una mujer es un femicidio y, sobre el proceso de investigación, descartar si no lo es”, explicó la Dra. Mora.
Ese enfoque, agregó la experta, es trascendental porque tiene un efecto sobre la elaboración de las hipótesis de investigación, el tipo de prueba que se recaba y el resultado del proceso.
El femicidio es prevenible
Desde la Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres, la Dra. Ana Hidalgo Solís, psicóloga, afirmó que la mayoría de los femicidios son prevenibles.
La Dra. Hidalgo mencionó un estudio en el cual se analizaron 28 muertes ocurridas en el 2020 mediante autopsias psicosociales. En estas autopsias se identificaron patrones y escenarios reiterados que permitió llegar a un punto clave: los femicidios son prevenibles.
¿Y cómo se previenen? Mediante la acción colectiva, la cual se debe sostener mediante una serie de esfuerzos que vayan desde, afrontar la violencia simbólica, hasta debilitar los discursos públicos que banalizan o atacan los derechos humanos de las mujeres.
“Investigamos el femicidio y no porque tengamos interés en contar muertes. Lo hacemos porque queremos explorar y tener mejor conocimiento para poder hacer labores de prevención de la violencia contra las mujeres. También investigamos el femicidio porque, como bien ha dicho Montserrat (y lo confirmamos nosotras en los femicidios del 2020), alrededor de entre un 50 % y un 55 % de los femicidios siguen siendo en relaciones de pareja o intrafamiliar. Todos estos son prevenibles”, aseguró la Dra. Hidalgo.
Por su parte, el rector de la UCR, el Dr. Carlos Araya Leandro, calificó la violencia contra las mujeres como una “herida abierta en el tejido social” y afirmó que se requiere “determinación, rigor y una clara voluntad política”.
Vivamos en armonía
Recientemente, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) ha emitido llamados específicos para vivir estas fiestas “en armonía y sin violencia”, justamente, por el repunte de situaciones de violencia doméstica en este periodo.
“Ningún acto de violencia está justificado. Las festividades no deben convertirse en escenarios de agresión, tensión o riesgo. La invitación hacia la ciudadanía es a promover el diálogo, la empatía y el apoyo mutuo como herramientas esenciales para prevenir situaciones de conflicto”, motivó el Inamu.
Mientras tanto, las cifras continúan creciendo y las especialistas insisten en que no se trata de casos aislados, sino de un problema social y estatal que exige prevención real, atención oportuna, investigación especializada y protección efectiva.
Si usted experimenta un caso, el Inamu puso a disposición la App Ela, una herramienta confidencial y accesible para orientación y apoyo.
Para consultas, dudas o acompañamiento, también se encuentra habilitada la línea 1125, en la cual personal especializado puede brindar información y guía, así como la línea de WhatsApp 83-21-86-78. Todos estos servicios son gratuitos.

