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Simposio Internacional

Isla del Coco: laboratorio viviente de la biodiversidad

El interés científico en la Isla de Coco ha cruzado fronteras y la UCR reunió a los estudiosos para un intercambio de conocimientos
23 feb 2018Ciencia y Tecnología
La Isla del Coco celebra este año su 40º aniversario como Parque Nacional y 20 años como territorio declarado Patrimonio de la Humanidad. 
La Isla del Coco celebra este año su 40º aniversario como Parque Nacional y 20 años como territorio declarado Patrimonio de la Humanidad. 

El Parque Nacional Isla del Coco, ubicado a más de 500 kilómetros de las costas puntarenenses, se ha convertido en un laboratorio viviente para investigadores de diversas áreas. Tanto la hidrología, la biología marina y hasta los aspectos meteorológicos que caracterizan a este sitio Patrimonio de la Humanidad, hacen eco en la academia, tanto nacional como internacionalmente.  

Por eso, desde la Escuela de Biología y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR), se organizó el Simposio Internacional sobre la Isla del Coco, que pretendía “reunir a la mayor cantidad de gente que ha trabajado en la Isla, para poder evaluar qué falta y analizar hacia dónde se debe ir en la investigación”, explicó Jorge Cortés Núñez, biólogo marino de la UCR y organizador del evento.

El Simposio se desarrolló en la Ciudad de la Investigación, en la sede Rodrigo Facio, del 13 al 15 de febrero.

De acuerdo con el científico, “el Parque Nacional Isla del Coco es, además del más grande del país, el parque que posee un lugar con importancia mundial, por eso fue declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Es de una riqueza biológica grandísima, geológicamente es interesantísima y geopolíticamente es importantísima para este país, por lo que todo lo que podamos hacer por la Isla para protegerla es relevante”.

El Simposio contó con la participación de especialistas en Biología y en áreas afines de Ecuador, El Salvador, Argentina, México, España, Venezuela y Chile.

Tres días de intercambio científico

La multidisciplinariedad de los temas fue una de las características que destacó en el Simposio sobre la Isla del Coco y que permitió una visión integral del conocimiento acerca de esta zona del Pacífico costarricense.

El estado de los arrecifes coralinos, de la comunidad íctica (de peces) y de otros animales marinos de la Isla; la evaluación y restauración de sus bosques; su avifauna; sus aspectos meteorológicos y oceánicos; así como algunos proyectos de simulación de oleaje fueron algunas de las temáticas expuestas por los científicos.

Tener una estructura de peces tan saludable ha ayudado a que los arrecifes de la Isla del Coco se mantengan saludables y a que se recuperen muy rápido, afirmaron los científicos (foto Alberto Muñoz, cortesía Ojalá Ediciones).
Tener una estructura de peces tan saludable ha ayudado a que los arrecifes de la Isla del Coco se mantengan saludables y a que se recuperen muy rápido, afirmaron los científicos (foto Alberto Muñoz, cortesía Ojalá Ediciones).

Los biólogos Juan José Alvarado, Gustavo Arias, Tatiana Araya, Arturo Ayala y Ana Gloria Guzmán presentaron la ponencia Comunidad íctica de la Isla del Coco: respuesta ecológica tras 13 años de presión pesquera, una investigación, que a través de muestreos realizados desde el 2006 -dos años después de que se prohibiera de forma completa la pesca dentro de la zona-, demostró que la Isla del Coco ha pasado de una gran presencia de peces hervíboros (un indicativo de sobrepesca) a una fuerte presencia de depredadores grandes y saludables, como el tiburón tigre.

“El tiempo de protección, desde el cierre drástico de la pesca, sí surtió un efecto, porque todas las aguas circundantes de la Isla estaban más protegidas, por lo que la biomasa de tiburones comienza a aumentar y eso lo que hace es tener un control de arriba hacia abajo; es decir, tengo depredadores y no hay sobrepoblación de otros organismos”, explicó Alvarado.

