La Costa Rica actual prioriza la estabilidad fiscal y deja de lado el desarrollo humano
El último Informe Estado de la Nación analizó la situación económica y social del país, además de la inversión en sectores como educación e infraestructura. Foto: Laura Rodríguez.
Un repunte coyuntural en medio de una etapa prolongada de retrocesos estructurales: esa es una de las principales conclusiones del Informe Estado de la Nación 2025, una investigación rigurosa elaborada por las universidades públicas, bajo la coordinación del Programa Estado de la Nación del Consejo Nacional de Rectores (Conare), que desde hace más de tres décadas ofrece a la ciudadanía un análisis independiente, basado en datos, sobre el desempeño del país en materia de desarrollo humano sostenible.
Durante una reciente presentación del informe en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR, gracias a la organización de la Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, el coordinador del programa, el M. Sc. Leonardo Merino Trejos, subrayó que este no es un documento de opinión ni un balance gubernamental, sino una evaluación integral del desempeño nacional, construida a partir de evidencia empírica, análisis comparados y amplios procesos de consulta académica y social.
El objetivo central del estudio es comprender cómo se encuentra Costa Rica hoy, cómo llegó a esta situación, y qué tan preparada está para enfrentar los desafíos del futuro.
Tres miradas para entender el presente
El Informe Estado de la Nación 2025 se estructura a partir de tres grandes lentes analíticos. El primero observa el desempeño inmediato del país, con datos correspondientes, principalmente, a 2024 y parte de 2025.
El segundo amplía la mirada a tendencias de mediano plazo, y el tercero evalúa las condiciones estructurales que definirán las oportunidades y riesgos hacia el futuro.
Desde esta perspectiva, el informe identifica un repunte reciente en algunos indicadores económicos y sociales, que ha sido ampliamente destacado en el debate público.
El M. Sc. Leonardo Merino Trejos, coordinador del Programa Estado de la Nación de Conare, fue invitado por la Cátedra de Historia de las Instituciones de Costa Rica, para exponer los resultados de esa investigación el pasado viernes 28 de noviembre, en el Miniauditorio de la Facultad de Ciencias Sociales. Foto: Laura Rodríguez.
Entre estos logros se encuentran un crecimiento económico superior al promedio regional e incluso al de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una mejora coyuntural del empleo, un equilibrio fiscal primario por segundo año consecutivo, un aumento en la inversión social pública, y una reducción significativa de la pobreza por ingresos, que alcanza su nivel más bajo en tres décadas.
No obstante, el mensaje central del informe es claro: “estos avances descansan sobre bases frágiles, y enfrentan amenazas internas y externas que comprometen su sostenibilidad”, señaló Merino.
Crecimiento económico poco inclusivo
Uno de los principales hallazgos del informe es que Costa Rica continúa creciendo sin beneficiar de manera equitativa a la mayoría de su población.
El dinamismo económico reciente se concentra, en gran medida, en el régimen de zonas francas y en sectores altamente integrados a los mercados internacionales, mientras que la mayor parte de la economía, el régimen definitivo, muestra un crecimiento mucho más lento.
Este patrón genera una desconexión creciente entre el aumento de la producción y el bienestar de los hogares, ya que una proporción cada vez mayor de lo producido en el país no se traduce en ingresos que permanezcan en la economía nacional.
Además, solo una minoría de la fuerza laboral se beneficia directamente de los sectores más dinámicos, lo que limita el impacto del crecimiento sobre el empleo y los ingresos de amplios grupos sociales.
La situación del sector educativo público se ha visto afectada, debido a la falta de una ruta clara e inversión en infraestructura. Foto: Laura Rodríguez.
El sector agropecuario ilustra con claridad esta situación: “mientras la agricultura orientada a la exportación mantiene cierto dinamismo, la producción para el consumo interno se ha contraído de forma sostenida, aumentando la dependencia alimentaria y debilitando economías rurales históricamente estratégicas, señaló Merino.
Reducción de la pobreza: un logro con interrogantes
El informe reconoce la fuerte reducción de la pobreza por ingresos registrada en 2024 y consolidada en 2025. Sin embargo, advierte que este resultado no está asociado principalmente al crecimiento económico ni a una expansión del empleo formal, como ocurrió en reducciones anteriores, por ejemplo en 2007.
Según el análisis del Programa Estado de la Nación, la disminución reciente de la pobreza se explica, en buena medida, por tres factores: el aumento del empleo informal, la reducción del tamaño promedio de los hogares, y el crecimiento de ingresos provenientes de fuentes no claramente identificadas, especialmente en zonas rurales.
Estos elementos plantean dudas sobre la sostenibilidad y la calidad de la mejora observada, así como sobre la ausencia de políticas públicas estructurales que la respalden.
En materia fiscal, el informe señala que el país ha logrado un equilibrio primario en las finanzas públicas, pero advierte que esta estabilidad sigue dependiendo de una alta contención del gasto y de una deuda pública que continúa siendo elevada.
Además, el crecimiento reciente de la inversión social pública responde, en gran medida, al aumento del gasto en pensiones, producto del envejecimiento poblacional, y no a una mayor inversión estratégica en educación, salud, becas o atención primaria.
De hecho, el informe documenta reducciones en áreas clave para el desarrollo humano, como la educación universitaria, la salud y los programas de fortalecimiento de capacidades, lo que debilita uno de los pilares históricos del estado social costarricense.
Las nuevas y viejas amenazas se profundizan
Más allá del análisis coyuntural, el Informe Estado de la Nación 2025 advierte una acumulación de amenazas estructurales que comprometen el desarrollo humano sostenible. Entre ellas destacan:
- La alta dependencia económica y comercial de Estados Unidos, que expone al país a cambios en la política internacional y comercial.
- La persistente epidemia de violencia homicida, concentrada en territorios con bajo desarrollo humano, y con altos costos sociales y económicos.
- El deterioro de la calidad democrática, reflejado en una menor capacidad del sistema político para construir acuerdos, gestionar políticas públicas, y canalizar el conflicto social.
- El debilitamiento de las capacidades institucionales para la gestión ambiental, acompañado de retrocesos regulatorios y mayores riesgos frente al cambio climático.
- Una creciente desconexión entre crecimiento, productividad y empleo, junto con rezagos históricos en infraestructura y planificación territorial.
Un llamado a deliberar y corregir el rumbo
El Informe Estado de la Nación no pretende ofrecer respuestas cerradas ni recetas únicas, enfatizó Merino, “más bien se trata de un insumo abierto a la crítica, al debate informado y a la deliberación democrática, que busca fortalecer la toma de decisiones públicas con base en evidencia”, acotó este investigador.
El mensaje final es contundente: Costa Rica enfrenta una encrucijada, pues los avances recientes, aunque reales, no bastan para revertir una etapa prolongada de retrocesos en el desarrollo humano.
“Sin cambios estructurales en el estilo de desarrollo, en las prioridades de la inversión pública, y en la capacidad del sistema político para construir acuerdos, el país corre el riesgo de profundizar desigualdades, debilitar su democracia y comprometer su bienestar futuro”, concluyó Merino.
En un contexto marcado por la desinformación y la polarización, el Programa Estado de la Nación reafirma su compromiso con el rigor académico y el acceso público a información de calidad, como una herramienta esencial para comprender el presente y construir, de manera colectiva, un futuro más equitativo, sostenible y democrático.
