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Sonia Suárez fue reconocida con el Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández en las categorías de Dirección y Diseño

Por su trabajo en el proyecto 'Pequeños relatos felinos'
24 feb 2021Artes y Letras
 El espíritu inquieto de Sonia Suárez y sus ganas de crear la llevaron a desarrollar el proyecto …

El espíritu inquieto de Sonia Suárez y sus ganas de crear la llevaron a desarrollar el proyecto teatral ''Pequeños relatos felinos'', por el cual obtuvo el Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández en las categorías de Dirección y Diseño. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

'Pequeños relatos felinos' nace del amor de Sonia Suárez Gómez por los gatos y por las ganas de seguir creando aún en condiciones de pandemia.

Este proyecto le valió a la autora el Premio Nacional de Teatro Ricardo Fernández 2020 en las categorías de Dirección y Diseño.

Durante aproximadamente tres meses, Suárez, quien actualmente es estudiante de la Maestría Académica en Artes con énfasis en Artes Escénicas de la UCR, se propuso crear una puesta en escena con un diseño plástico visual como sistema semántico para crear una dramaturgia desde las sombras chinas.

“En los tiempos de claustro total en las casas, yo quise proponer un proyecto en que podía seguir creando arte, no quería quedarme solo encerrada en la casa, sino que quería construir algo artístico”, señaló.

La idea fue hacer una función sobre felinos, hablar de ellos de forma creativa y distinta a lo que se acostumbra. Así fue como surgieron tres relatos. El primero trata sobre interacciones de niños con gatos. El segundo es sobre los estímulos sonoros que ignoramos los humanos, pero que los gatos perciben de otra manera. Y el tercero habla de distintos puntos de vista de diferentes personas en relación con los gatos, siempre mostrando su amor desde su particularidad, mientras hay un gato que lo escucha todo.

Según contó Suárez, el proceso inició con la construcción un dispositivo visual, un teatrino, que tuviera las medidas necesarias para que ella pudiera manipular las figuras sin necesidad de que intervinieran otras personas. También se llevó a cabo una etapa exploratoria con las sombras chinas y con las luces que se grabaron para después revisarlas y, a partir de eso, hacer cambios y ajustes. Para esto, tuvo la colaboración de su hija Sofía Peñaranda.

“En una etapa del proyecto, yo me imaginaba presentándolo en el Teatro Nacional y pensaba en las adaptaciones que habría que hacerle, pues no es lo mismo un teatrino que se trabaja en la casa a uno en el que el público está a 8 o 10 metros. Traté de hacer que el proyecto fuera con esa versatilidad. Sin embargo, eran recursos que había que invertir y no había una promesa de una presentación en un lugar público, por lo que tuve que configurar un dispositivo visual en medidas que yo pudiera manipular sin necesidad de que intervinieran otras personas”, relató.

 La artista reconoció que el trabajo fue muy arduo y muchas veces difícil. Pero, a pesar de la …

La artista reconoció que el trabajo fue muy arduo y muchas veces difícil. Pero, a pesar de la pandemia, se hacía necesario buscar otras formas para seguir haciendo arte en el país, y eso fue precisamente lo que ella hizo. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Otra etapa del proyecto consistió en la búsqueda de una banda sonora, sin embargo, esta opción se descartó y más bien la directora optó por la construcción de un paisaje sonoro, de principio a fin, que fuera parte de la articulación visual, con el propósito de que la persona que escuchara estos sonidos también recreara sus propias imágenes a través de su experiencia y las resignificara.

Suárez decidió trabajar con las sombras chinas como una opción viable que podría realizar desde su casa sin necesidad de interactuar con otras personas, tomando en cuenta el contexto de pandemia y el aislamiento social que se dio durante el año 2020. Además, porque es una técnica que se utiliza muy poco en el país, pero que es un trabajo que implica el uso de la imagen de manera global en todo el espectáculo.

En este sentido, el mayor reto que enfrentó la creadora de 'Pequeños relatos felinos' fue que ella sola tuvo que encargarse de la dramaturgia, de la dirección, la manipulación de las sombras, la producción y la posproducción, especialmente la edición de los videos que resultó una ardua labor, pero en ese momento era la única manera de sacar el proyecto adelante.

Suárez dice sentirse muy orgullosa de haber obtenido estas dos distinciones, ya que significan un gran empuje a su carrera y la ponen en el mapa del gremio teatral costarricense.

"Fue una decisión del jurado bastante oportuna, porque premiaron el esfuerzo de las personas que decidimos promover la cultura en el país. A pesar de la pandemia, todos tuvimos que adaptarnos a las circunstancias y esta distinción es decir al teatro 'aquí estamos, aquí sobrevivimos, aquí nos adaptamos'.

Soy consciente de las condiciones del premio, del aporte que quiso dar el jurado, en el sentido de que se está premiando el valor, el coraje. Y eso es muy positivo, y también de una u otra forma se reconoce todo el trabajo que uno ha hecho años atrás", concluyó.

Según el acta del jurado, que estuvo conformado por Gabrio Zappelli Cerri, Haydée Rebeca Montero Pineda y Anselmo Navarro Prados, el reconocimiento se da por la iniciativa y el coraje de las y los creadores teatrales de salvaguardar los valores de la profesión, sostener en tiempo de pandemia una actividad artísticapese a todos los impedimentos provocados por la emergenciay buscar nuevas posibilidades artísticas, a menudo experimentales.

Andrea Marín Castro
Andrea Marín Castro
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Áreas de cobertura: administración universitaria y artes
andrea.malvwurincastro@ucr.talxac.cr
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