Para el biólogo marino, las poblaciones de depredadores y otras especies marinas clave en la salud del ecosistema es una de las respuestas a las medidas de protección que se han tomado en la Isla del Coco.

“Tener una estructura de peces tan saludable ha ayudado a que el arrecife también se mantenga saludable, y a que se recupere muy rápido o tenga una fuerte resiliencia a fenómenos como El Niño”, añadió.

Otro ejemplo lo expuso la bióloga Beatriz Naranjo, quien destacó el “catálogo” de peces óseos observados en aguas profundas (de 50 a 450 metros), que se realizó después de 23 horas de observación de material obtenido por un submarino en las profundidades de la Isla.

“Es el hábitat más abundante en el planeta y conocemos más acerca de las superficies de otros planetas que sobre nuestro propio lecho marino. Ahí también hay vida, no es un ambiente muerto”, comentó Naranjo.

La bióloga contabilizó un total de 518 especies, cuatro más de las que habían sido registradas anteriormente en esta área. Entre ellas se encuentran cinco especies de tiburones, seis de rayas y 11 distintos órdenes de peces.

Los peces de profundidad en la Isla del Coco han sido evaluados por los investigadores del CIMAR-UCR y lo que observaron es que en esos ambientes marinos también hay mucha riqueza (foto Shmulik Blum).
Los peces de profundidad en la Isla del Coco han sido evaluados por los investigadores del CIMAR-UCR y lo que observaron es que en esos ambientes marinos también hay mucha riqueza (foto Shmulik Blum).

Las diversas investigaciones biológicas compartidas en el Simposio demostraron la gran diversidad con la que cuenta el Parque Nacional Isla del Coco, tanto en sus aguas como en su territorio insular.

Conservación

Para Geiner Golfín, guardaparques de la Isla del Coco desde hace 13 años, en la última década la importancia ecológica y el conocimiento del sitio se ha maximizado, ya que se cuenta con tecnología adecuada para realizar estudios. Lo anterior, junto a la difusión de la información, “les ha permitido llegar a más personas con interés en conocer este Sitio Patrimonio de la Humanidad”, agregó.

Pero si hablamos en términos de protección, para Golfín existe un rezago: “hay nudos críticos, por ejemplo, en cuanto al poco personal y hay un aspecto que se ha intentado solucionar: la comunicación (internet, teléfono), que es una herramienta importante para la gestión de la Isla. No podemos estar aislados siendo un sitio importante para Costa Rica, al ser la última frontera”.

En el paradisíaco sitio trabajan actualmente 19 guardaparques, que dividen sus tareas en las áreas administrativa, turística, manejo de recursos naturales y el área de control y vigilancia. Sin embargo, “hay una disyuntiva en relación con la gestión y el alcance de una buena efectividad en el manejo del sitio, la demanda de tareas que tenemos es mayor a lo que nosotros podemos dar abasto”, explicó el biólogo y guardaparques.

Aunque el personal y los recursos otorgados por el Estado son insuficientes, los guardaparques luchan a diario por preservar los tesoros naturales que alberga el Parque Nacional Isla del Coco, e instituciones como la UCR colaboran con el apoyo científico para la toma decisiones y las acciones de manejo sostenible.

¿Quiere conocer la Isla?

Con el fin de acercar a los costarricenses a las bellezas naturales con las que cuenta la Isla del Coco, y además educar acerca de la conservación de sus recursos, el Simposio se unió también a la exposición Una travesía por la Isla del Coco, así como a la presentación del libro Isla del Coco, una colaboración entre el fotógrafo Luciano Capelli, el biólogo Jorge Cortés y Ojalá Ediciones.

Lea más: Exposición le lleva a una travesía por la Isla del Coco

Las tres iniciativas forman parte de la celebración del 40° aniversario de la creación del Parque Nacional Isla del Coco y del 20º aniversario de la declaratoria de la Isla como Patrimonio de la Humanidad.

Paula Umaña
Periodista Oficina de Divulgación e Información
paula.umana@ucr.ac.cr

Max Martínez Villalobos
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
max.martinez@ucr.ac.cr