Saltar Navegación
inicio > noticias > 2017 > 02 > 13 > mujeres-alajuelenses...
Asociación Madres Maestras comparte experiencias y aprendizajes

Mujeres alajuelenses escriben historia comunal

Con apoyo del TC-568 se está editando una publicación
Rebeca Varela Víquez, Estudiante TC-568
Categoría: Acción Social - 13 de febrero de 2017.
Como parte de su labor, el TC-568 impartió talleres de verano a inicios del año 2017 a escolares de la comunidad Las Brisas II, en Tres Ríos, Cartago.  Además de esta actividad, se han realizado otras relacionados con la autogestión comunitaria 
Como parte de su labor, el TC-568 impartió talleres de verano a inicios del año 2017 a escolares de la comunidad Las Brisas II, en Tres Ríos, Cartago.  Además de esta actividad, se han realizado otras relacionados con la autogestión comunitaria  - foto Laura Paniagua.

En momentos en que el tema migratorio levantan voces por todo el mundo, estudiantes de la UCR apoya desde distintos proyectos e instancias a las personas migrantes que tocan el suelo costarricense, personas que dejaron sus naciones por distintos motivos.

Uno de esas iniciativas es el proyecto de Trabajo Comunal Universitario Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa Rica” (TC-568), adscrito a la Escuela de Arquitectura y coordinado por la docente Laura Paniagua Arguedas.  Actualmente, desde esa acción social se está colaborando con la reconstrucción de la historia del proyecto de vivienda de la Asociación Madres Maestras en el Cacao, Alajuela, desarrollado por inmigrantes nicaragüenses con apoyo de diferentes organizaciones civiles.

Esta relación entre la Vicerrectoria de Acción Social (VAS-UCR) y dicha comunidad surgió en el año 2015.  Con la asesoría de los estudiantes, las mujeres llevaron a cabo una sistematización de sus experiencias, es decir: desarrollaron un espacio de reflexión para reconstruir su historia de lucha, además de reconocer los aprendizajes desarrollados para compartir su experiencia con otras personas, organizaciones e instituciones.  A lo largo del proceso las mujeres fueron capaces de reconocer el esfuerzo que han realizado y vislumbrar el camino, que en algunos momentos calificaron como “viacrucis”, pero que finalmente las llevó a obtener el proyecto de vivienda.   

En este momento se está trabajando en la edición de un libro que recopila la experiencia comunitaria, explicó Paniagua.  También agregó que se está avanzando en lograr un texto final, en el que las participantes tienen una activa participación en el mismo.  El tema de la burocracia y la discriminación que enfrentan en las instituciones públicas y privadas, fueron los principales obstáculos encontrados. Sin embargo, el camino pasó de la oscuridad a la luz e incluso sacó a relucir aspectos positivos como el trabajo en equipo.

Para Juana Rivera Mendoza, tesorera de la Asociación Madres Maestras y participante en los talleres “el grupo aprendió a comunicarse con otras personas, a luchar en grupo, y no rendirse pese a las complicaciones que se presentaron en el camino, a no rendirse y ser luchadoras”. 

Otro aspecto que reconocieron fue su papel protagonista como mujeres en el proyecto y los aprendizajes obtenidos. “Aprendí a valerme por mí misma. Que las mujeres podemos salir adelante”, indicó Mayra Tellez Sánchez, otra de las participantes en los talleres que se han impartido en esa comunidad.

En el transcurso de la intervención, se identificaron varios temas prioritarios por atender con las mujeres de la comunidad.  Entre ellos están la violencia de género, desigualdad en las familias para realizar el trabajo doméstico, equidad de género, retos del trabajo grupal comunitario, entre otros.

Además de la sistematización de experiencias se desarrolló con ellas un proceso de alfabetización, a partir de la educación popular.  Mediante esta metodología se promovió la lectura y la escritura a través de temas relacionados a sus contextos, en un espacio más cotidiano, al realizar las sesiones en sus casas.

Para las y los estudiantes matriculados en este TCU,  la labor en la comunidad implicó compromiso ético con la gente, respetar acuerdos tomados, tener cuidado con la información personal y plantear proyectos que fueran posibles de desarrollar.

El TC-568 Promoción de una cultura de respeto y solidaridad en el contexto de las migraciones en Costa Rica ha apoyado a distintas comunidades del país para mejorar sus entornos ciudadanos y brindar herramientas para la autogestión de proyectos comunitarios.  Este video fue parte del trabajo concluido en la comunidad de La Carpio.  

Reconstruir la vida comunitaria

El TC-568 se compone de iniciativas de sensibilización e información en torno al respeto a los derechos humanos. Se enfoca en procesos de educación popular y de apoyo en la construcción de hábitat, a través de la organización comunal y la reconstrucción histórica. Enfatiza en el derecho a la ciudad como referente para el trabajo con comunidades, mediante la cartografía social y la sistematización de experiencias.
Además, responde a un malestar ante el laberinto institucional que constituye en ocasiones para las poblaciones en condiciones de pobreza la defensa de sus derechos, dando un lugar a este esfuerzo de resistencia y apoyando su incidencia sobre el Estado. Sus esfuerzos se han comprometido con la lucha cotidiana por los derechos, en poblaciones que enfrentan la exclusión y que motivan con sus acciones la aspiración por una sociedad diferente, más justa, respetuosa y solidaria.
Desde este proyecto se han impulsado formas creativas y lúdicas de aproximación al tema de las migraciones, así como promover la sensibilización desde la identificación con los puntos en común que se tiene con las y los migrantes y con las personas de las comunidades en las cuales se trabaja.
Para más información sobre el TC-568 debe contactar a la profesora Laura Paniagua Arguedas, al 2511-5336 o al correo laura.paniagua@ucr.ac.cr

Logo UCR
Logo UCR
© 2017 Universidad de Costa Rica - Tel. 2511-0000.