UNIVERSIDAD DE COSTA RICA
25
ABR2013
Artista expone acuarelas y óleos en Bellas Artes

Cristina Fournier en pinceladas de verano

María Eugenia Fonseca Calvo | Categoría: Artes

Acuarela “Alegría en rojo”, de la artista Cristina Fournier (foto Laura Rodríguez).

El pincel va dando forma a lelias, lycastes, toritos, heliconias, robles de sabana, poros y gran variedad de especies más, mientras queda impreso en el lienzo el colorido del verano.

Enamorada de la naturaleza costarricense como ella misma se describe, la artista Cristina Fournier Beeche nos conduce entre plantas, flores y paisajes, en la exposición que presenta en la Galería de la Facultad de Bellas Artes de la UCR.

La muestra está conformada por treinta pinturas, la mayoría de ellas acuarelas, y algunos óleos, de pequeño y mediano formato, entre las que se pueden apreciar “Alegría en rojo”, “Reflejos junto al lago”, “Lelias de Guanacaste”, “Orquídeas en las montañas” y “Helechos y orquídeas”.

“Reflejos junto al lago” es otra de las pinturas de la Cristina Fournier que se exhibe en la Galería de Bellas Artes (foto Laura Rodríguez).
Para la artista Fournier, “la expresión más linda de Dios es la naturaleza de Costa Rica, sea en la playa, en la Meseta Central o en las montañas. He entrado en los bosques, visto las orquídeas, sentido la bruma, sentido el rocío, oído las ranas, y todo eso está en nuestro entorno”.

Este gusto por la naturaleza y en particular por las orquídeas, la heredó de su padre, Fabio Fournier, quien fue director del Club de Orquideólogos de Costa Rica por muchos años y, además, era pintor.

“Para mi las orquídeas son las hadas de nuestros bosques”, dice la artista, quien agrega que “conocí a don Carlos Lankester y cuando cumplió 80 años me dijo: Cristina ¿Cuándo vas a pintar mis orquídeas? Entonces yo le dije don Carlos no estoy preparada, pero yo le prometo que pintaré sus orquídeas, porque muchas de las especies están desapareciendo, con los bosques que también desaparecen.

En cuanto a su gusto por la acuarela, la pintora comenta que comenzó en Bellas Artes. “En esa época Margarita Bertheau y Quico Quirós eran los grandes de la acuarela en Costa Rica; don Quico con pinceladas muy libres y Margarita Bertheau con sus veladuras. Ambos me influenciaron mucho”.

La exposición de la artista Fournier está conformada por treinta acuarelas y óleos (foto Laura Rodríguez).

Según expresa la acuarela es diáfana y en ella se siente el pulso del pintor, porque es la pincelada de acuarela la que queda, no se suaviza, no se esfuma, y parte del atractivo que tiene es que es muy directa y espontánea, o se hace bien o se rompe.

También indica que en su caso no dibuja con lápiz antes de pintar, sino que lo hace directamente con el pincel. “La composición yo la conformo en mi mente, antes de comenzar a pintar. Por ejemplo, en el caso de las orquídeas las pinto de la vida real, no imaginadas. Son retratos de orquídeas. Si bien no hago dibujo botánico, mis orquídeas son botánicas, porque se adhieren a la realidad botánica”, expresa la artista.

En cuanto a los colores, ella prefiere los fuertes, “porque estamos en el trópico”.