UNIVERSIDAD DE COSTA RICA
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DIC2012

Educación no formal beneficia jóvenes de Paraíso

Proceso promueve participación de actores sociales desde su realidad
María Encarnación Peña Bonilla | Categoría: Educación

Juntos los 30 jóvenes de Llanos de Santa Lucía, los coordinadores del proyecto y los estudiantes de licenciatura quienes durante once meses construyeron desde la educación no formal un espacio de uso inteligente del tiempo libre (foto Rafael León).

La intencionalidad del proyecto de tesis de seis estudiantes de licenciatura en Educación no formal, ha sido trabajar desde el mes de enero del 2012 con un grupo de treinta niños/as y adolescentes del distrito Los Llanos de Santa Lucia, en Paraíso de Cartago, bajo el concepto de educación no formal para generar la participación de los diferentes actores sociales desde su realidad, explicó el profesor y antropólogo Manuel Luján.

El cierre de los talleres y demás actividades participativas con este grupo de jóvenes cartagineses, de entre 13 y 17 años, tuvo lugar en el Parque de la Expresión Laguna de Doña Ana, ubicada en dicho distrito, el sábado 1 de diciembre.

La antropóloga Adilia Solís manifestó que la licenciatura en administración de la educación no formal cumplirá 20 años en el 2013, su plan de estudios se renueva cada 5 años y la UCR es la única universidad en Centroamérica que la imparte (foto Rafael León).

La coordinadora de este plan de licenciatura, profesora Adilia Solís, reseñó que los estudiantes universitarios interactuaron desde sus especialidades profesionales (artes dramáticas, trabajo social,  educación ambiental, enseñanza del ingles, entre otras) con los jóvenes de Paraíso desde una perspectiva de trasdiciplinaridad.

Los participantes pudieron construir desde su autonomía sus propias competencias,  sobre la base de un componente social que les capacitara para diagnosticar, comprender,  y dar soluciones a las necesidades de su comunidad generando sus propios procesos participativos ahora y en el  futuro,  y así empoderarse como grupo capaz de transformar individual y colectivamente sus realidades sociales.

Manuel Luján: desde la docencia podemos construir procesos de organización de educación no formal que involucran a otras instituciones como municipalidades y asociaciones de desarrollo de las comunidades, por ejemplo (foto Rafael León).

Según la profesora Solís, desde la docencia esta licenciatura promueve la articulación de los procesos derivados de diferentes profesiones entretejiendo así resultados muy importantes. “El trabajo de un año con este grupo de jóvenes ha sido un proceso social orientado por fines explícitamente educativos,  con el fin de que ellos y ellas pudieran transformar la realidad de su comunidad y provocar cambios en los valores y actitudes de las personas que conforman la comunidad” subrayo la profesora.

Aprender haciendo, aprender cooperando

María Fernada Morales Valencia (16 años) y su hija Kiara encontraron en el grupo apoyo y atención, “en el futuro quisiera organizar un grupo como este y enseñar lo que aprendí aquí, a decir lo que pienso sin miedo” (foto Rafael León).

Los treinta jóvenes del grupo desarrollaron competencias que los capacitaron para el autodiagnóstico sobre su comunidad, por medio de un aprendizaje vivencial; de un aprender haciendo, aprender viviendo; aprender por descubrimiento. Construyeron desde la animación sociocultural su capacidad para  enseñar a sus iguales que el trabajo en equipo y la colaboración son esenciales para el éxito en la vida.

Al respecto el profesor Luján enfatizó que “no se trata de una acción de un curso y ya”. Todo lo contrario, apuestan por tres o cuatro años plazo en los cuales la perspectiva de vida de los treinta jóvenes incluya sus estudios superiores y que ellos también organicen otros grupos que contribuyan a transformar realidades.

César Navarro Cisneros, 16 años, “nuestra comunidad necesita programas como este de la UCR que nos fortalezca como jóvenes y formar una sociedad no tan tecnológica, sino más recreativa y solidaria con el ambiente” (foto Rafael León).

El uso inteligente del tiempo libre

El proyecto de la licenciatura se desarrolló durante el tiempo libre de los treinta  jóvenes, pero el tiempo libre concebido desde la educación no formal como el que se organiza desde la libertad de elección de los jóvenes para invertirlo en aquello que los hace crecer.

Rachel Quirós Gutiérrez, 13 años, “hemos aprendido como ayudar al Planeta en grupo y en persona, lo aprendido me sirve para el futuro, y este tipo de grupo ayuda a la comunidad porque reciclamos y tenemos ideas buenas para la comunidad” (foto Rafael León).

Un uso inteligente del tiempo libre que procura la satisfacción de necesidades espirituales, sociales, materiales. Que retribuye en bienestar, en salud física, espiritual, material; que son actividades no impuestas que nacen del propio interés de la persona